Bruselas muerde la fruta prohibida

La Comisión Europea propone dar competencia a los estados para vetar o permitir el cultivo de transgénicos · Estalla el debate entre las asociaciones agrarias andaluzas, que quieren una norma "común y valiente"

Sergio Paredes / SEVILLA | Actualizado 19.07.2010 - 10:26
zoom

Finca experimental de la multinacional de productos químicos y semillas transgénicas Monsanto en la localidad sevillana de Los Palacios.

Share
La Comisión Europea decidió una semana atrás dar vía libre a los estados miembros y dejarles la responsabilidad de comer del árbol del amor o de la ciencia al proponer que tengan más libertad a la hora de restringir o vetar el cultivo de organismos genéticamente modificados (OGM). Dicha estrategia podría erosionar el bloque de países contrarios a estos cultivos, entre ellos Italia y Alemania, que para protegerse apoyan el veto a nivel europeo y cortan por lo sano las aspiraciones opuestas de otros.

La propuesta debe recibir el visto bueno del Consejo y la Eurocámara, pero cuenta con el rechazo de Francia, que pide más estudios científicos, o España, principal productor de transgénicos en la UE, que teme la "renacionalización" de las políticas europeas. Tampoco ha gustado la decisión entre las asociaciones agrarias de Andalucía, que buscan un o un no definitivo que acabe con la diatriba y que ataña tanto a la producción como a la comercialización en Europa, mientras Bruselas busca la casilla del no sabe/no contesta.

"La Comisión se quita el mochuelo de encima", denuncia el presidente de Asaja-A, Ricardo Serra. "De contagiarse esto, el Gobierno podría pasarle la pelota a las autonomías y éstas a las provincias". A su juicio, Bruselas contradice su política de la ley común y las fronteras abiertas, cuando debería "zanjar el debate y dar una normativa valiente". El secretario general de UPA Andalucía, Agustín Rodríguez considera "insuficiente" la decisión, aunque ve en ella una posibilidad de romper el status quo español en este ámbito. El responsable de Agricultura ecológica de COAG Andalucía, José Manuel Benítez, apuesta por que Bruselas "deje de hacer concesiones ambiguas" y se defina.

Ahí acaba el consenso entre las tres asociaciones. En la polémica sobre si los transgénicos son una bendición o una condena chocan argumentos científicos, económicos, éticos e incluso religiosos. UPA y Asaja ven el milagro de los panes y los peces. "En Europa se ponen trabas a la producción, pero no a la comercialización: consumimos transgénicos, pero no podemos producirlos y nuestros cultivos son menos competitivos", dice Serra.

UPA comparte esta opinión. Su secretario de Agricultura y Mercado, Francisco Javier Fernández, asistió a la cumbre monográfica de Bruselas y presentó el manifiesto Biotecnología, una herramienta para la agroalimentación de la que no podemos prescindir. Según Rodríguez "no debería haber tantas dudas. Es ilógico que mientras que la biotecnología está a la orden del día en las investigaciones médicas, se considera un peligro para la salud en los alimentos. Más en el caso de Andalucía, cuyo Estatuto recoge el compromiso en el impulso al desarrollo de la biotecnología para el beneficio del campo".

COAG cree que abrazar los transgénicos supone adorar falsos ídolos. "Nos conducirán a la dependencia absoluta de las multinacionales de semillas y fitosanitarios. Cuatro empresas que controlan el 80% de la producción mundial y que son responsables de la ruina de cientos de miles de agricultores en la India y África", asegura Benítez. En palabras del responsable de Agricultura Ecológica de COAG, se trata de "una tecnología insegura, que contagia y destruye los cultivos ecológicos y que puede producir daños a las huertas, el medioambiente y la salud".

En Asaja y UPA se oponen a estos argumentos. Para Rodríguez, la posición de los agricultores ante los fabricantes de semillas alteradas no es diferente de la que mantienen con otras multinacionales. "También hay dependencia de los tractores", ejemplifica, para añadir que si se tiene en cuenta la experiencia andaluza en biotecnología médica, "la región podría desarrollar su propia industria". Serra opina que la concentración de la tecnología en pocas manos es fruto de "tanta traba a su desarrollo" que hace que sólo las grandes firmas resistan. Sobre la seguridad alimentaria y la contaminación de los productos ecológicos, Serra sostiene que una década de consumo de transgénicos "sin ningún problema de salud" es suficiente prueba para disipar los miedos sobre estos alimentos", mientras que Rodríguez destaca que "ya hay estudios científicos de sobra y medidas conocidas" para evitar que los OMG invadan las parcelas ecológicas.
0 comentarios
Normas de uso

Este periódico no se responsabiliza de las opiniones vertidas en esta sección y se reserva el derecho de no publicar los mensajes de contenido ofensivo o discriminatorio.

Nuevo comentario
Diario de Sevilla

el portal inmobiliario líder en españa

ESPECIAL ECONOMÍA ANDALUZA

Empleo

Espacio dedicado al mercado laboral

Salud y Calidad de vida

La información de SALUD a su alcance

Resultados en Andalucía

Barómetro Joly Otoño 2011