- Diario de Sevilla. Noticias de Sevilla y su Provincia
- Deportes
- Deportes
- Pavone: "Bilardo nos obligaba a comer puchero"
Pavone: "Bilardo nos obligaba a comer puchero"
real betis
Pavone: "Bilardo nos obligaba a comer puchero"
Pavone recuerda su época en Estudiantes, sueña con el ascenso del Betis y vislumbra un futuro con fútbol y niños · "Hay padres que presionan a los hijos, los queman y acaban de carteros"
javier mérida, sevilla | Actualizado 12.12.2009 - 11:40Mariano Pavone (Tres Sargentos, Buenos Aires, 27 de mayo de 1982) sueña en ascender con el Betis. Pero más allá de ese presente es hombre de fútbol, con un pasado marcado por su estancia en Estudiantes de La Plata, y con un futuro, seguramente en Argentina, como entrenador. O, por cómo habla de los niños, mejor habría que decir como educador. El recién nacido Bruno eligió un buen padre, eso es seguro.
-¿Sabe que me costó mucho escribir críticas sobre su juego cuando aterrizó en el Betis?
-¿Sí, por qué?
-Porque ya entonces adiviné que usted era buena persona.
-Gracias. Bueno, uno desde que entra convive con la crítica y está expuesto a ella al ser una figura pública y profesional de un deporte que mueve dinero. A veces te enojas más y otras menos, pero yo trato de conversar con la gente porque una charla arregla muchas cosas.
-¿Sirve en fútbol ser buena gente? Se lo digo porque el jugador es egoísta y más el goleador...
-Dentro de la cancha es diferente. Hay jugadores que son tipos duros o hijoputas, como decimos en Argentina y aquí, y afuera son unos fenómenos, o al revés. Cuando entramos al campo nos transformamos, aunque haya algunos que tengan la misma personalidad dentro y fuera. Sí es cierto también que en algunas posiciones hay que tener ciertas determinaciones...
-Sin embargo, a usted se le veía disfrutar centrando balones de gol a la cabeza de Edu...
-Tuve una racha buena, entre Liga y Copa, de ocho goles y después, en la segunda vuelta, estuve más participativo dando pases de gol que en la definición, aunque tuve oportunidades para haber terminado casi en 15 goles. Pero no se dio y el segundo año arranqué con el pie izquierdo, aunque el día de Huelva tuve varios y si entran dos... Pero ahora ya toca mirar hacia delante.
-¿Y le preocupa haberse estancado esta temporada tras un comienzo excelente?
-Más allá de que uno sabe que hay rachas en las que le pegas con lo que sea y entran y otras en las que te atascas, el desafío es salir y aprovechar la buena senda cuando entre la pelota. Últimamente no estuve acertado, pero estoy tranquilo.
-¿Y del equipo qué me cuenta?
-Nos está faltando la regularidad necesaria. Un fin de semana no lo hacemos bien y al siguiente, no es que sea una maravilla, pero sí un equipo sólido que no permite hacer casi nada al rival. Se nos fue la buena racha contra el Murcia, un rival, como el Castellón, del fondo de la tabla. Sé que fueron de Primera y no quiero faltarles el respeto, pero hoy hay que aprovecharse. Así y todo, el Betis está a tres puntos. Por eso creo que cuando empiece a jugar mejor y estar bien parado, no habrá problemas para el ascenso.
-¿Le falta un líder al Betis?
-Creo que hay jugadores que tienen mucha personalidad... La llegada de Mehmet nos vendrá bien, porque tiene experiencia y puede aportar mucho dentro y fuera del campo, porque es un jugador que ordena y habla. Tener un jugador así es muy importante, yo en Estudiantes tenía a Verón...
-... Ahora mismo le iba a preguntar precisamente eso.
-Sí, como le decía, Verón era un tipo que imponía respeto al rival cuando lo veía venir, y dentro de la cancha te decía "Tanque ve y tal..." y nos ordenaba. Bueno, él regresó a Estudiantes, porque era el club de sus amores en unos momentos en que éste no andaba bien, e hizo donaciones: parte del gimnasio, aparatos médicos... Luego, siempre trataba de organizar y hacía reuniones. Fue un verdadero líder, el mejor que vi, un cacique, como se dice allí. Y no sólo dentro de la cancha, afuera defendía al jugador si había alguna diferencia con la dirigencia y peleaba las cosas.
-Volvamos a Pavone. Sin que se me entienda mal, ¿tiene más fútbol en su cabeza que en las piernas? Lo digo porque lo ve bien...
