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Hermosos ecos, humanos al cien por cien
Hermosos ecos, humanos al cien por cien
Rosalía Gómez | Actualizado 12.02.2011 - 05:00El Punto! Danza Teatro. Concepto, espacio escénico y dirección. Fernando Lima. Intérpretes y coreografía: Fernando Lima y Valentín Sánchez. Música original: Francisco M.M. Cabeza de Vaca. Composición musical en tiempo real y sonorización: Antonio Romero. Iluminación: Peggi Grassia. Lugar: Teatro Central. Sala B. Fecha: Viernes, 11 de febrero. Aforo: Casi lleno.
Anoche, en la sala B del Teatro Central se respiraba un aire de estreno, de expectación. Y es que, a pesar de que el trabajo presentado por El Punto! Danza Teatro fue estrenado hace unos años, las muchas vicisitudes de estos años hacían que todo fuera nuevo. Como el cuerpo de Fernando Lima, felizmente recuperado de un gravísimo accidente, no ya para la vida, sino para el escenario. Porque su trabajo, al igual que el de Valentín Sánchez en este espectáculo, es de una notable altura.
En medio de un ambiente sonoro -magnífico-, que juega con los ruidos y los sonidos que se producen en directo, sin desdeñar algún que otro fragmento puramente musical, dos hombres habitan un espacio cerrado: se desenvuelven en su vida cotidiana e iluminan su vida interior, dejándola salir con la ayuda de algunos elementos tan acertados como los tres paneles de madera. Son individuos solitarios pero cuando se encuentran lo hacen con una intensidad y una sinceridad encomiables. Personajes cien por cien humanos, a la vez que profundamente teatrales, medidos, lleno de sorpresas. Precioso el baile de los dos, sus cuerpos tan diferentes abrazados en un solo ser con dos cabezas. Aunque a veces se hable de sometimiento, de adiestramiento incluso y de otras muchas cosas difíciles de definir porque el trabajo, a pesar de su fisicidad, es extremadamente conceptual y abstracto. Tal vez demasiado; tal vez resulte duro de ver para el espectador. Por eso tienen que recurrir a cosas más banales, como freír un huevo o invitar a muchos amigos a su guarida de animales solitarios.
Con sus altibajos, En construcción, dentro de la voz, es un trabajo de calidad, y si a eso se une el placer del reencuentro con uno de los más dinámicos creadores sevillanos, pues qué más se puede pedir.
Anoche, en la sala B del Teatro Central se respiraba un aire de estreno, de expectación. Y es que, a pesar de que el trabajo presentado por El Punto! Danza Teatro fue estrenado hace unos años, las muchas vicisitudes de estos años hacían que todo fuera nuevo. Como el cuerpo de Fernando Lima, felizmente recuperado de un gravísimo accidente, no ya para la vida, sino para el escenario. Porque su trabajo, al igual que el de Valentín Sánchez en este espectáculo, es de una notable altura.
En medio de un ambiente sonoro -magnífico-, que juega con los ruidos y los sonidos que se producen en directo, sin desdeñar algún que otro fragmento puramente musical, dos hombres habitan un espacio cerrado: se desenvuelven en su vida cotidiana e iluminan su vida interior, dejándola salir con la ayuda de algunos elementos tan acertados como los tres paneles de madera. Son individuos solitarios pero cuando se encuentran lo hacen con una intensidad y una sinceridad encomiables. Personajes cien por cien humanos, a la vez que profundamente teatrales, medidos, lleno de sorpresas. Precioso el baile de los dos, sus cuerpos tan diferentes abrazados en un solo ser con dos cabezas. Aunque a veces se hable de sometimiento, de adiestramiento incluso y de otras muchas cosas difíciles de definir porque el trabajo, a pesar de su fisicidad, es extremadamente conceptual y abstracto. Tal vez demasiado; tal vez resulte duro de ver para el espectador. Por eso tienen que recurrir a cosas más banales, como freír un huevo o invitar a muchos amigos a su guarida de animales solitarios.
Con sus altibajos, En construcción, dentro de la voz, es un trabajo de calidad, y si a eso se une el placer del reencuentro con uno de los más dinámicos creadores sevillanos, pues qué más se puede pedir.










