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Un solo año en el purgatorio
Un solo año en el purgatorio
El Betis se encomieda a Antonio Tapia para lograr el ascenso.
Samuel Silva | Actualizado 11.09.2009 - 20:35Tras tres años bordeando el drama del descenso, el Betis consumó la tragedia y esta temporada le tocará purgar sus culpas en el infierno de la Segunda División. Y el objetivo no puede ser otro que alcanzar el ascenso por la vía rápida. “Seremos el Real Madrid de Segunda”, pregonó Manuel Ruiz de Lopera a comienzos de la pretemporada, dejando claro que el Betis será el rival a batir en todos los campos.
Precisamente, esto se convertirá en un arma de doble filo para el equipo verdiblanco, que se verá obligado a ganar desde la primera jornada. Todo lo que no sea colocarse en el tren de cabeza desde el inicio aumentará la presión social en la que Lopera ha colocado a la entidad, con más de 60.000 personas pidiendo en la calle su marcha, algo que cada vez parece más imposible.
El máximo accionista, pese al descenso, ha recuperado un protagonismo perdido en los últimos tiempos e incluso ha reaparecido públicamente con sus ironías made in Jabugo. Ni la petición popular ni el fracaso en la gestión deportiva han significado un cambio en la gestión del club, donde nadie ha asumido responsabilidades tras el descenso y donde las estructuras se mantienen con los mismos nombres que la anterior campaña.
La afición, por su parte, está expectante, aunque con ganas de aferrarse a algo que le permita soñar con el ascenso. El Trofeo Colombino sirve como botón de muestra. Allí los béticos comenzaron abucheando a su equipo y un día después acabaron celebrando con los jugadores el triunfo de más prestigio en el verano verdiblanco. Y el principal nombre que avala el proyecto bético es el de Antonio Tapia.
El técnico cordobés goza de suficiente crédito para liderar el proyecto verdiblanco, después de una excelente temporada en el Málaga, el equipo que Lopera siempre puso de ejemplo entre sus allegados. Tapia, riguroso en el trabajo y con la idea clara de formar un bloque compacto, aparece como el gurú necesario en estos tiempos de agonía para el beticismo.
Especialista en obtener el máximo rendimiento a plantillas con un perfil bajo, el entrenador se encuentra en el Betis con el mayor reto de su carrera deportiva. El técnico asumió desde el principio la economía de guerra impuesta por Lopera, algo que le tendrá en vilo hasta el mismo 31 de agosto. Las salidas de Ricardo Oliveira y Mark González, a las que se pueden sumar las próximas de Sergio García o Emana, e incluso ambos, más el futuro incierto de Mehmet Aurelio, dejan al Betis sin los principales nombres que lucía en su plantilla. “Mi intención es tener un equipo de hombres y no de nombres”, ha manifestado Tapia, en toda una declaración de intenciones de lo que le espera en Heliópolis.
Con su beneplácito, la dirección deportiva fichó al meta Goitia, procedente del Málaga, al defensa Carlos García y al mediocampista Iriney, que llegan del Almería, y al nigeriano con pasaporte español Sunny, que viene cedido desde el Valencia. A la espera sigue Nacho, petición expresa de Tapia para reforzar la banda izquierda verdiblanca. Cuatro caras nuevas, más algunas otras que aparecen en cartera, para completar una plantilla a la que se le va a exigir el ascenso de categoría.
La última semana del mercado de verano vuelve a tener a la calle Jabugo como punto de ebullición, con Lopera recibiendo ofrecimientos, con una pléyade de jugadores apareciendo por sus oficinas y con un Antonio Tapia que no conoce cuál será su plantilla definitiva. Pese a todo, el Betis aparece como el principal candidato al ascenso, tanto por número de socios como por presupuesto, por lo que la paciencia solicitada por los técnicos para los primeros meses de competición parece una quimera.
El purgatorio es el lugar al que Lopera llevó el Betis la temporada pasada y ahora debe asumir el mando de la nave para llevar al equipo a buen puerto. El timón se lo ha cedido a Antonio Tapia, garantía de seriedad, el encargado de organizar el equipo de hombres para el ascenso.
