Una joven de 18 años es asesinada por su novio de una paliza en Otura

  • El agresor no utilizó ningún arma, la golpeó hasta dejarla inconsciente y él mismo la trasladó al hospital, donde dijo que habían sido atacados por cuatro hombres

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Algunos familiares llevaban tiempo sospechando que Mónica era agredida por su novio Javi. Le animaron a que lo denunciara y a que lo dejara. Ella pasaba palabra. Ayer se lamentaban a las puertas del Instituto de Medicina Legal de su fallecimiento. Murió en la noche del martes en Otura (Granada) por una paliza de su pareja sentimental, que al principio dijo que habían sido asaltados por varios individuos y que al final reconoció que él fue el autor. Ya está detenido y el caso está bajo secreto de sumario.

Mónica R. C. tenía 18 años y su pareja 20. Salían desde hace casi dos años, incluso llegaron a vivir juntos, pero ya no lo hacían. Él trabajaba en el café Cubo -cerrado ayer por defunción-, del padre de ella, y Mónica en el asador de pollos Kiki.

Según relataron sus más allegados, ella se dirigía a la autoescuela -solía ir a las clases por la tarde- cuando él la abordó y discutieron. Pudo ser forzada a entrar en el coche de él y luego llegaron las agresiones. Al parecer, en la zona de la calle Torreón, en el barrio del Hondillo. Hubo un golpe en la cabeza que la dejó inconsciente, luego llegaron otros. No eran heridas de arma blanca. Eso es lo que tiene que confirmar ahora la autopsia a la que fue sometido el cadáver de Mónica en la mañana de ayer, en el Instituto de Medicina Legal de Granada, donde familiares y amigos de ella formaban corros en la puerta. Ninguno podía dar crédito a lo que había ocurrido.

Fue el propio agresor quien trasladó a su víctima al hospital San Cecilio, donde fue ingresada sobre las 22:30, aunque ya sin vida. Al principio, él contó que ambos habían sido asaltados por cuatro individuos. Fue la misma versión que sostuvo cuando avisó a sus familiares para comunicarles que estaban en Urgencias. Los facultativos fueron los que avisaron a la Policía. Cuentan que a los agentes les llegó a dar datos diferentes de lo que había sucedido, hasta que finalmente reconoció que lo había hecho él. Inmediatamente detenido y posteriormente quedó a disposición de la Guardia Civil, encargada de la investigación. A los familiares no les encajó demasiado aquello de que fueran atracados, sobre todo cuando se enteraron de que él apenas presentaba heridas, solo unos cuantos bocados.

El entorno más cercano de la joven le había preguntado en alguna ocasión a ella por algunos hematomas y heridas sospechosas. Ella hablaba de caídas. El último encontronazo en público de la pareja fue a principios de la pasada semana, cuando ella se estaba haciendo las uñas. Discutieron y ella le pidió que se marchara. Una vez, alguien le preguntó que si le pegaba. Ella no contestó.

La animaron a denunciar. El Ayuntamiento de Otura informó ayer que la joven no solicitó ningún recurso en el área de Servicios Sociales para evitar unos posibles malos tratos. Tampoco constan denuncias por hechos similares. Prefería callar para no buscar problemas. También pensaba en sus padres.

En otra ocasión, allegados cuentan que él en un arrebato le quitó su teléfono y la llegó a encerrar en su casa. La cosa no marchaba, pero continuaba la relación. Explicaron que él tenía antecedentes penales por un suceso en el que hubo una puñalada de por medio. "Nos ha quitado la vida entera", se lamentaba ayer una de sus íntimas a las puertas del Instituto de Medicina Legal.

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