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El arte de otorgar vida a las imágenes
El arte de otorgar vida a las imágenes
El CAAC acoge artículos singulares de la 'prehistoria del cine', como linternas mágicas o cámaras oscuras, en la exposición 'Máquinas de mirar' · La muestra se completa con la obra de 45 artistas de la actualidadl 'Máquinas de mirar'. Hasta el 10 de enero. En el CAAC. Martes a viernes, de 10:00 a 20:00; sábados, de 11:00 a 20:00; domingos, de 10:00 a 15:00.
Braulio Ortiz / SEVILLA | Actualizado 17.09.2009 - 05:00La necesidad del ser humano de evadirse con la fantasía de los territorios no siempre gratos de la realidad motivó la creación de una infinidad de artefactos como caleidoscopios, cámaras oscuras o linternas mágicas, entre otros inventos, que trasladaban al espectador a paraísos imaginarios y abrían la percepción a un mundo insospechado de imágenes en movimiento.
Esta prehistoria del cine forma parte del discurso expositivo de Máquinas de mirar, la nueva muestra del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo que recorre varios siglos de estos procedimientos y recursos ópticos. La reconstrucción del pasado, a través de 200 piezas de la colección del alemán Werner Nekes, se complementa con la obra de 45 artistas actuales que, desde hace algunas décadas, ofrecen relecturas de esta tradición visual y combinan las antiguas técnicas con los nuevos medios.
Los enfoques que los diferentes autores aportan a este debate sobre la mirada van desde la reinvención de aparatos ópticos por parte de Robert Smithson, Denis Adams o Sebastián Díaz Morales hasta la reutilización de los espejos "como objeto y como metáfora" de Douglas Gordon y Mischa Kuball; desde la confusión entre la sombra y el objeto que plantean Sergio Belinchón o Hans Peter Feldman hasta la instalación interactiva del húngaro Zoltán Szegedy-Maszák. El sevillano Curro González participa con un busto bifronte cuya sombra otorga un nuevo significado a la pieza.
Para Nike Bätzner, comisaria de la cita junto con Eva Schmidt y el propio Nekes, el interés de los creadores contemporáneos por este legado se debe a una voluntad de "romper con la imagen nítida" que favorecen las últimas tecnologías y a la pretensión de "dar visibilidad a cómo se construyen las imágenes". Los responsables de Máquinas de mirar consideran que en este rescate de artilugios y recursos hay un cuestionamiento del bombardeo audiovisual de la actualidad, al mismo tiempo que se pone en marcha una exploración de "nuestra forma de ver y percibir".
Nekes, por su parte, celebra la idoneidad de la sede del CAAC, el Monasterio de la Cartuja, para albergar su colección, una de las mayores de Europa centradas en la historia de la producción de imágenes. "En el siglo XVI y XVII eran los monjes los poseedores del conocimiento", apunta este cineasta experimental que cuenta en su trayectoria con un centenar de filmes. Los religiosos, añade Nekes, también valoraban el poder de un imaginario, su portentoso efecto. "Los monjes utilizaban este conocimiento para oprimir a la gente, querían generar ansiedad en la población y creaban imágenes diabólicas para tener a la gente rezando y trabajando", opina.
Esta prehistoria del cine forma parte del discurso expositivo de Máquinas de mirar, la nueva muestra del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo que recorre varios siglos de estos procedimientos y recursos ópticos. La reconstrucción del pasado, a través de 200 piezas de la colección del alemán Werner Nekes, se complementa con la obra de 45 artistas actuales que, desde hace algunas décadas, ofrecen relecturas de esta tradición visual y combinan las antiguas técnicas con los nuevos medios.
Los enfoques que los diferentes autores aportan a este debate sobre la mirada van desde la reinvención de aparatos ópticos por parte de Robert Smithson, Denis Adams o Sebastián Díaz Morales hasta la reutilización de los espejos "como objeto y como metáfora" de Douglas Gordon y Mischa Kuball; desde la confusión entre la sombra y el objeto que plantean Sergio Belinchón o Hans Peter Feldman hasta la instalación interactiva del húngaro Zoltán Szegedy-Maszák. El sevillano Curro González participa con un busto bifronte cuya sombra otorga un nuevo significado a la pieza.
Para Nike Bätzner, comisaria de la cita junto con Eva Schmidt y el propio Nekes, el interés de los creadores contemporáneos por este legado se debe a una voluntad de "romper con la imagen nítida" que favorecen las últimas tecnologías y a la pretensión de "dar visibilidad a cómo se construyen las imágenes". Los responsables de Máquinas de mirar consideran que en este rescate de artilugios y recursos hay un cuestionamiento del bombardeo audiovisual de la actualidad, al mismo tiempo que se pone en marcha una exploración de "nuestra forma de ver y percibir".
Nekes, por su parte, celebra la idoneidad de la sede del CAAC, el Monasterio de la Cartuja, para albergar su colección, una de las mayores de Europa centradas en la historia de la producción de imágenes. "En el siglo XVI y XVII eran los monjes los poseedores del conocimiento", apunta este cineasta experimental que cuenta en su trayectoria con un centenar de filmes. Los religiosos, añade Nekes, también valoraban el poder de un imaginario, su portentoso efecto. "Los monjes utilizaban este conocimiento para oprimir a la gente, querían generar ansiedad en la población y creaban imágenes diabólicas para tener a la gente rezando y trabajando", opina.









