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París arropa a Picasso con sus grandes maestros
París arropa a Picasso con sus grandes maestros
Una muestra reúne los cuadros que inspiraron al artista
María Carmona (AFP) / París, exposición | Actualizado 08.10.2008 - 05:00Pese a ser el protagonista de la más radical de las revoluciones pictóricas, Pablo Picasso se inspiró a lo largo de toda su vida en los grandes pintores de otros siglos, estableciendo con ellos un diálogo permanente. La exposición Picasso y los maestros muestra en el Grand Palais de París, hasta el próximo mes de febrero, esa relación fascinante. La muestra tiene "un carácter casi milagroso", dice Anne Baldassari, directora del Museo Picasso de la capital francesa, dada la dificultad que presenta reunir las obras que la componen.
La exposición reúne más de 200 cuadros de artistas como el Greco, Velázquez, Goya, Ribera, Zurbarán, Tiziano, Rembrandt, Van Gogh, Delacroix, Manet y Cézanne, entre muchos otros artistas. También de Picasso, por supuesto. Las obras proceden de colecciones privadas y museos franceses e internacionales, entre ellos el Prado de Madrid y el Museo Picasso barcelonés. Se trata de "una concentración inédita de obras maestras", en palabras de Thomas Grenon, administrador general de la Reunión de Museos Nacionales de Francia, entidad que la organiza.
El recorrido es a la vez temático y cronológico, pero estos dos criterios son supeditados a un solo hilo conductor: la mirada y la pintura de Picasso. En las salas sucesivas (Yo Picasso; Modelos; Colores; Variaciones; Desnudos), las obras de Picasso muestran la relectura de los grandes maestros que el artista hizo a lo largo de toda su vida, desde los primeros y académicos dibujos al carbón del joven de 13 años que firmaba aún P. Ruiz, a cuando "se ve ya al gran pintor que va a ser", dice Baldassari. En cada cuadro puede verse la manera en que mira a los maestros para elaborar una obra que tiene en cuenta a la vez la sustancia y la forma.
Velázquez es esencial. Junto al Retrato del enano Sebastián de Mora del maestro sevillano se exponen tres telas de Picasso que lo recrean. Una sala especial está dedicada a Las Meninas (joya que no se ha llevado a París), junto a las variaciones que Picasso hizo de ellas, en grises o con un estallido de colores. En la misma sala, pueden verse una junta otra también las telas La infanta María Margarita de los dos artistas.
También se pueden ver los más bellos desnudos de la historia del arte: La maja desnuda de Goya, la Olimpia de Manet, la Venus con el amor y la música de Tiziano y una Odalisca de Ingres deslumbran junto a los desnudos de Picasso.
"Picasso es quizá el único pintor que porta en sí a todos los otros grandes pintores de todas las épocas", asegura Baldassari, convencida de que el artista "cambió el mundo". "Pero no quisimos un conjunto aplastante de obras", agrega sobre esta muestra, organizada en realidad, dice, "como un teatro en el que los cuadros son los actores, y en el cual cada espectador puede construir su propia muestra".
La exposición reúne más de 200 cuadros de artistas como el Greco, Velázquez, Goya, Ribera, Zurbarán, Tiziano, Rembrandt, Van Gogh, Delacroix, Manet y Cézanne, entre muchos otros artistas. También de Picasso, por supuesto. Las obras proceden de colecciones privadas y museos franceses e internacionales, entre ellos el Prado de Madrid y el Museo Picasso barcelonés. Se trata de "una concentración inédita de obras maestras", en palabras de Thomas Grenon, administrador general de la Reunión de Museos Nacionales de Francia, entidad que la organiza.
El recorrido es a la vez temático y cronológico, pero estos dos criterios son supeditados a un solo hilo conductor: la mirada y la pintura de Picasso. En las salas sucesivas (Yo Picasso; Modelos; Colores; Variaciones; Desnudos), las obras de Picasso muestran la relectura de los grandes maestros que el artista hizo a lo largo de toda su vida, desde los primeros y académicos dibujos al carbón del joven de 13 años que firmaba aún P. Ruiz, a cuando "se ve ya al gran pintor que va a ser", dice Baldassari. En cada cuadro puede verse la manera en que mira a los maestros para elaborar una obra que tiene en cuenta a la vez la sustancia y la forma.
Velázquez es esencial. Junto al Retrato del enano Sebastián de Mora del maestro sevillano se exponen tres telas de Picasso que lo recrean. Una sala especial está dedicada a Las Meninas (joya que no se ha llevado a París), junto a las variaciones que Picasso hizo de ellas, en grises o con un estallido de colores. En la misma sala, pueden verse una junta otra también las telas La infanta María Margarita de los dos artistas.
También se pueden ver los más bellos desnudos de la historia del arte: La maja desnuda de Goya, la Olimpia de Manet, la Venus con el amor y la música de Tiziano y una Odalisca de Ingres deslumbran junto a los desnudos de Picasso.
"Picasso es quizá el único pintor que porta en sí a todos los otros grandes pintores de todas las épocas", asegura Baldassari, convencida de que el artista "cambió el mundo". "Pero no quisimos un conjunto aplastante de obras", agrega sobre esta muestra, organizada en realidad, dice, "como un teatro en el que los cuadros son los actores, y en el cual cada espectador puede construir su propia muestra".









