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Zapatero, de rogativa
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Zapatero, de rogativa
| Actualizado 16.01.2010 - 01:00ZAPATERO las coge al vuelo. Coge al vuelo la menor oportunidad que se le presente de entrevistarse con Obama, quizás para hacer evidente la conjunción planetaria que se inventó -sobria- Leire Pajín. Antes de su encuentro de primavera en Madrid, como presidente rotatorio de la Unión Europea, ZP ha aceptado una invitación para reunirse con el líder mundial en Washington, el próximo 4 de febrero.
La reunión es singular. El presidente acudirá a la capital estadounidense a participar en el Desayuno Nacional de Oración, una fiesta de raíz religiosa que, auspiciada por numerosos congresistas y organizada por un grupo cristiano conservador (La Familia), reúne a 3.500 invitados de un centenar de países. Obama, como todos los presidentes, pronunciará un discurso durante el desayuno y ha querido que su invitado estelar sea nuestro ZP. Antes que éste han asistido personalidades tan dispares como la madre Teresa de Calcuta, Tony Blair o Bono (el cantante de U2, no el presidente del Congreso).
A Zapatero lo criticaron mucho cuando, en septiembre de 2008, viajó a Estambul, capital de Turquía, para asistir a la comida que rompe el ayuno del Ramadán. Su anfitrión fue el primer ministro turco, Tayip Erdogan, islamista del sector moderado, uno de los dirigentes más decididos a apostar por la Alianza de las Civilizaciones. El acto se vio entonces como una concesión oportunista del inquilino de la Moncloa, que no suele mostrarse propenso a participar en actos de la confesión religiosa mayoritaria en su país.
Ahora no se le puede acusar de lo mismo. Ahora sí que Zapatero va a un acto netamente religioso-occidental, el Desayuno Nacional de la Oración, que, si no es católico, al menos es cristiano, más acorde con la cultura dominante en España en los últimos cinco siglos. El presidente se ha molestado, en todo caso, por que se le hayan pedido explicaciones sobre el hecho de que un declarado laicista acepte invitaciones a ceremonias de contenido religioso. En realidad, el origen religioso del Desayuno ha quedado subsumido en un conjunto de actividades de índole política y social. Es cierto que uno no tiene por qué acudir necesariamente -ni siquiera por imperativo institucional- a no importa qué reunión a la que le convoquen sus amigos. Siempre se puede seleccionar.
Menos mal que el refrigerio-plegaria de Norteamérica también ha evolucionado en sentido laico porque, de lo contrario, iba a verse un ejemplar: Zapatero, el paladín de la separación iglesias-Estado, rezando por el fin de la crisis. Así nació la fiesta a la que le han invitado, como una oración a las alturas para que terminara la Gran Depresión. Lo mismo conviene repetirla ante la Gran Crisis...
La reunión es singular. El presidente acudirá a la capital estadounidense a participar en el Desayuno Nacional de Oración, una fiesta de raíz religiosa que, auspiciada por numerosos congresistas y organizada por un grupo cristiano conservador (La Familia), reúne a 3.500 invitados de un centenar de países. Obama, como todos los presidentes, pronunciará un discurso durante el desayuno y ha querido que su invitado estelar sea nuestro ZP. Antes que éste han asistido personalidades tan dispares como la madre Teresa de Calcuta, Tony Blair o Bono (el cantante de U2, no el presidente del Congreso).
A Zapatero lo criticaron mucho cuando, en septiembre de 2008, viajó a Estambul, capital de Turquía, para asistir a la comida que rompe el ayuno del Ramadán. Su anfitrión fue el primer ministro turco, Tayip Erdogan, islamista del sector moderado, uno de los dirigentes más decididos a apostar por la Alianza de las Civilizaciones. El acto se vio entonces como una concesión oportunista del inquilino de la Moncloa, que no suele mostrarse propenso a participar en actos de la confesión religiosa mayoritaria en su país.
Ahora no se le puede acusar de lo mismo. Ahora sí que Zapatero va a un acto netamente religioso-occidental, el Desayuno Nacional de la Oración, que, si no es católico, al menos es cristiano, más acorde con la cultura dominante en España en los últimos cinco siglos. El presidente se ha molestado, en todo caso, por que se le hayan pedido explicaciones sobre el hecho de que un declarado laicista acepte invitaciones a ceremonias de contenido religioso. En realidad, el origen religioso del Desayuno ha quedado subsumido en un conjunto de actividades de índole política y social. Es cierto que uno no tiene por qué acudir necesariamente -ni siquiera por imperativo institucional- a no importa qué reunión a la que le convoquen sus amigos. Siempre se puede seleccionar.
Menos mal que el refrigerio-plegaria de Norteamérica también ha evolucionado en sentido laico porque, de lo contrario, iba a verse un ejemplar: Zapatero, el paladín de la separación iglesias-Estado, rezando por el fin de la crisis. Así nació la fiesta a la que le han invitado, como una oración a las alturas para que terminara la Gran Depresión. Lo mismo conviene repetirla ante la Gran Crisis...