-Sí, seguro. Me gusta el fútbol desde chico, más allá de jugarlo. Siempre lo he seguido y me ha interesado, no tanto como a mi hermano Gonzalo... Yo sabía un poquito menos, pero cuando subí los compañeros en Estudiantes me preguntaban, porque me sabía todo de la Primera a la D (última categoría). No soy sólo de jugar al fútbol, me gusta mucho ver, leer...
-¿Estamos entonces ante un futuro entrenador?
-Sí. No sé si entrenador o periodista. En Argentina se usan más que acá, ya que allá sólo en el Distrito Federal de Buenos Aires hay 14 equipos y, por ello, mil programas de fútbol, de fútbol y entretenimiento, y es más fácil que acá comentar. Pero, sí, me agradaría seguir ligado al fútbol.
-Me gustan su constancia y su corazón. ¿Siempre fue así?
-Sí. En Estudiantes también me costó al principio pese a ser máximo goleador en las inferiores. El equipo peleaba el descenso y no es lo mismo que entrar en un equipo aceitado, pero perseveré y logré ser campeón y goleador y que se me reconociese. Nunca bajo los brazos.
-¿Qué elegiría si pudiera: algo más de altura o de velocidad?
-Siempre me gustó ser un poquito más alto. Mido 1,78, mi hermano Gonzalo, 1,86 y el pequeño, Tomás, 1,82. Pero a mí me lo dieron por otro lado y fui el que más carrera hizo a la fecha... La velocidad también es importante, aunque depende dónde juegues: en España el fútbol es rápido y vendría bien; en Inglaterra, también, pero tiran muchos centros y sería bueno ser alto... Fíjese en Villa, Eto'o o Forlán; sin un gran físico, son los goleadores... Aunque las dos cosas, altura y velocidad, es lo ideal, ¿no? (ríe).
-El año pasado su mujer no acabó de adaptarse a España, ahora tiene un hijo de siete días y aún no lo conoce... ¿Influye todo eso en el rendimiento de Pavone?
-Sí, pero sobre todo cuando no juegas. Y también las lesiones. Todo suma, aunque no es excusa.
-¿Sigue queriendo triunfar en el Betis?
-Sí, quiero ascender con el Betis. Luego, en junio, se ve todo, porque el fútbol cambia día a día, aunque yo tengo dos años más de contrato y si el Betis quiere, seguiré. Si necesita venderme porque quiere otro tipo de delantero, se ve y ya está. Sí es verdad que antes quise salir porque necesitaba minutos.
-Cambiemos de tercio. Bilardo goza de mucho predicamento en Sevilla, ¿qué aprendió de él?
-Bilardo vino en un momento bárbaro para Estudiantes, cuando, como le dije, no estaba bien y él le dio prensa, a la cancha iba el doble de gente, le dio mucha cabida a Sosa, a Angeleri, a mí, a Lugüercio, a Carrusca, a Colotto... Ganábamos y perdíamos, pero esa cantera fue la base del futuro, junto a Verón y otros, de los que salimos campeones y de los que ganaron la Libertadores (julio de este año 2009).
-Pero me refería... Usted sabe.
-Sí, claro. Es un tipo campeón del mundo, con muchas enseñanzas (ríe mientras recuerda). Uno no se daba cuenta, pero las miraba con él y las veía, como lo que hacía con los alcanzapelotas (Tomás fue recogepelotas en aquella época y festejaba los goles de su hermano, el Tanque), o cuando quería que el carrito (camilla) saliese por un costado para que tardase más y nos hacía ponernos delante del mismo para obligarlo... O cuando a mi primo (José Basanta, hoy en el Monterrey, de México) y a Sosa los hizo tirar un árbol para sacar fuerza porque eran muy canijos; o cuando nos obligaba a comer puchero para estar fuertes. Y en las concentraciones, los solteros tenían que llegar seis días antes, el martes; los casados, el jueves y los porteros, si habíamos ganado, el sábado. Fue un año y medio muy bonito.
-Por cierto, usted no pinchó ninguna rata, ¿verdad?
-Hay dos dichos. Uno dice que el apodo se debe a que lo fundaron estudiantes de Medicina que hacían experimentos con ratas y otros que pincharrata viene del equipo de los 60, con Bilardo, Pachamé, Manera... Pinchaban al portero contrario con un alfiler en los córners para que no saltara.
-Le preguntaba porque me da que usted no estudió, que siempre fue hombre de fútbol...
-Es verdad, pero llegué a Secundaria. Cuando me preguntan qué sería de no ser futbolista, siempre respondí que mamé fútbol y nunca hablé de ser doctor, arquitecto... Con 16 ya pensé en vivir de esto porque me gusta, no por ganar plata.
