Seis décadas de referencia agrícola

  • La cooperativa agropecuaria CAPI lleva 60 años aportando un importante valor empresarial a la comarca de Écija, gracias a la producción de su aceite de oliva y al desarrollo de otras líneas de negocio.

Seis décadas de producción avalan la trayectoria de la Sociedad Cooperativa Andaluza Agropecuaria Industrial de Écija, CAPI, una cooperativa que nació gracias al influjo de 24 agricultores del lugar, "debido a la necesidad de la defensa de los productos agrarios de los agricultores", señala Vicente Martín, gerente de CAPI. Desde su creación, la principal actividad de esta gran cooperativa es la transformación de la aceituna en aceite de oliva, controlando en la actualidad más de 8.000 hectáreas de olivo.

En estos 60 años de funcionamiento, CAPI ha tenido más de 2.000 socios productores, de los que 1.000 de ellos se mantienen con vigencia hoy en día, y una superficie productiva estimada en 16.000 hectáreas en los municipios de Écija, La Luisiana, Osuna, Cañada del Rosal en Sevilla y La Carlota, Palma del Río y Santaella en Córdoba.

Su nacimiento se produjo en 1952, y a partir de los años 60 se instala la extractora de orujo, de aceite de girasol y la refinería de aceites. En esta década también cobró especial importancia la fibra textil, con la instalación de una factoría para su transformación. Las instalaciones de CAPI se fueron modernizando hasta que en 1992 se construyó una planta dotada con la última tecnología. Este crecimiento como empresa cooperativa fundamentó la construcción de las actuales instalaciones de la sociedad, que se ubican en la carretera de Écija a Fuente Palmera. Este nuevo complejo, de más de doce hectáreas de extensión, ha permitido lograr una mejor logística al agruparse todo en un sólo centro, aumentar la producción de aceitunas y a ofrecer nuevas líneas de negocio.

Esta es precisamente una de las claves que explica el éxito de esta cooperativa, la diversificación de sus productos. "Nuestro negocio, se basa en la recepción y transformación de los productos agrarios que nuestros socios, principalmente cereales, oleaginosas, aceitunas de molino y de mesa, entre otros, que producen en sus explotaciones agrícolas", explica Martín. De esta forma, al conocido aceite de oliva producido bajo la marca Molino de la Merced, CAPI también es madre de productos como aceitunas, cereales, girasol, semillas, fertilizantes o fitosanitarios. Además ofreces servicios a los propios socios productores, principalmente sobre asesoramiento agrario o administrativos, sobre cuestiones relacionadas con subvenciones, seguros o asesoramiento técnico.

No obstante, ha sido la producción aceitera lo que ha dado fama a esta cooperativa de gran trascendencia en la comarca ecijana. Molino de la Merced, aceite de oliva virgen extra recibió el reconocimiento del primer premio a la calidad del aceite de oliva virgen extra de la provincia de Sevilla otorgado por la Diputación. Para su proceso, CAPI cuenta con cuentan con un molino provisto de siete líneas de extracción totalmente diferenciadas entre sí, que evita la mezcla de los aceites producidos.

Al beneficio obtenido por el millar de socios, CAPI también es un filón de empleo para la localidad, contándose más de una veintena de puestos de trabajo en su organigrama. Entre sus clientes, destaca el mercado nacional, aunque en las ventas de aceite de oliva a granel, un porcentaje muy elevado, va a la exportación, principalmente a Italia. Una cooperativa a la que el paso de los años le sienta bien, reafirmando su importancia y referencia en toda una comarca.

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