Tras los pasos de Murillo

  • La mirada de un pintor que puso en sus cuadros al pueblo como protagonista y que captó la vida de toda una época en la que Sevilla era un centro cultural importante

Innovadora. Esta es la palabra que define la pintura a través de la mirada de Murillo, una forma de entender la pintura que hizo que las personas de la calle, las que vivían cerca de la miseria, sean los protagonistas de sus cuadros. Por eso, en las diferentes actividades que se han organizado con motivo de los 400 años del nacimiento del pintor el objetivo es que el visitante contemporáneo conozca Sevilla a través de los ojos del pintor durante los meses de noviembre y diciembre de 2018.

Para conseguirlo, se ha trazado una hoja de ruta que incluye ocho exposiciones, dos itinerarios por Sevilla, conciertos y ciclos musicales, programas audiovisuales, actividades divulgativas, varios proyectos de investigación y un gran congreso internacional.

Una de la mejores formas de conocer a alguien es andar por sus mismos caminos. Por ello, los itinerarios de Murillo ofrecen a los visitantes dos formas de conocer la obra del artista: por un lado, el llamado Tras los pasos de Murillo permitirá a los visitantes realizar un recorrido por la Sevilla del siglo XVII siguiendo los pasos del artista hacia lugares emblemáticos de su trayectoria vital; por otro, Las Miradas de Murillo aproximará a los visitantes a la visión con la que el artista contemplaba el universo que le rodeaba. Estos caminos están programados por Enrique Valdivieso y nacen con vocación de permanencia en Sevilla.

El primero está conformado por 20 espacios de Sevilla. Se trata de edificios que fueron frecuentados por el pintor o para los que realizó algunas de sus obras más relevantes. En ellos se pueden contemplar más de 50 pinturas originales y más de 80 reproducciones. Tiene su punto de partida en la residencia del artista, en el número 8 de la calle Santa Teresa. Aquí habrá un espacio de acogida de visitantes, una sala de proyecciones, diferentes salas en las que se trazará la biografía del artista y se expondrán reproducciones de pinturas emblemáticas -como sus autorretratos- y un espacio infantil. Y una vez desde aquí, la Catedral, el Palacio Arzobispal, el Real Alcázar, que fue convertido en sede del denominado Museo Napoleónico en 1810, en el que fueron depositadas 999 obras de arte expoliadas a las instituciones religiosas sevillanas, entre ellas, 45 pinturas de Murillo. Desde aquí el camino tras las huellas del pintor llega a La Casa Lonja, actual Archivo de Indias, que en 1660 se convirtió en sede de la pionera Academia de Pintura fundada por Murillo y Francisco Herrera El Joven.

Desde aquí, el Hospital de la Caridad, donde se conservan siete obras originales -como Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos (h. 1672), La multiplicación de los panes y los peces o Moisés haciendobrotar el agua de la roca de Horeb (ambas, 1669-1679)-y cuatro copias de las obras que fueron sustraídas durante la invasión francesa y que pertenecen a diferentes museos en la actualidad.

El Ayuntamiento de la ciudad o la Real Parroquia de Santa María Magdalena, donde está la pila bautismal en la que Murillo fue bautizado el 1 de enero de 1618, son otras de las paradas antes de llegar al Museo de Bellas Artes de Sevilla. En la Capilla de la Expiración de la Hermandad del Museo el visitante podrá contemplar una reproducción de la pintura de Murillo La Resurrección de Cristo (h. 1655), que el artista realizó para la capilla de la Expiración del Convento de la Merced y que en 1810 que fue sustraída por el mariscal Soult.

El recorrido continúa por La Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, sita en la planta alta de la Casa de los Pinelo, donde se expondrán documentos originales relacionados con la trayectoria de Murillo, como el Acta fundacional de la Academia de Pintura. Desde aquí, el visitante puede llegar hasta El Hospital de los Venerables Sacerdotes, sede actual de la Fundación Focus, donde se aprecia la evolución del estilo de Murillo a través de dos pinturas: una de su etapa inicial (Santa Catalina, 1645-1650) y otra, de sus años últimos (San Pedro penitente, 1678-1680). Asimismo, podrán contemplarse reproducciones de obras emblemáticas en su trayectoria, como la Inmaculada Concepción de los Venerables (1678), pintura realizada por Murillo para la Capilla, en la que se conserva el marco original, o el Retrato de don Justino de Neve (1655), con quien el artista profesó una estrecha amistad.

La Plaza de Santa Cruz, donde estuvo ubicada la iglesia homónima en la que fue enterrado Murillo, y la iglesia de Santa María la Blanca, que conserva la pintura original La Santa Cena (1650), realizada por Murillo para la Hermandad Sacramental del templo, son otras paradas del recorrido que continúa por La Casa de Pilatos, que acogerá una muestra de una de las principales temáticas abordadas por Murillo: la Inmaculada Concepción.

Desde allí, el visitante seguirá hasta el Convento de San Leandro y El Palacio de Dueñas, que acogerá una exposición sobre el género del retrato en la pintura de Murillo. La ruta sigue hasta el Monasterio de San Clemente, después al actual Conservatorio de Música.

El segundo de los itinerarios diseñados, Las Miradas de Murillo, propone al visitante conocer la obra de Murillo a través de las miradas del artista hacia determinados temas y asuntos que abordó de forma continuada a lo largo de su producción como la Inmaculada Concepción, la Santa Infancia, los retratos, los niños, visiones y éxtasis, mujeres imaginadas y retratadas, vestimenta y moda, naturalezas muertas y bodegones e instrumentos musicales.

Por otro lado, en la web del 400 aniversario están a la venta las entradas del concierto inaugural de Jordi Savall, el 28 de noviembre, y la exposición Murillo y su estela en Sevilla, que reunirá un total de 62 obras entre las que están algunas de las pinturas más originales del artista, cuya latencia es un testimonio en la pintura, escultura y fotografía.

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