-En Tres Sargentos hay 300 habitantes. Usted, sus hermanos y su primo son futbolistas. ¿De dónde les viene la afición?
-Mi padre corría en autos en campeonatos zonales. Allí es un deporte importante, aunque ahora no tengamos a nadie en Fórmula 1, como Fangio. El último fue Reuteman. Pero mi padre tenía un quiosco y le encantaba el fútbol. No valía para jugar, pero dirigía a un equipo en torneos relámpagos de papi fútbol (fútbol sala). Además, mi tío sí fue futbolista y también por él nos llegó el fútbol a la familia.
-¿Y le gustaría que su hijo fuese futbolista?
-Sí. Es una linda carrera porque se conocen muchas gentes y lugares, y es un deporte sano. Pero sin presión, me gustaría que hiciese deportes, tenis, y lo educaré en ello, aunque luego él decidirá si quiere ser abogado, médico... Los chicos tienen que elegir; a veces, cuando nos concentrábamos con Estudiantes e íbamos varios jugadores a tomar un matecito, veíamos partidos de niños de 9 años y los padres les gritaban, y los entrenadores... Estaban más puteados que en Primera. Imagínese: con esa presión, a los 14 están quemados. Hay que dejarlos y, ya con 15 ó 16 años, sí tienen que darse cuenta de que no pueden salir de noche como el que estudia si quieren vivir de esto...
-Es que los padres han acabado con muchos buenos futbolistas.
-Creo que sí. Mi abuelo me cuenta que antes en Argentina si decías que ibas a jugar al fútbol te tachaban de vago y hoy es al revés, los padres lo prefieren a estudiar porque se gana bien, pero es difícil llegar. Veo a pibes que se quedaron en el camino y están laburando de cartero o vete a saber, y la culpa es de los padres, que, sin querer lógicamente, los presionaron por lo económico u otro motivo y los quemaron. Yo, cuando doy alguna charla, siempre digo que al niño hay que dejarlo que se divierta y haga amigos, al menos hasta que madure y se dé cuenta qué va a hacer con su vida. Pero esos padres que insultan al árbitro o protestan al entrenador porque el hijo no viene jugando...
-¿Le gustaría entrenar a niños?
-Sí. Sería un lindo desafío arrancar de menor a mayor, como cuando empiezas en las inferiores.
-Aunque usted por su pasado como futbolista podría iniciarse incluso en Primera.
-Claro. A lo mejor en Estudiantes, por estar identificado, puedes tener llegada más rápido.
-Siempre en Argentina, ¿no?
-Es mi idea, pero el fútbol te pone en muchos sitios. Igual donde acabas tu carrera te ofrecen trabajar de algo y te terminas quedando.
-¿Sabe que me costó mucho escribir críticas sobre su juego cuando aterrizó en el Betis?
-¿Sí, por qué?
-Porque ya entonces adiviné que usted era buena persona.
-Gracias. Bueno, uno desde que entra convive con la crítica y está expuesto a ella al ser una figura pública y profesional de un deporte que mueve dinero. A veces te enojas más y otras menos, pero yo trato de conversar con la gente porque una charla arregla muchas cosas.
-¿Sirve en fútbol ser buena gente? Se lo digo porque el jugador es egoísta y más el goleador...
-Dentro de la cancha es diferente. Hay jugadores que son tipos duros o hijoputas, como decimos en Argentina y aquí, y afuera son unos fenómenos, o al revés. Cuando entramos al campo nos transformamos, aunque haya algunos que tengan la misma personalidad dentro y fuera. Sí es cierto también que en algunas posiciones hay que tener ciertas determinaciones...
-Sin embargo, a usted se le veía disfrutar centrando balones de gol a la cabeza de Edu...
-Tuve una racha buena, entre Liga y Copa, de ocho goles y después, en la segunda vuelta, estuve más participativo dando pases de gol que en la definición, aunque tuve oportunidades para haber terminado casi en 15 goles. Pero no se dio y el segundo año arranqué con el pie izquierdo, aunque el día de Huelva tuve varios y si entran dos... Pero ahora ya toca mirar hacia delante.
-¿Y le preocupa haberse estancado esta temporada tras un comienzo excelente?
-Más allá de que uno sabe que hay rachas en las que le pegas con lo que sea y entran y otras en las que te atascas, el desafío es salir y aprovechar la buena senda cuando entre la pelota. Últimamente no estuve acertado, pero estoy tranquilo.
-¿Y del equipo qué me cuenta?
