Los padres de Gabriel: "Liberad a mi 'pescaíto', por favor"

  • "Si a alguien le hemos hecho daño le pido perdón de corazón", dice una madre hundida, pero capaz de perdonar a la persona que le ha destrozado la vida solo por volver a ver a su hijo

"Somos Patricia y Ángel, los padres de Gabriel, un pequeño pescaito de 8 años que hace ya muchos días que desapareció e hizo que todos estos corazones que estamos aquí, y también en otras partes, se unan hoy para gritar que vuelva con nosotros a casa, que es donde tiene que estar". Se presentaron, aunque no hacía falta. La imagen de los padres de Gabriel es más que reconocible, los medios y las redes la han difundido, aunque ahora mismo darían su vida por volver atrás. Por borrar su figura. Por eliminar estos últimos 11 días de sus vidas. Pero, tal y como ellos dicen, la esperanza sigue intacta y confían en que vuelva ese niño que le arrebataron poco después de aprenderse 'Los Girasoles' de Rozalén, una canción que le canta "a los valientes / que llevan por bandera la verdad / a quienes son capaces de sentirse en la piel de los demás / los que no participan de las injusticias / los que no miran a otro lao". Patricia, con la inseparable bufanda azul de su hijo al cuello, quiso compartir precisamente esto; Parte de lo que hacía a su hijo especial. Y esta una es una estrofa de la que venía siendo una de las canciones favoritas del pequeño Gabriel. "Mi hijo decía que esta canción parecía estar hecha para él. Son canciones llenas de mensajes de vida y esperanza que apelan a lo mejor que tienen las personas y es que Gabri ante todo era un niño muy sensible y solidario que no podía ver ni una pena".

"Le encanta la música y tiene una gran capacidad para aprenderse letras canciones le gustan y con las que nos dejan la boca abierta", dice una madre que admira los valores de su hijo.

Pero antes de todo esto, antes de que Patricia y Ángel llegaran al centro de Almería, el agua ascendió por El Paseo y se embalsó en Puerta Purchena. Y ahí quedaron estancados más de 8.000 'pescaítos'. El viaje tenía un motivo, apoyar al niño que sueña ser biólogo marino y, seguramente, algún día, los investigue. El pequeño Gabriel, que ya suma 12 días desaparecido. Antes de acudir, miles de almerienses encontraron tiempo para dar vida a un trozo de mar y, después, llevarlos hasta la concentración. Y una vez allí, peces de todos los colores. En llaveros, pegados en las ventanas e incluso de peluche. Algunos fueron entregados a los padres, que los recogieron en el escenario desde el que lanzaron su mensaje o en mismo trayecto de vuelta al coche.

Y ahora, a esperar. A esperar para regalarle todos esos peces a Gabriel. Porque Ángel y Patricia saben que va a regresar: "Tenemos la esperanza más encendida que nunca y por ello apelamos al corazón de quién lo pueda tener para rogarle que por favor se ponga en su piel y entienda que Gabriel no tiene que pasar por esta situación tan amarga", explica Ángel. "A los que lo tengan, si me estáis oyendo, por favor soltadlo, tiene que estar con nosotros. Cada noche me acuesto intentando hacer una lista para encontrar algún nombre de las personas a quien hayan podido hacerlo daño. No lo encuentro. Pero todos somos humanos, a veces nos equivocamos y por lo que sea a alguien hicimos daño, le pido perdón, de corazón, pero Gabriel no tiene culpa, Gabriel tiene que volver con nosotros". Dice una madre hundida, pero capaz de perdonar a la persona que le ha destrozado la vida simplemente para recuperar a su hijo.

La idea de escribir mensajes sobre pescados surgió del colegio de Gabriel y fue rescatada por los padres para hacer aún más visible la causa. Ayer no había hueco en las redes para tanto pez, tampoco en las calles de Almería. En escaparates, ventanas de casas, de oficinas e incluso de coches había un mensaje de aliento para Gabriel y su familia: "Esperamos que los mensajes de los pescaitos inunden España y el mundo entero y ablanden el corazón de quién o quiénes lo puedan tener y recuerden que también fueron ellos niños o niñas inocentes como Gabri y lo dejen en algún sitio público, algún parque, donde él pueda pedir ayuda y volver con nosotros", dice el padre, quien agradece el trabajo de los cientos de voluntarios y de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, aunque ayer pidió un último empujón: "Son ya diez días desde que desapareció Gabriel, precisamente el día de su santo, aunque sabemos que contamos con los mejores medios a nuestro alcance, os pedimos que el ánimo y el esfuerzo se multipliquen todavía más, sabemos que se está haciendo todo lo posible, pero tenemos que hacer todavía un poquito más desde los Cuerpos de Seguridad para ayudarle a que vuelva con nosotros, al colegio, a correr y a jugar con sus amigos y a volver a vivir". Pero, ayer, no solo había peces. También había cánticos. Y todos eran de ánimo: "Todos con Gabriel, "No estáis solos" o "Lo vamos a encontrar" eran solo algunos de los mensajes a coro lanzados por los ocho mil almerienses que se congregaron ayer en el centro de la capital. Un acontecimiento que no tiene precedentes en la historia reciente de Almería.

El fin de todo esto hay es la aparición de un niño de ocho años al que, según sus familiares, alguien ha podido arrebatarle parte de su infancia. Actos como el de ayer tienen un único fin: "Hay que hacer visible todo esto y espero que pronto nos veáis aquí de nuevo con él". El próximo paso, subirse al barco de la vida: "Le montaremos en ese barco tal y como le dijimos al ministro Juan Ignacio Zoido, que nos comprometimos a montarnos con él". Así que para terminar, vuelta al mar: "A Gabriel le encanta el mar y saldremos a navegar con él y va a volver porque es la única manera que puede tener esto de resolverse".

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