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Sueldos, abonos
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Sueldos, abonos
| Actualizado 24.09.2009 - 01:00MANDAMOS a Javi, uno de los becarios del periódico, a que preguntara a Pablo Carrasco, el director de la RTVA, qué pensaba del próximo recorte de los sueldos de los altos directivos de las empresas públicas anunciado por la Junta. Carrasco gana por encima de los 139.000 euros, casi un 80% más que José Antonio Griñán, que anda por los 82.000, y que es el límite de cortesía que según esta nueva teoría nadie debe superar. Carrasco había venido a presentar la programación de Canal Sur pero una vez que acabó la ceremonia nuestro becario se acercó, pidió venia y ¡zas! lanzó la terrible pregunta. En las conferencias informativas, los interpelados, cuando se encuentran con una pregunta que les permite cierto lucimiento, suelen decir: "Me alegro de que me haga usted esa pregunta". ¿Y cuando la consulta es indiscreta? ¿Qué pasa? Carrasco contestó: "Es la primera vez que me preguntan eso". Y luego añadió su disposición a aceptar los recortes que marquen las normas. ¡Ándale! Como la respuesta de Carrasco no salió al final publicada en el periódico, pero a mí me parece interesante, he decidido traerla aquí como un acto de justicia. Hacia Carrasco y hacia el becario, claro.
Me consta que en las actuales circunstancias tan complicadas para todos, cualquier noticia sobre sueldos y dineros interesa. Ya sea para morir de envidia o de conformismo, tanto da. Lo de Pablo Carrasco no es más que una anécdota entre la tormenta de noticias que nos azota a diario y que evidencia cómo la estructura del capitalismo, después de, como se suele decir, ver las orejas al lobo, ha empezado una vigorosa recuperación, una vuelta a las andadas que promete ser más enérgica y desafiante que nunca. Las grandes corporaciones bancarias han vuelto a incentivar con sueldos y pluses estratosféricos a sus directivos, y las medianas, como es el caso de la Corporación SOS Alimentario, participada en una cuarta parte por las cajas de ahorro andaluzas, han elevado la remuneración de los miembros de su consejo de administración un 45,61%, hasta 1.277 millones, y un 35,37% la de sus directivos, hasta 1.439 millones. SOS perdió en el primer semestre 66,7 millones.
¿Alguien se acuerda de cuando, tras el primer terremoto bancario que se llevó por delante a corporaciones todopoderosas como Lehman Broters, un estadista dijo que había que refundar el capitalismo? A algunos incluso nos invadió la ternura. Pues ya está, vuelto a fundar sobre sus propios detritos (por algo las hipotecas que conmovieron las raíces se llamaban hipotecas basura), convertidos ahora en un poderoso abono que alimenta con su savia los auténticos brotes verdes.
Me consta que en las actuales circunstancias tan complicadas para todos, cualquier noticia sobre sueldos y dineros interesa. Ya sea para morir de envidia o de conformismo, tanto da. Lo de Pablo Carrasco no es más que una anécdota entre la tormenta de noticias que nos azota a diario y que evidencia cómo la estructura del capitalismo, después de, como se suele decir, ver las orejas al lobo, ha empezado una vigorosa recuperación, una vuelta a las andadas que promete ser más enérgica y desafiante que nunca. Las grandes corporaciones bancarias han vuelto a incentivar con sueldos y pluses estratosféricos a sus directivos, y las medianas, como es el caso de la Corporación SOS Alimentario, participada en una cuarta parte por las cajas de ahorro andaluzas, han elevado la remuneración de los miembros de su consejo de administración un 45,61%, hasta 1.277 millones, y un 35,37% la de sus directivos, hasta 1.439 millones. SOS perdió en el primer semestre 66,7 millones.
¿Alguien se acuerda de cuando, tras el primer terremoto bancario que se llevó por delante a corporaciones todopoderosas como Lehman Broters, un estadista dijo que había que refundar el capitalismo? A algunos incluso nos invadió la ternura. Pues ya está, vuelto a fundar sobre sus propios detritos (por algo las hipotecas que conmovieron las raíces se llamaban hipotecas basura), convertidos ahora en un poderoso abono que alimenta con su savia los auténticos brotes verdes.