Precisamente, esto se convertirá en un arma de doble filo para el equipo verdiblanco, que se verá obligado a ganar desde la primera jornada. Todo lo que no sea colocarse en el tren de cabeza desde el inicio aumentará la presión social en la que Lopera ha colocado a la entidad, con más de 60.000 personas pidiendo en la calle su marcha, algo que cada vez parece más imposible.
El máximo accionista, pese al descenso, ha recuperado un protagonismo perdido en los últimos tiempos e incluso ha reaparecido públicamente con sus ironías made in Jabugo. Ni la petición popular ni el fracaso en la gestión deportiva han significado un cambio en la gestión del club, donde nadie ha asumido responsabilidades tras el descenso y donde las estructuras se mantienen con los mismos nombres que la anterior campaña.
La afición, por su parte, está expectante, aunque con ganas de aferrarse a algo que le permita soñar con el ascenso. El Trofeo Colombino sirve como botón de muestra. Allí los béticos comenzaron abucheando a su equipo y un día después acabaron celebrando con los jugadores el triunfo de más prestigio en el verano verdiblanco. Y el principal nombre que avala el proyecto bético es el de Antonio Tapia.
El técnico cordobés goza de suficiente crédito para liderar el proyecto verdiblanco, después de una excelente temporada en el Málaga, el equipo que Lopera siempre puso de ejemplo entre sus allegados. Tapia, riguroso en el trabajo y con la idea clara de formar un bloque compacto, aparece como el gurú necesario en estos tiempos de agonía para el beticismo.
Especialista en obtener el máximo rendimiento a plantillas con un perfil bajo, el entrenador se encuentra en el Betis con el mayor reto de su carrera deportiva. El técnico asumió desde el principio la economía de guerra impuesta por Lopera, algo que le tendrá en vilo hasta el mismo 31 de agosto. Las salidas de Ricardo Oliveira y Mark González, a las que se pueden sumar las próximas de Sergio García o Emana, e incluso ambos, más el futuro incierto de Mehmet Aurelio, dejan al Betis sin los principales nombres que lucía en su plantilla. “Mi intención es tener un equipo de hombres y no de nombres”, ha manifestado Tapia, en toda una declaración de intenciones de lo que le espera en Heliópolis.
Con su beneplácito, la dirección deportiva fichó al meta Goitia, procedente del Málaga, al defensa Carlos García y al mediocampista Iriney, que llegan del Almería, y al nigeriano con pasaporte español Sunny, que viene cedido desde el Valencia. A la espera sigue Nacho, petición expresa de Tapia para reforzar la banda izquierda verdiblanca. Cuatro caras nuevas, más algunas otras que aparecen en cartera, para completar una plantilla a la que se le va a exigir el ascenso de categoría.
La última semana del mercado de verano vuelve a tener a la calle Jabugo como punto de ebullición, con Lopera recibiendo ofrecimientos, con una pléyade de jugadores apareciendo por sus oficinas y con un Antonio Tapia que no conoce cuál será su plantilla definitiva. Pese a todo, el Betis aparece como el principal candidato al ascenso, tanto por número de socios como por presupuesto, por lo que la paciencia solicitada por los técnicos para los primeros meses de competición parece una quimera.
El purgatorio es el lugar al que Lopera llevó el Betis la temporada pasada y ahora debe asumir el mando de la nave para llevar al equipo a buen puerto. El timón se lo ha cedido a Antonio Tapia, garantía de seriedad, el encargado de organizar el equipo de hombres para el ascenso.
GALERÍA GRÁFICA
La plantilla del Betis 2011-2012
Foto de familia de todos los equipos del Real Betis. / Fotos: Diario de Sevilla
Fichajes
Los fichajes del Betis
El Betis incorpora en el mercado de invierno al central Paulao que se suma a los fichajes de principio de temporada: Mario, Chica, Matilla, Jefferson Montero, Fabricio, Amaya, Ustaritz y Santa Cruz. / J. C. Muñoz, A. Pizarro, J. C. Vázquez








