El guardia civil imputado declara que disparó para parar el coche

  • Sostiene que los agentes se identificaron y que dieron el alto, pero que el conductor fallecido hizo caso omiso · Uno de los viajeros señala que no tenían ninguna pistola y que no hubo persecución alguna

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El agente de la Guardia Civil que produjo el tiroteo que acabó con la vida de Bilal Argaz en el puerto de Algeciras el pasado 17 de marzo declaró el lunes en el juzgado de Instrucción número dos de Algeciras que en ningún momento trató de dañar al joven marroquí y que su último objetivo fue paralizar el vehículo que se había dado a la fuga.

Declaró como imputado en las diligencias que se han incoado. También estaba previsto que lo hicieran ayer los dos acompañantes del fallecido. No lo hicieron finalmente debido a que el abogado del guardia civil, Antonio Barbas, solicitó un aplazamiento debido a que hace escasos días se ha hecho cargo del caso. El juez de instrucción aceptó su petición y el próximo miércoles serán escuchados los viajeros como testigos. A su vez hay otras diligencias previas abiertas a estos últimos que trata de determinar si ambos pudieron haber cometido algún delito relacionado con atentado o resistencia a la autoridad. El funcionario del Instituto Armado manifestó ayer que los cuatro disparos efectuados trataron en todo momento de paralizar el coche. Aseguró que se identificaron y que dieron varias órdenes para frenar la marcha, pero que hicieron caso omiso.

Los guardias civiles que participaron en el hecho persiguieron durante varias rotondas del puerto al Seat León. El guardia civil imputado estaba en la zona de cabotaje. Allí escuchó por radio que había un coche blanco con tres individuos que estaban siendo seguidos y que llevaban una pistola en su interior. Fue perseguido desde la zona de cabotaje, la del PIF (Puesto de Inspección Fronterizo), Maersk y Acceso Central, que fue cerrado por el control una vez dada la alarma. Allí se intentó parar al coche, pero éste en vez de frenar embistió a un agente. Tras el choque, alcanzó la rotonda del Muelle de Isla Verde y fue allí donde se produjeron los cuatro disparos. El primero fue al aire y los otros iban en dirección a las ruedas. El vehículo giró en la glorieta debido a que el acceso estaba bloqueado. Fue el cuarto el que se introdujo por la parte trasera e hirió de muerte al conductor.

Familiares y amigos de Bilal Argaz acudieron ayer al juzgado para solicitar una segunda autopsia. Entienden que la primera no ha sido lo suficientemente precisa para esclarecer las causas de la muerte. El cuerpo del joven de 22 años sigue en el tanatorio de Los Barrios.

Derkaoui Abdelouahed era uno de los que iba en el coche en el momento del tiroteo. Dijo ayer que trabaja en una agencia de viajes del puerto y que aquella tarde había quedado con Argaz para darle una serie de dulces y alimentos con los que festejar una celebración árabe. Se los mandaban sus familiares desde Ceuta. Los dulces aún siguen en el coche.

Negó que hubiera persecución alguna y que tampoco portaban ningún arma. "Un coche gris nos seguía cuando salíamos del puerto. No hubo persecución. Ellos no nos dieron el alto ni tampoco hubo señal indicadora. Directamente dispararon".

Abdelouahed indicó que él y el segundo viajero se agacharon cuando escucharon los primeros disparos y que su marcha por la zona portuaria fue de 60 a 80 kilómetros (la velocidad permitida es de 40), con lo que descartó así la persecución. Aseguró haber escuchado 6-8 disparos.

El hermano de Bilal Argaz, Mohammid Najid, insistió en que no llevaban armas. "¿Cómo iban a pasarla cruzando tres fronteras?". Apuntó que vive en Barcelona y que el fallecido se había afincado en Algeciras aunque había encontrado un trabajo en Madrid. Señaló que su familia se enteró un día después. "Sentimos mucha tristeza". Explicó que no han tenido acceso al coche y que su documentación estaba en vigor. Ratificó la declaración de los acompañantes, que sostienen que escucharon los disparos, que no recibieron orden de parada y que se agacharon. Luego vieron cómo el conductor emitió un suspiro en el momento de entrar la bala en su cuerpo y luego expulsó sangre por la boca. "Queremos justicia". Espera que hoy el juzgado le informe sobre si es posible realizar una segunda autopsia y no entiende que el guardia civil siga en su puesto de trabajo.

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