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Lazos secretos entre el libro y su propietario
Lazos secretos entre el libro y su propietario
El Ateneo descubre una de las mejores colecciones españolas de ex libris hasta finales de mes
Charo Ramos / Sevilla | Actualizado 15.01.2009 - 05:00Las andanzas de Don Quijote, Odiseo resistiéndose a los cantos de las sirenas y el descenso a los infiernos en la Divina Comedia son algunas de las escenas que recrean los más de 300 ex libris que pueden verse a partir de esta tarde y hasta el 30 de enero en la sala Gonzalo Bilbao del Ateneo. Se trata de una muestra que difunde la colección particular del presidente de la Asociación Andaluza de Exlibristas, José Miguel Valderrama Esparza, la cual está considerada como una de las mejores de España en este género. "Los ex libris son mucho más que el sello grabado que nos indica, en el reverso de la tapa de un volumen, quién es su propietario. Son el lazo afectivo y secreto existente entre el libro y su dueño", defiende Valderrama, que ha clasificado las piezas, todas originales, en función del procedimiento de estampación: xilografía, calcografía, litografía y serigrafía.
Su colección integra estampas con motivos heráldicos (las más antiguas), alegóricos, simbólicos y taurinos. "El género vivió un gran auge a partir de 1850, coincidiendo con la Revolución Industrial. Esto fue evidente sobre todo en Cataluña, donde hacia 1920 se produjeron verdaderas obras maestras de estética modernista", afirma.
El primer tratadista de ex libris en España fue en 1875 el asidonenese Mariano Pardo de Figueroa, más conocido como el Dr. Thebussem. En 1891, el francés Henri Bouchon en su obra Los exlibris y las marcas de posesión del libro los definió como "la marca más antigua del amor sincero de los hombres por su bien literario". La muestra, que incluye trabajos de Ucrania, República Checa, China y Japón, reivindica asimismo la labor del taller de grabado de Pere Pons y sus discípulos granadinos.
Su colección integra estampas con motivos heráldicos (las más antiguas), alegóricos, simbólicos y taurinos. "El género vivió un gran auge a partir de 1850, coincidiendo con la Revolución Industrial. Esto fue evidente sobre todo en Cataluña, donde hacia 1920 se produjeron verdaderas obras maestras de estética modernista", afirma.
El primer tratadista de ex libris en España fue en 1875 el asidonenese Mariano Pardo de Figueroa, más conocido como el Dr. Thebussem. En 1891, el francés Henri Bouchon en su obra Los exlibris y las marcas de posesión del libro los definió como "la marca más antigua del amor sincero de los hombres por su bien literario". La muestra, que incluye trabajos de Ucrania, República Checa, China y Japón, reivindica asimismo la labor del taller de grabado de Pere Pons y sus discípulos granadinos.









