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Amenábar supera la prueba de Cannes con la ambiciosa 'Ágora'
Amenábar supera la prueba de Cannes con la ambiciosa 'Ágora'
El público francés aplaude el filme, una superproducción histórica ambientada en Alejandría con la que el realizador español quiere denunciar el "fundamentalismo"
María Luz Climent (Dpa) / Cannes | Actualizado 18.05.2009 - 05:00Ágora, la ambiciosa película de Alejandro Amenábar que ayer se presentó en el Festival de Cannes, superó con buena nota su primera prueba: la aprobación del exigente público del certamen francés, que la recibió con un fuerte aplauso. Aunque se trata de uno de los directores con más fortuna comercial del cine español, Amenábar compareció ante la prensa calmado, o si estaba nervioso, no se notó. El único momento en el que se dejó llevar por el entusiasmo fue cuando afirmó sentirse "como un niño con zapatos nuevos".
Ágora, su quinta película, se remonta a la ocupación romana de Alejandría, en el siglo IV, cuando el ascenso imparable del cristianismo derivó en la destrucción de la Biblioteca de Alejandría. La matemática Hypatia (a quien da vida la británica Rachel Weisz) fue su última directora. Esta mujer lucha por salvar el conocimiento y mantenerse apartada de las insurgencias religiosas, mientras que dos hombres, su discípulo Orestes (Oscar Isaac) y el esclavo Davo (Max Minghella), intentan conquistar su corazón.
El avance imparable del cristianismo deriva en las primeras persecuciones por parte de los cristianos, convertidos ahora, tras un pasado de asedios, en perseguidores. Y todo ello transcurre en medio de una aparatosa reconstrucción de la antigua Alejandría, lo que ha convertido este largometraje en una de las producciones más costosas de la historia del cine español, con un presupuesto de 50 millones de euros.
A pesar de las dimensiones de los esmerados decorados y de la gran cantidad de extras, Ágora no ha sido "la película más difícil de hacer", dijo el realizador. En ella ha estado trabajando varios años junto a su incondicional Mateo Gil, para el guión, y en la preparación del rodaje, que se desarrolló en Malta. En su primer largometraje después de ganar el Oscar por Mar adentro, Amenábar ha conseguido emocionar con una historia sobre la sabiduría científica, el fanatismo religioso que se opone al avance del conocimiento por temor a que cuestione sus principios. "Hay muchas conexiones con el presente", aseguró el director. "La gente sigue matando en nombre de Dios y las mujeres son tratadas como ciudadanos de segunda clase", abundó Rachel Weisz
Uno de los puntos centrales de la cinta es el paso que dan los cristianos al atreverse a matar a los que disienten de su fe. Si al Vaticano le preocupa la recién estrenada Ángeles y demonios, no le inquietará menos Ágora. Amenábar admitió que hay algunas contradicciones en el filme que a él le gustan especialmente, pues aunque algunos la puedan ver como "anticristiana", contiene también algunos elementos positivos del cristianismo, como la caridad que muestra Hypatia, por su actitud conciliadora. "La película va en contra del fundamentalismo. Eso es lo que denuncia, no el cristianismo", puntualizó el director.
Ágora, su quinta película, se remonta a la ocupación romana de Alejandría, en el siglo IV, cuando el ascenso imparable del cristianismo derivó en la destrucción de la Biblioteca de Alejandría. La matemática Hypatia (a quien da vida la británica Rachel Weisz) fue su última directora. Esta mujer lucha por salvar el conocimiento y mantenerse apartada de las insurgencias religiosas, mientras que dos hombres, su discípulo Orestes (Oscar Isaac) y el esclavo Davo (Max Minghella), intentan conquistar su corazón.
El avance imparable del cristianismo deriva en las primeras persecuciones por parte de los cristianos, convertidos ahora, tras un pasado de asedios, en perseguidores. Y todo ello transcurre en medio de una aparatosa reconstrucción de la antigua Alejandría, lo que ha convertido este largometraje en una de las producciones más costosas de la historia del cine español, con un presupuesto de 50 millones de euros.
A pesar de las dimensiones de los esmerados decorados y de la gran cantidad de extras, Ágora no ha sido "la película más difícil de hacer", dijo el realizador. En ella ha estado trabajando varios años junto a su incondicional Mateo Gil, para el guión, y en la preparación del rodaje, que se desarrolló en Malta. En su primer largometraje después de ganar el Oscar por Mar adentro, Amenábar ha conseguido emocionar con una historia sobre la sabiduría científica, el fanatismo religioso que se opone al avance del conocimiento por temor a que cuestione sus principios. "Hay muchas conexiones con el presente", aseguró el director. "La gente sigue matando en nombre de Dios y las mujeres son tratadas como ciudadanos de segunda clase", abundó Rachel Weisz
Uno de los puntos centrales de la cinta es el paso que dan los cristianos al atreverse a matar a los que disienten de su fe. Si al Vaticano le preocupa la recién estrenada Ángeles y demonios, no le inquietará menos Ágora. Amenábar admitió que hay algunas contradicciones en el filme que a él le gustan especialmente, pues aunque algunos la puedan ver como "anticristiana", contiene también algunos elementos positivos del cristianismo, como la caridad que muestra Hypatia, por su actitud conciliadora. "La película va en contra del fundamentalismo. Eso es lo que denuncia, no el cristianismo", puntualizó el director.









