Se hace saber a la población andaluza

  • El plan de igualdad de la Junta para los colegios contra el llamado lenguaje sexista impone un modelo que la RAE considera artificioso

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Imaginen por un momento un aula de un colegio público andaluz. Los alumnos (y las alumnas) están ese día especialmente revoltosos (y revoltosas). Un inciso: ¿Es sexista meterlas a ellas dentro de un paréntesis? ¿Por qué no a ellos? En fin, sigamos: ante la proporción que va tomando el jolgorio en los pupitres, el profesor-profesora -queda descartado aquí el símbolo de la arroba de las direcciones de los correos electrónicos que tanto gusta a las ultras feministas: @ no es una letra del abecedario español- exhorta al silencio y la compostura con un espontáneo "¡Niños, por favor!". Error. La ha pifiado. Ha dicho niños. Sólo los varones estarán obligados a obedecer la orden y dejar de comportarse como loros. Las niñas podrán seguir cotorreando. Para que su mandato hubiese obtenido un éxito del cien por cien el docente -que no docenta- tendría que haber dicho "¡Niños y niñas, por favor!".

Es lo que recomienda el Plan por la Igualdad de Género en la Educación, que ha suscitado una polémica que la consejera de Educación, Adelaida de la Calle, dice no entender. La ve artificiosa porque las directrices del plan "no alteran la normativa de la RAE". De la Calle, además, detecta a los sembradores de la polémica. Asegura que son las personas que se encuentran cómodas "usando un lenguaje machista".

Pero, ¿qué dice la RAE?

"Este tipo de desdoblamientos son artificiosos e innecesarios desde el punto de vista lingüístico. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos. [Y pone el siguiente ejemplo: Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto".]

Continúa la RAE:

"La mención explícita del femenino sólo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto [Ejemplo: El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad.] La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos. El uso genérico del masculino se basa en su condición de término no marcado en la oposición masculino/femenino. Por ello, es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones".

José Manuel Blecua, que fue director de la RAE desde 2010 hasta 2014 ofreció en su día su diagnóstico: "Lo de ciudadanos y ciudadanas es sólo una moda de políticos y profesores". Mucho más entre los primeros. Y sobre todo entre los de la izquierda. En el PSOE, con Susana Díaz a la cabeza, el "andaluces y andaluzas" es una regla de oro, de obligado cumplimiento, al comienzo de cada discurso.

El plan de Educación, que recibió la luz verde del Consejo de Gobierno el 16 de febrero y fue publicado en el BOJA del pasado 2 de marzo, da ahora un paso más en cruzada contra lo que considera lenguaje sexista. El alumnado -es decir, los alumnos y las alumnas- deberá saber que no está compuesto por "andaluces" -ni por andaluzas, claro-, sino que formará parte la "población andaluza", que a su vez no estará gobernada por políticos -ni por políticas, claro-, sino por la "clase política", a la que habrán accedido no siendo candidatos o candidatas, sino las "personas candidatas". Los escolares, además, tendrán que comprender que no son ni serán "ciudadanos" ni "ciudadanas" -y de rebote se acaba así con la polémica-, sino que estarán integrados en la ciudadanía.

Lo que algunos expertos consideran un vicio lingüístico que se ha impuesto con éxito gracias a la influencia y a la toma del poder por parte de algunos de los grupos más radicales de la corrección política es, para las autoridades educativas de Andalucía, una herramienta "eficaz" para desterrar, ya desde las aulas, el "uso sexista del lenguaje". En el seno de la Consejería de Educación impera la noción de que se trata de un cambio cultural que no se producirá de la noche a la mañana, pero se confía en que con el paso del tiempo los llamados "valores dominantes" quedarán superados.

Pero las recomendaciones de Educación entran en abierto conflicto con la RAE. En un informe de la Academia sobre la proliferación de esta clase de guías -Andalucía no es la única comunidad que ha puesto en negro sobre blanco estas directrices- la institución ya advirtió que "si se aplicaran en sus términos más estrictos no se podría ni hablar".

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