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Pegada y oportunas correcciones
real unión | betis · informe técnico
Pegada y oportunas correcciones
La firmeza defensiva y la profundidad de la primera parte encauzan un triunfo que llegó a peligrar por la desaparición de la medular tras el descanso · El equipo supo sufrir y Víctor acertó en los cambios
Eduardo Florido | Actualizado 15.03.2010 - 08:22
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El Betis de Víctor ha tomado la velocidad de crucero en una vertiginosa escalada hacia los puestos de ascenso. El entrenador maño ha dado con un equipo ideal, al que alineó ayer por tercer partido consecutivo y con el que llegó además el tercer triunfo seguido. Además, supo hacer las correcciones oportunas cuando, en la segunda mitad, el Real Unión comenzó a apretar después de que un penalti inexistente al filo del descanso lo metiera en el partido. En esa fase llegó a peligrar un triunfo que fue encauzado en la primera mitad gracias a la firmeza defensiva y a la profundidad del ataque. Se cayó la medular, pero Capi primero e Iriney casi al final ingresaron a tiempo para ayudar.
Defensa
Era fundamental empezar en caliente desde el minuto 1, desde el mismo pitido inicial, y eso lo hicieron bien los hombres encargados de frenar las primeras acometidas del Real Unión. Carlos García y Melli, ayudados por Arzu, se mostraron contundentes en los balones bombeados de inicio por los vascos y eso propició que Mehmet Aurelio pudiera dar un paso adelante y se hiciera con el control del juego. El Betis apenas concedió ocasiones de gol en la primera parte, salvo un penalti que sólo vio Pino Zamorano y que despertó al Real Unión para la segunda parte.
En la reanudación, los guipuzcoanos le dieron ritmo al encuento al tiempo que Arzu y Mehmet Aurelio perdían su presencia en el eje. Llegaban tarde a los cruces y no tenían la determinación de la primera parte. Así, hubo varias contras peligrosas en las que el gol rondó la portería de Goitia. Y se reiteraron demasiadas faltas laterales y saques de esquinas, el mejor recurso de un rival que evidenció tener poco remate. Víctor acertó al quitar a Damià, que tenía una tarjeta amarilla, para dar contundencia al centro de la defensa con Rivas, acorazar al equipo contra el juego aéreo y tapar la derecha con Melli. El ingreso al final de Iriney ayudó a tabicar el centro y evitó el último arreón local.
Ataque
Como en defensa, el Betis dio dos caras distintas. Hasta el descanso, tuvo cada vez más salida, primero a la contra y luego mandando en campo contrario gracias al paso adelante de Mehmet Aurelio. Jonathan Pereira y Emana dieron profundidad y dinamismo, mientras que Sergio García remató la faena con dos buenas asistencias de gol. Apareció en el momento justo, pero luego desapareció, como el resto de sus compañeros. En ello también influyó que Mehmet Aurelio demostró que tiene el físico justo y que Arzu llegó a la cita sin apenas entrenamientos: ninguno pisaba ya el campo contrario. El ingreso de Capi por Emana, cuyas constantes imprecisiones y pérdidas le habían quitado presencia al equipo arriba, corrigió en parte el desaguisado, aunque el Betis dejó de llegar por mucho que Juanma lo intentara cambiándose de banda y tirando diagonales. Sin embargo, Capi cerró el partido con un arreón final de calidad.
Virtudes
La concentración con la que empezó el partido y el perfecto reparto de roles mientras tuvo mando y fuerzas. Luego, el equipo debió remangarse para saber sufrir y amarrar un triunfo que le da alas.
Talón de aquiles
El triunfo llegó a peligrar con el paso atrás de la segunda mitad. Ahí se evidenció que los medios centro estaban con las fuerzas justas. Y la defensa, aculada, realizó demasiadas faltas.
Defensa
Era fundamental empezar en caliente desde el minuto 1, desde el mismo pitido inicial, y eso lo hicieron bien los hombres encargados de frenar las primeras acometidas del Real Unión. Carlos García y Melli, ayudados por Arzu, se mostraron contundentes en los balones bombeados de inicio por los vascos y eso propició que Mehmet Aurelio pudiera dar un paso adelante y se hiciera con el control del juego. El Betis apenas concedió ocasiones de gol en la primera parte, salvo un penalti que sólo vio Pino Zamorano y que despertó al Real Unión para la segunda parte.
En la reanudación, los guipuzcoanos le dieron ritmo al encuento al tiempo que Arzu y Mehmet Aurelio perdían su presencia en el eje. Llegaban tarde a los cruces y no tenían la determinación de la primera parte. Así, hubo varias contras peligrosas en las que el gol rondó la portería de Goitia. Y se reiteraron demasiadas faltas laterales y saques de esquinas, el mejor recurso de un rival que evidenció tener poco remate. Víctor acertó al quitar a Damià, que tenía una tarjeta amarilla, para dar contundencia al centro de la defensa con Rivas, acorazar al equipo contra el juego aéreo y tapar la derecha con Melli. El ingreso al final de Iriney ayudó a tabicar el centro y evitó el último arreón local.
Ataque
Como en defensa, el Betis dio dos caras distintas. Hasta el descanso, tuvo cada vez más salida, primero a la contra y luego mandando en campo contrario gracias al paso adelante de Mehmet Aurelio. Jonathan Pereira y Emana dieron profundidad y dinamismo, mientras que Sergio García remató la faena con dos buenas asistencias de gol. Apareció en el momento justo, pero luego desapareció, como el resto de sus compañeros. En ello también influyó que Mehmet Aurelio demostró que tiene el físico justo y que Arzu llegó a la cita sin apenas entrenamientos: ninguno pisaba ya el campo contrario. El ingreso de Capi por Emana, cuyas constantes imprecisiones y pérdidas le habían quitado presencia al equipo arriba, corrigió en parte el desaguisado, aunque el Betis dejó de llegar por mucho que Juanma lo intentara cambiándose de banda y tirando diagonales. Sin embargo, Capi cerró el partido con un arreón final de calidad.
Virtudes
La concentración con la que empezó el partido y el perfecto reparto de roles mientras tuvo mando y fuerzas. Luego, el equipo debió remangarse para saber sufrir y amarrar un triunfo que le da alas.
Talón de aquiles
El triunfo llegó a peligrar con el paso atrás de la segunda mitad. Ahí se evidenció que los medios centro estaban con las fuerzas justas. Y la defensa, aculada, realizó demasiadas faltas.









