La llegada de inmigrantes en patera se redujo un 33% durante 2007

  • El delegado del Gobierno achaca a la "mala suerte" el sino de la decena de cadáveres localizados desde el inicio del año

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El drama de la inmigración irregular sigue azotando la comunidad y, casi cada día, embarcaciones con inmigrantes magrebíes o subsaharianos alcanzan las costas andaluzas. No es la única manera de entrar de forma ilegal en territorio español para los llamados sin papeles, aunque sí la más utilizada, según reflejan los datos oficiales.

No obstante, los sistemas de control están interceptando cada año a menos indocumentados a bordo de pateras, reducción que la Administración lee en positivo. "Estamos trabajando para conseguir que aquellos ciudadanos que tienen intención de emigrar de forma clandestina a nuestro país sepan, primero, de los riesgos que corren; segundo, que lo más probable es que sean localizados y detenidos y, finalmente, que más tarde o temprano acabarán siendo repatriados", asevera el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón.

La bajada del número de inmigrantes en los últimos años es una evidencia: de los 14.405 de 2001 a 5.664 registrados a lo largo del pasado año. La tendencia es a la baja y en 2007 llegaron un 33 por ciento menos de inmigrantes en patera que en 2006.

Este descenso lo relaciona el delegado del Gobierno con el Sistema integrado de Vigilancia Exterior (SIVE) -a falta de la provincia de Huelva, en fase de puesta a punto-, que controla todo el litoral andaluz, y con la mejora de la eficacia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El blindaje paulatino de las provincias andaluzas que miran al mar ha ido desviando las corrientes migratorias hasta destinos tan remotos como la zona de Levante, sobre todo, Murcia y Alicante o incluso hasta Mallorca. Las cámaras del SIVE observan la desesperanza de los inmigrantes y dan aviso de las llegadas.

"Este sistema detecta perfectamente las embarcaciones, salvo en los casos de fuerte marejada, con olas que superan varios metros de altura y que hace que el radar tenga dificultades para detectar la patera", asegura López Garzón. El nuevo año ha comenzado con la localización de más de una decena de cadáveres en distintos puntos del litoral gaditano.

La "mala suerte", según el delegado del Gobierno, está detrás de la catástrofe: un fuerte oleaje pudo ser el motivo del naufragio de una patera en uno de los casos y, en el otro, la precipitación de los inmigrantes en abandonar la embarcación.

El mar Mediterráneo y el océano Atlántico que confluyen en el Estrecho y que separan por sólo 14 kilómetros dos continentes, y las ciudades de Tánger, en Marruecos, y Tarifa, en Cádiz, ha devorado muchas vidas en las casi dos decenios de inmigración ilegal: la primera patera conocida llegó a Andalucía en el año 1989. En el pasado 2007 se ha registrado un pequeño repunte, pero López Garzón descarta una reactivación de la conocida ruta del Estrecho, "sino parece más bien casos desesperados de alcanzar nuestras costas en embarcaciones muy precarias".

Con el control en el Estrecho de Gibraltar, desde hace tres años la ruta de la inmigración hacia Andalucía se ha orientado hacia la provincia Almería, donde se producen el mayor número de interceptaciones de pateras. En España, 18.057 inmigrantes irregulares llegaron a bordo de una embarcación durante el año pasado, frente a los 39.180 que llegaron en 2006, lo que supone un descenso de hasta el 54 por ciento.

El descenso en la llegada de embarcaciones fue más acusado en Canarias, donde el número de pateras descendió un 60 por ciento en el último año.

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