Un hombre es condenado a 18 años de prisión por violación y abuso de niños

  • D. V. G., de 26 años, cumplirá catorce años de cárcel por violar a dos menores y otros cuatro por dos delitos de abuso · Los hechos, que fueron denunciados en 2005, ocurrieron en el Paseo de la Velada

La sección algecireña de la Audiencia Provincial ha condenado a 18 años de prisión a D. V. G. al ser considerado autor de dos delitos de violación y otros tantos de abusos sexuales a menores cometidos en el Paseo de la Velada de La Línea.

La vista tuvo lugar el pasado lunes. Comenzó temprano y acabó sobre las 18:00 horas después de haberse practicado todas las pruebas. La sentencia fue emitida de manera oral.

Los magistrados lo consideran responsable de dos violaciones a menores de 13 años. Por cada uno de ellos tendrá que cumplir siete años de cárcel. Las pruebas practicadas demuestran que D. V. G. se valió de algún objeto para efectuar penetraciones anales. También se lo considera autor de otros dos casos de abusos sexuales, consistentes en tocamientos. Por cada uno de ellos ha sido penado con dos años de prisión.

El ahora condenado, de 26 años de edad y con un ligero retraso mental, fue denunciado a finales de 2005 por los padres de tres menores de seis, siete y ocho años, todos varones, por abusos sexuales. Todo este tiempo ha estado ingresado en prisión preventiva.

D. V. G., residente en la barriada de San Bernardo, comenzó a frecuentar durante los meses de verano de 2005 el Paseo de la Velada, al que cada día acudían decenas de niños para jugar. Allí establecía contacto con los pequeños, con los que jugaba al fútbol, por lo que era conocido por mucho de los padres que iban a este lugar para estar con sus hijos.

La madre de uno de los menores, víctima de estos abusos, definió a este hombre como muy amable y educado. Al parecer el joven aprovechaba el cobijo que le daban las obras que estaban siendo acometidas por la zona para perpetrar sus abusos.

La defensa del acusado solicitó antes de la vista del lunes, el pasado año, que a D. V. G. no se le prorrogara la prisión preventiva después de haber cumplió dos años encarcelado. Argumentaba que al estar interno en una prisión de Córdoba estaba desarraigado social y económicamente teniendo en cuenta que residía en La Línea. Recordó que su coeficiente intelectual era bajo y que el riesgo de fuga era ilusorio al tener serias dificultades del alcance de sus actos, según estimó un estudio forense. El letrado admitió que su patrocinado reconoció tocamientos, pero no violaciones. "Es una medida (por la continuación de la prisión preventiva) absolutamente desproporcionada y tendrá consecuencias en él. Tiene una edad mental infantil".

El Ministerio Fiscal argumentó que estaba probado que era necesario prorrogar la medida cautelar dados los delitos que se le imputaban porque hacía falta garantizar la autoridad judicial y para evitar el peligro de fuga y de cualquier daño físico.

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