-Nos está faltando la regularidad necesaria. Un fin de semana no lo hacemos bien y al siguiente, no es que sea una maravilla, pero sí un equipo sólido que no permite hacer casi nada al rival. Se nos fue la buena racha contra el Murcia, un rival, como el Castellón, del fondo de la tabla. Sé que fueron de Primera y no quiero faltarles el respeto, pero hoy hay que aprovecharse. Así y todo, el Betis está a tres puntos. Por eso creo que cuando empiece a jugar mejor y estar bien parado, no habrá problemas para el ascenso.
-¿Le falta un líder al Betis?
-Creo que hay jugadores que tienen mucha personalidad... La llegada de Mehmet nos vendrá bien, porque tiene experiencia y puede aportar mucho dentro y fuera del campo, porque es un jugador que ordena y habla. Tener un jugador así es muy importante, yo en Estudiantes tenía a Verón...
-... Ahora mismo le iba a preguntar precisamente eso.
-Sí, como le decía, Verón era un tipo que imponía respeto al rival cuando lo veía venir, y dentro de la cancha te decía "Tanque ve y tal..." y nos ordenaba. Bueno, él regresó a Estudiantes, porque era el club de sus amores en unos momentos en que éste no andaba bien, e hizo donaciones: parte del gimnasio, aparatos médicos... Luego, siempre trataba de organizar y hacía reuniones. Fue un verdadero líder, el mejor que vi, un cacique, como se dice allí. Y no sólo dentro de la cancha, afuera defendía al jugador si había alguna diferencia con la dirigencia y peleaba las cosas.
-Volvamos a Pavone. Sin que se me entienda mal, ¿tiene más fútbol en su cabeza que en las piernas? Lo digo porque lo ve bien...
-Sí, seguro. Me gusta el fútbol desde chico, más allá de jugarlo. Siempre lo he seguido y me ha interesado, no tanto como a mi hermano Gonzalo... Yo sabía un poquito menos, pero cuando subí los compañeros en Estudiantes me preguntaban, porque me sabía todo de la Primera a la D (última categoría). No soy sólo de jugar al fútbol, me gusta mucho ver, leer...
-¿Estamos entonces ante un futuro entrenador?
-Sí. No sé si entrenador o periodista. En Argentina se usan más que acá, ya que allá sólo en el Distrito Federal de Buenos Aires hay 14 equipos y, por ello, mil programas de fútbol, de fútbol y entretenimiento, y es más fácil que acá comentar. Pero, sí, me agradaría seguir ligado al fútbol.
-Me gustan su constancia y su corazón. ¿Siempre fue así?
-Sí. En Estudiantes también me costó al principio pese a ser máximo goleador en las inferiores. El equipo peleaba el descenso y no es lo mismo que entrar en un equipo aceitado, pero perseveré y logré ser campeón y goleador y que se me reconociese. Nunca bajo los brazos.
-¿Qué elegiría si pudiera: algo más de altura o de velocidad?
-Siempre me gustó ser un poquito más alto. Mido 1,78, mi hermano Gonzalo, 1,86 y el pequeño, Tomás, 1,82. Pero a mí me lo dieron por otro lado y fui el que más carrera hizo a la fecha... La velocidad también es importante, aunque depende dónde juegues: en España el fútbol es rápido y vendría bien; en Inglaterra, también, pero tiran muchos centros y sería bueno ser alto... Fíjese en Villa, Eto'o o Forlán; sin un gran físico, son los goleadores... Aunque las dos cosas, altura y velocidad, es lo ideal, ¿no? (ríe).
-El año pasado su mujer no acabó de adaptarse a España, ahora tiene un hijo de siete días y aún no lo conoce... ¿Influye todo eso en el rendimiento de Pavone?
-Sí, pero sobre todo cuando no juegas. Y también las lesiones. Todo suma, aunque no es excusa.
-¿Sigue queriendo triunfar en el Betis?
-Sí, quiero ascender con el Betis. Luego, en junio, se ve todo, porque el fútbol cambia día a día, aunque yo tengo dos años más de contrato y si el Betis quiere, seguiré. Si necesita venderme porque quiere otro tipo de delantero, se ve y ya está. Sí es verdad que antes quise salir porque necesitaba minutos.
-Cambiemos de tercio. Bilardo goza de mucho predicamento en Sevilla, ¿qué aprendió de él?
