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Rohmer, el observador del amor

Alejado de la gran distribución comercial, su cine estuvo más canalizado a través de circuitos discretos internacionales

Efe / París | Actualizado 11.01.2010 - 20:19
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Eric Rohmer, con el León de Oro honorífico recibido en Venecia en 2001. / Efe

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El cineasta Eric Rohmer, fallecido hoy en París, fue uno de los autores más personales y creativos del cine contemporáneo, clave en el movimiento de la Nouvelle Vague, junto con otros directores galos, como Claude Chabrol, Jean-Luc Goddard y Francois Truffaut.

Nacido el 4 de abril de 1920 en la localidad de Nancy, en Lorena (Francia), obtuvo las licenciaturas en Literatura y Filosofía, ejerció la docencia y el periodismo al principio de su carrera y situó la palabra en el centro de sus realizaciones cinematográficas. La búsqueda de realismo y el análisis de la conducta humana caracterizan sus trabajos, dotados de gran intimismo, frescura y en los que destaca la simpleza narrativa y técnica, con una prevalencia del plano general.

Esta característica del cine de Rohmer permite al público llegar a una reflexión con los propios personajes durante un desarrollo natural de la trama, envuelta casi siempre en las relaciones personales y el amor, uno de los asuntos fundamentales alrededor de los que gira su filmografía.

Fue considerado como uno de los cineastas más secretos de la Nouvelle Vague -la"Nueva Ola francesa, que marcó el punto de salida en el movimiento de renovación del cine- y como un gran defensor del cine clásico de Hollywood. Rohmer trabajó como crítico cinematográfico en publicaciones como La revue du Cinéma, Les Temps Modernes, La Parisienne, Arts, La Gazette du Cinéma y la prestigiosa Cahiers du Cinéma.

Alejado de la gran distribución comercial, su cine estuvo más canalizado a través de circuitos discretos internacionales y él mismo declaró preferir los ciclos -agrupamientos de obras que marcaron su producción- porque le facilitaban la inspiración y también le hacían posible una relación más intensa con el público. Las grandes producciones no eran del gusto del director, quien llegó a declarar: "Si tuviera actores más caros, si emplease más medios técnicos, si tuviese un equipo más pesado, mis filmes serían menos buenos".

Amén de firmar una exquisita filmografía, fue autor de un libro sobre Alfred Hitchcock, escrito en colaboración con su colega Claude Chabrol y publicado en 1957, además de Charlie Chaplin (1973), Seis cuentos morales (1974) y L'Organisation de l'espace dans le Faust de Murnau (1977). Codirector de la Sociedad Films du Losange desde 1964, realizó la adaptación y el montaje escénico de Catherine Heilborn (1979) y grabó varias series de televisión en Francia.
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