Mimar la madera para crear productos únicos

  • Esta empresa de Carmona tiene la capacidad de fabricar de forma artesanal cualquier artilugio de madera que necesite uan talla ondulada, desde piezas de ajedrez hasta bates de béisbol, pasando por lámparas y peonzas.

Labrar y pulir un objeto en el torno es una actividad ancestral que requiere paciencia, minuciosidad y buenas dosis de arte y oficio. De eso sabe de sobra Manuel Rodríguez Valerio, de 71 años, que fundó en 1973 Torneados Valerio, una empresa carmonense que trabaja por encargo mil y una piezas distintas según las exigencias del cliente, desde grandes columnas para retablos hasta la más pequeña peonza.

Este artesano comenzó a trabajar en el mundo de la ebanistería a partir de los 12 años y, poco a poco, aprendió el oficio del torneado -que consiste en arrancar viruta por medio de un filo o herramienta que avanza longitudinalmente mientras la pieza a mecanizar gira accionada por el torno- de forma autodidacta hasta que, en 1973, funda la empresa. Casi 20 años después, en 1992, sus vástagos comenzaron a ayudarle.

En la actualidad, Manuel ya está jubilado y ha delegado la esencia de la profesión en sus dos hijos, Antonio (41) y Manuel (43), aunque le cuesta desprenderse de la rutina diaria de ir al taller, así que se ha erigido como el supervisor de excepción de los trabajos.

Los productos fabricados a demanda son de lo más variado: balaustradas, patas para mesas y muebles, remates, columnas salomónicas y estriadas, plafones, peanas... Todo lo que se pueda tornear. "Hemos hecho hasta roscas de madera para una pianola", asevera Manuel hijo, que recuerda uno de los encargos más insólitos que ha tenido que realizar: tres bates de béisbol para decorar un bar americano en Málaga. Según el artesano, la carpintería con fines decorativos está de capa caída: "Hay un cambio de tendencia. Ahora todo es funcional y hay menos decoración, así que sobrevivimos gracias a los trabajos especiales".

De esta manera, Torneados Valerio se ha adaptado a los nuevos tiempos al introducir el torno por control numérico, lo que imprime una enorme precisión en el trabajo, así como un mejor acabado. Además, Manuel y Antonio son capaces de diseñar modelos en tres dimensiones, lo cual disminuye el tiempo de fabricación y da la posibilidad al cliente de "observar y retocar su producto final incluso antes de fabricarlo". Por esta combinación entre la tradición y la tecnología y por la profesionalidad de sus trabajadores, esta empresa se encuentra en proceso de obtención del sello de calidad rural Campiña-Alcores, que se apoya en el valor de los recursos patrimoniales y naturales como palanca de desarrollo, con la firme voluntad de generar efectos económicos directos e indirectos en el territorio. "El sello supone un punto más de confianza de cara a los clientes, una garantía de que estamos trabajando con buenos materiales y que hacemos las cosas bien", admite Manuel Rodríguez júnior.

Torneados Valerio tiene una amplia experiencia en la realización de trabajos para hermandades y cofradías, como las columnas salomónicas de cuatro metros de altura y 67 centímetros de diámetro para el retablo del Cristo del Cachorro de Triana. Asimismo, estos expertos trabajadores de la madera también han elaborado los portatulipas para la carreta de la Hermandad del Rocío de Carmona y para la patrona de La Campana y Paradas, entre otras cosas. Al margen del mundo religioso, realizan con denuedo cabeceros de cama, lámparas para mesitas de noche y un largo etcétera.

La empresa carmonense trabaja para pueblos de toda la provincia sevillana y para otros municipios de Andalucía.

La materia prima es muy importante, ese material ortótropo encontrado como principal contenido del tronco de un árbol denominado madera. En Torneados Valerio trabajan con todo tipo de maderas: tropicales procedentes de Centroáfrica, de Centroamérica, de Suecia, de pino, de roble... "Las más demandadas son el pino el chapeli, el cedro y el roble, porque son las que más se utilizan", pone de manifiesto el artesano de la madera. Y casi todas de importación, ya que "no hay mucha madera nacional".

Manuel está muy sensibilizado con los recientes incendios que invaden los bosques de España, siempre en la época estival. Es el principal azote contra una de las materias primas más usadas en el devenir diario de los españoles. "Aunque nosotros utilizamos la madera que importa el almacén que nos suministra, que haya un incendio en un bosque siempre es negativo", agregó. Pero no todo es bonita tradición. En el torneado también existen riesgos laborales y el cuerpo de Manolo hijo tiene ya alguna que otra secuela producida por el torno automático: "Se me enganchó la camiseta y empezó a tirar de mí hasta romperme dos costillas. Y es que tratar con máquinas siempre conlleva un riesgo, así que procuramos estar ojo avizor". En este tipo de máquinas, la alimentación de la barra necesaria para cada pieza se hace también de forma automática, a partir de una barra larga que se inserta por un tubo que tiene el cabezal y se sujeta mediante pinzas de apriete hidráulico. En cualquier caso, esta empresa sevillana cumple todos los requisitos de la Prevención de Riesgos Laborales ante posibles accidentes, muy comunes en la carpintería, como los porrazos en los dedos o los cortes superficiales en las manos.

Torneados Valerio tiene actualmente entre manos el suministro de diversas piezas para el retablo del Cristo de las Tres Caídas, un trabajo muy importante dentro de su sector. Este taller es un ejemplo más del carácter emprendedor que tienen los carmonenses.

La madera y su mundo

Manuel y Antonio se han criado oliendo a madera. ¿Se han preguntado alguna vez por qué nos gusta tanto el olor a madera? ¿Y por qué decimos toca madera para asegurarnos de que algo bueno no va a cambiar o para alejar un mal que no se desea que llegue? Existe toda una filosofía de la madera. Las creencias sintoístas orientales, por ejemplo, ponen el acento en el amor y el respeto por la madera como un organismo vivo, incluso después de haberse cortado e incorporado a una edificación, donde debe asegurarse su permanencia en armonía con el medio. Se escogerán los fustes con la misma localización y orientación original, para que su espíritu permanezca sin sobresaltos. Por ese motivo, en países como Japón se emplean especies locales de árboles que en otras regiones no serían aceptables y soportarán las mismas cargas que las que tienen en su estado natural.

Por otro lado, tocar madera significaba, hace miles de años, palpar el árbol que se iba a talar para asegurar que no había Espíritus Elementales en él, a los que se les había instado previamente a mudarse a otro árbol cercano de su misma familia. No hacer este pequeño ademán ritual significaba infringir una ley natural-universal que podría traer consecuencias desagradables. En las culturas antiguas, estaban convencidos de que cada ser vivo, planta, árbol, insecto, fuente, piedra, cueva y elemento estaba dotado de alma. Como los diversos productos que salen de Torneados Valerio, que son únicos y cobran un valor inusitado porque están hechos desde el profundo amor a una profesión.

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