la ciudad y los días

Jazz sobre la Catedral

| Actualizado 10.07.2009 - 01:00
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LA primera vez que vi París -empecemos con buen pie: aludiendo a la canción de Kern & Hammerstein- di con un local en el que actuaba un trío a lo Django Reinhardt. Nunca antes había oído jazz en directo, que es la única forma posible de oírlo hasta cuando ha quedado atrapado en un disco: esta música debe capturarse viva, como un instante salvaguardado del tiempo, en vez de disecarse como un producto de estudio. Era hermoso estar allí, a ratos hablando, a ratos escuchando, disfrutando con esa música alegre o melancólica pero siempre vital. Naturalidad es la palabra que mejor la puede describir. Aquí era tan raro oírlo en directo, y tan pocos quienes lo hacían siquiera en disco, que la afición al jazz tenía algo de militancia cultural.

He recordado aquella impresión primera, y por ello tan perdurable, oyendo Crazy People, el primer disco del grupo sevillano de jazz vocal O Sister!, producido por la muy recomendable revista musical digital Discóbolo (www.revistadiscobolo.com), que esta noche se presenta con un concierto en la azotea de la Casa de la Provincia de la Diputación Provincial (Plaza del Triunfo): canciones de Duke Ellington, Irving Berlin, Hoagy Carmichael o Harry Warren, extraordinariamente interpretadas por el cuarteto creador de O Sister! (voces de Helena Amado, Paula Padilla y Marcos Padilla, guitarra y arreglos instrumentales de Matías Comino), volando sobre las gárgolas, arbotantes, contrafuertes y agujas de la Catedral; hasta hechizar a la Giralda y hacerla bailar como Astaire -homenajeado en este disco- a Rogers en Let's Face the Music and Dance.

He recordado también aquella impresión primera de la espontaneidad del jazz porque la grabación de Crazy People -en el que intervienen junto a los O Sister! una docena de excelentes instrumentistas- se hizo como si se tratara de una actuación en directo y a través sólo de dos micrófonos, reduciéndose al mínimo la manipulación posterior. Y es que, como se escribe en la carátula, este grupo nació, además de para homenajear a la música popular norteamericana de los años 30, para "recuperar aquel espíritu abierto con el que surgió el jazz, cuando aún carecía de esa connotación intelectualizada y hasta elitista… Cuando era, sencillamente, música para bailar y divertirse; la música de la calle". En la calle, o más bien volando sobre ella desde la azotea de la Casa de la Provincia como las bailarinas volaban sobre Río de Janeiro mientras Astaire cantaba Flying Down to Rio, sonarán esta noche las canciones de O Sister! en la presentación de este disco absolutamente recomendable.
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