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Con esto no hay quien pueda

El Betis desconoce el significado del verbo competir y fruto de ello se dejó ir en Murcia, aburguesado tras sus dos victorias anteriores · Regaló dos goles tempranos y luego, sin bandas, lo fió todo a Emana

Javier Mérida | Actualizado 07.12.2009 - 10:30
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Competir con un rival es aspirar con empeño a ganarle y empeñarse es insistir con tesón en algo. Así de fácil. No hay más que acudir al diccionario para darse cuenta de que el Betis no es un equipo competitivo. Y lo peor no es eso, sino que está incapacitado para competir. Porque la competición se alarga durante 42 partidos y el equipo que hoy dirige Tapia apenas está para batallitas sueltas. En absoluto difiere del que enterró a Nogués, Chaparro, Cúper y tantos otros y que a buen seguro se llevará por delante, tarde o temprano, al actual entrenador del Betis. No hay que buscar más. El mal, endémico, reside en la propia idiosincrasia de este Betis de Lopera: moribundo, amanerado, aburguesado, roto, desestructurado... El equipo no es más que la imagen osmótica de su club. Dos triunfos suertudos le valieron para regresar a su hábitat natural, a la comodidad de vivir tumbado a la bartola. Con esto, decididamente, no hay quien pueda.

Defensa

Individualmente, y de forma muy temprana, aparecieron errores crasos que lastraron al equipo. Un mal despeje de Arzu tras un saque de banda del rival se alió después con la blandura de Damià al no cerrar a Capdevila y con la falta de oficio de Goitia en el primer poste para convertirse en el 1-0. Instantes después, una pérdida absurda de Iriney cuando el equipo salía generó una contra que tibiamente despejada por Arzu habilitó a Isaac Jové para el 2-0.

Colectivamente, este Betis destrozado en ocho minutos vivió más tarde relativamente tranquilo con la zaga muy adelantada, aunque con apuros en algún nuevo contraataque de Natalio.

Ataque

Facilitó el Betis las maniobras del Murcia, fiándolo todo a Emana y sus arrancadas y llegadas por el centro, sustentado unos minutos en Nacho. Los laterales nunca conectaron con Juanma y Rodri y los recambios y variantes tácticas de Tapia, que acabó con el extremeño y Nacho en los laterales y Caffa y Sergio García más arriba, no solucionaron el embudo. Corolario: tres ocasiones de gol en 90 minutos y una a balón parado.

Virtudes

Emana hasta que se fundió.

Talón de aquiles

El equipo está infectado. Y el virus reside en el club. ¿Pero hay club?
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