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Canadá busca el oro en una final soñada con EEUU
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Canadá busca el oro en una final soñada con EEUU
Los locales sufrieron con Eslovaquia (3-2) y los yanquis ganaron (6-1) a Finlandia en semifinales
D. G. Marco (Dpa) / Vancouver | Actualizado 28.02.2010 - 05:02Si Canadá gana hoy el oro en el torneo olímpico de hockey sobre hielo de los Juegos de Vancouver ante Estados Unidos, será el triunfo más anticipado, obsesivo, perseguido, soñado y exigido que nunca haya conseguido un equipo.
Es el partido de los partidos, la batalla del paralelo 49, el choque más significativo disputado nunca en Canadá, donde el hockey es el indiscutible deporte nacional que une a un país con dos idiomas, seis husos horarios, casi diez millones de kilómetros cuadrados de superficie y 35 millones de habitantes. La victoria es una obligación, una rutina que se debe cumplir tras cuatro años de preparación. La derrota, una puñalada que rasgaría por la mitad la hoja de arce. Y más si el verdugo es Estados Unidos. "No hay nada mejor que la rivalidad Estados Unidos-Canadá", afirma el jugador canadiense Jonathan Toews.
Los vecinos tienen cuentas pendientes. Estados Unidos vio cómo Canadá se llevaba el oro en la final olímpica de Salt Lake City 2002. El domingo pasado, en la fase de grupos, los del sur sorprendieron a los locales, pero entonces había una posibilidad de tropiezo ahora inexistente. Estados Unidos llega con el papel de víctima, pero invicta tras el 6-1 que le endosó a Finlandia en las semifinales.
Canadá es la voluntad y el talento de una pléyade de estrellas. Nueve de los diez mejores goleadores de la NHL presentes en Vancouver están en el bando rojo y blanco. La exhibición en cuartos ante Rusia y el sufrimiento final ante Eslovaquia (3-2) en semifinales le han hecho crecer, pero además tendrá 19.300 almas animando en el Canada Hockey Place.
Es el partido de los partidos, la batalla del paralelo 49, el choque más significativo disputado nunca en Canadá, donde el hockey es el indiscutible deporte nacional que une a un país con dos idiomas, seis husos horarios, casi diez millones de kilómetros cuadrados de superficie y 35 millones de habitantes. La victoria es una obligación, una rutina que se debe cumplir tras cuatro años de preparación. La derrota, una puñalada que rasgaría por la mitad la hoja de arce. Y más si el verdugo es Estados Unidos. "No hay nada mejor que la rivalidad Estados Unidos-Canadá", afirma el jugador canadiense Jonathan Toews.
Los vecinos tienen cuentas pendientes. Estados Unidos vio cómo Canadá se llevaba el oro en la final olímpica de Salt Lake City 2002. El domingo pasado, en la fase de grupos, los del sur sorprendieron a los locales, pero entonces había una posibilidad de tropiezo ahora inexistente. Estados Unidos llega con el papel de víctima, pero invicta tras el 6-1 que le endosó a Finlandia en las semifinales.
Canadá es la voluntad y el talento de una pléyade de estrellas. Nueve de los diez mejores goleadores de la NHL presentes en Vancouver están en el bando rojo y blanco. La exhibición en cuartos ante Rusia y el sufrimiento final ante Eslovaquia (3-2) en semifinales le han hecho crecer, pero además tendrá 19.300 almas animando en el Canada Hockey Place.