-Bilardo vino en un momento bárbaro para Estudiantes, cuando, como le dije, no estaba bien y él le dio prensa, a la cancha iba el doble de gente, le dio mucha cabida a Sosa, a Angeleri, a mí, a Lugüercio, a Carrusca, a Colotto... Ganábamos y perdíamos, pero esa cantera fue la base del futuro, junto a Verón y otros, de los que salimos campeones y de los que ganaron la Libertadores (julio de este año 2009).
-Pero me refería... Usted sabe.
-Sí, claro. Es un tipo campeón del mundo, con muchas enseñanzas (ríe mientras recuerda). Uno no se daba cuenta, pero las miraba con él y las veía, como lo que hacía con los alcanzapelotas (Tomás fue recogepelotas en aquella época y festejaba los goles de su hermano, el Tanque), o cuando quería que el carrito (camilla) saliese por un costado para que tardase más y nos hacía ponernos delante del mismo para obligarlo... O cuando a mi primo (José Basanta, hoy en el Monterrey, de México) y a Sosa los hizo tirar un árbol para sacar fuerza porque eran muy canijos; o cuando nos obligaba a comer puchero para estar fuertes. Y en las concentraciones, los solteros tenían que llegar seis días antes, el martes; los casados, el jueves y los porteros, si habíamos ganado, el sábado. Fue un año y medio muy bonito.
-Por cierto, usted no pinchó ninguna rata, ¿verdad?
-Hay dos dichos. Uno dice que el apodo se debe a que lo fundaron estudiantes de Medicina que hacían experimentos con ratas y otros que pincharrata viene del equipo de los 60, con Bilardo, Pachamé, Manera... Pinchaban al portero contrario con un alfiler en los córners para que no saltara.
-Le preguntaba porque me da que usted no estudió, que siempre fue hombre de fútbol...
-Es verdad, pero llegué a Secundaria. Cuando me preguntan qué sería de no ser futbolista, siempre respondí que mamé fútbol y nunca hablé de ser doctor, arquitecto... Con 16 ya pensé en vivir de esto porque me gusta, no por ganar plata.
-En Tres Sargentos hay 300 habitantes. Usted, sus hermanos y su primo son futbolistas. ¿De dónde les viene la afición?
-Mi padre corría en autos en campeonatos zonales. Allí es un deporte importante, aunque ahora no tengamos a nadie en Fórmula 1, como Fangio. El último fue Reuteman. Pero mi padre tenía un quiosco y le encantaba el fútbol. No valía para jugar, pero dirigía a un equipo en torneos relámpagos de papi fútbol (fútbol sala). Además, mi tío sí fue futbolista y también por él nos llegó el fútbol a la familia.
-¿Y le gustaría que su hijo fuese futbolista?
-Sí. Es una linda carrera porque se conocen muchas gentes y lugares, y es un deporte sano. Pero sin presión, me gustaría que hiciese deportes, tenis, y lo educaré en ello, aunque luego él decidirá si quiere ser abogado, médico... Los chicos tienen que elegir; a veces, cuando nos concentrábamos con Estudiantes e íbamos varios jugadores a tomar un matecito, veíamos partidos de niños de 9 años y los padres les gritaban, y los entrenadores... Estaban más puteados que en Primera. Imagínese: con esa presión, a los 14 están quemados. Hay que dejarlos y, ya con 15 ó 16 años, sí tienen que darse cuenta de que no pueden salir de noche como el que estudia si quieren vivir de esto...
-Es que los padres han acabado con muchos buenos futbolistas.
-Creo que sí. Mi abuelo me cuenta que antes en Argentina si decías que ibas a jugar al fútbol te tachaban de vago y hoy es al revés, los padres lo prefieren a estudiar porque se gana bien, pero es difícil llegar. Veo a pibes que se quedaron en el camino y están laburando de cartero o vete a saber, y la culpa es de los padres, que, sin querer lógicamente, los presionaron por lo económico u otro motivo y los quemaron. Yo, cuando doy alguna charla, siempre digo que al niño hay que dejarlo que se divierta y haga amigos, al menos hasta que madure y se dé cuenta qué va a hacer con su vida. Pero esos padres que insultan al árbitro o protestan al entrenador porque el hijo no viene jugando...
-¿Le gustaría entrenar a niños?
-Sí. Sería un lindo desafío arrancar de menor a mayor, como cuando empiezas en las inferiores.
-Aunque usted por su pasado como futbolista podría iniciarse incluso en Primera.
-Claro. A lo mejor en Estudiantes, por estar identificado, puedes tener llegada más rápido.
-Siempre en Argentina, ¿no?
-Es mi idea, pero el fútbol te pone en muchos sitios. Igual donde acabas tu carrera te ofrecen trabajar de algo y te terminas quedando.









