El examen final del lince ibérico

  • Dieciséis cachorros en cautividad se preparan para su liberación en la naturaleza con lecciones sobre la dieta, la conducta y la relación con su principal depredador: el hombre.

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El lince ibérico continúa dando pasos para ahuyentar la amenaza de la extinción. Dieciséis cachorros nacidos en cautividad este año en los centros de La Olivilla, en Jaén, y en el Acebuche, en Doñana, se están preparando para su liberación en la naturaleza. El exitoso resultado del plan de cría en cautividad -marcando un hito este año con el nacimiento de 25 ejemplares- va a permitir que por primera vez se puedan soltar en estado salvaje un número importante de linces, estiman desde la Consejería andaluza de Medio Ambiente. Estas sueltas, según prevé el programa Life, se pueden hacer también fuera de la comunidad.

La prueba más importante que tendrán que pasar estos cachorros será la supervivencia, requisito que de no superarlo haría prácticamente estéril el programa en cautividad nacido en 2005. Por esa razón, los técnicos de los centros están sometiendo a los cachorros a un examen.

Las lecciones se podrían resumirse en cinco materias: genética, alimentación, instalaciones, conductas y reconocimiento de depredadores. La primera de las pruebas que ya han pasado los dieciséis cachorros seleccionados (seis machos y diez hembras nacidos este año) ha sido la de genética.

En el objetivo de adaptación al medio silvestre, es importante minimizar al máximo el número de generaciones transcurridas en cautividad. La supervivencia de estos linces en cautividad es menor que los traslocados de vida libre, debido sobre todo a que han perdido pautas para alimentarse sin ayuda, desconocen a los predadores y competidores e ignoran otras conductas sociales propias de la especie, así como también son más susceptibles a enfermedades.

Superada la fase genética, los cachorros tienen que asegurarse la alimentación. Los técnicos lo ponen más difícil que a los cachorros que se quedarán en los centros. Los elegidos se enfrentarán con mayor frecuencia a presas vivas, con la presentación de una dieta similar a la que se encontrarán en la naturaleza (90% de conejo de monte y 10% de otras presas). Se les oculta también el momento en que se les aportará el alimento y la cantidad del mismo e, igualmente, se les hace impredecible el punto de aporte de agua para fomentar las conductas de exploración y búsqueda.

Para ayudar en la simulación, en los centros se intenta reproducir el hábitat con la mayor similitud posible. En estos campos de ensayo las instalaciones se naturalizan, creando estructuras de matorral con claros similar a las que se encontrarán en el medio natural. Se ubican repisas, troncos, refugios, para fomentar las conductas de juego en los cachorros y el desarrollo de la motricidad.

Otra prueba tiene que ver con la conducta. Se analiza qué cachorros son más curiosos y reproducen comportamientos típicos de la especie.

También se fomentan conductas territoriales utilizando orina de otros ejemplares ajenos al grupo familiar y se les permite contacto visual con otros linces.

En esta etapa se les procura evitar contacto con su principal predador: el hombre. En el periodo de sociabilización (de tres a doce semanas de edad) se evita la asociación con el hombre en el aporte de alimento y no se interviene en los episodios de agresividad que tienen los cachorros entre la sexta y la octava semana.

Estos exámenes tienen evaluadores, que observan los comportamientos y aptitudes de los cachorros mediante un sistema de videovigilancia las 24 horas del día. Ellos propondrán la liberación de aquellos que superen el proceso de aprendizaje y demuestren su capacidad para una vida independiente en el medio natural.

Estos cachorros tuvieron a sus precursores en febrero. Tras la preparación y un periodo de semilibertad, dos hembras fueron liberadas en Guarrizas. Los técnicos del programa han constatado que Granadilla se encuentra perfectamente adaptada a la vida salvaje y ha establecido su territorio en la zona de suelta. Peor suerte tuvo Grazalema, que después de realizar varios movimientos dispersantes fue localizada muerta en agosto en una jaula para control de depredadores en Castilla La Mancha.

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