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Con el traje de pana, también
Con el traje de pana, también
El Betis despacha con orden un partido áspero que se le envenenó al filo del descanso. Dos buenos pases de gol de Sergio García sirvieron para ganar ventaja antes de que Capi sentenciara el pleito
Javier Mérida / Irún / enviado Especial | Actualizado 15.03.2010 - 08:18
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El Betis logró una victoria de incalculable valor, la tercera consecutiva por primera vez en la temporada, y continúa invicto en este periplo de Víctor Fernández, un hombre que le ha cambiado la cara al equipo y que ayer, encima, resultó providencial con los cambios. La cita era para ponerse el traje de pana y el equipo lo hizo sin asco alguno para que su calidad al borde del área derivase en tres bellos goles colectivos.
El Betis no quiere ser menos que su rival en nada. Su mimetismo con el irregular terreno de juego se hace patente desde el minuto uno. Ordenado y yendo a todas, los futbolistas de Víctor Fernández tardan poco en caer en la cuenta de que están ante un partido de verdad. Las cosa es para hombres y los verdiblancos se muestran más serios y ordenados que nunca.
En la zona de medios, el trabajo de Arzu y Mehmet Aurelio es constante. Los medios centro béticos necesitan el auxilio de Emana y lo encuentran, todo porque el 4-2-3-1 de Iñaki Alonso se asemeja más que nada a un 4-3-3 dada la posición de Eneko Romo, que forma un rombo perfecto por delante de Beobide y Aitor Sanz con tal de obstaculizar las maniobras béticas.
Pero el principal impedimento no va a ser el espigado y atlético Romo, sino los hoyos que minan el terreno de juego y que hacen de cada control del balón la más ardua de las tareas.
Sea como fuere, el Betis no la rifa. Se niega a un fútbol que no le va y se empeña en echarla al pasto. Llega poco al área rival porque el Unión aprieta y se juega en escasos metros. Pero el campo es pequeño y todo está muy a la mano. En cada balón se ve la portería y parece que todo es cuestión de que aflore la calidad. Ése es el adobo que le falta al fútbol práctico y ordenado de los jugadores verdiblancos.
Juanma y Emana lo intentan con rupturas veloces y verticales por los adentros y en la llegada más clara el camerunés se va a encontrar con el gol. La fantasía la pone Sergio García con un gran pase que lo pone de gol. Y Emana, potente en la llegada, se frena y le pone al balón unas gotas más de calidad con el exterior de su pie derecho.
Los tiempos del partido, que anduvieron un tanto en disputa, van a pertenecer ya al Betis, quien masca el choque a la vez que el balón y apenas ofrece resquicios a la sorpresa. Es mejor y lo sabe. Se siente seguro, y extrañamente a gusto inmerso en un litigio feo que daba la sensación de que no le iba nada, y abusa de ello en espera de que se le presente otra oportunidad para machacar.
No es un equipo intenso el de Víctor Fernández, pero sí muy constante. Visita el área con regularidad y, aunque chuta poco a puerta, la sincronía de Arzu y Mehmet Aurelio le permite siempre sumar un hombre más en ataque. Cuando no se descuelga el nazareno lo hace el brasileño. Y en una jugada de tiralíneas en la frontal pergeña el turco el gol que le va a dar más valor al meticuloso trabajo que los verdiblancos han ido elaborando puntada a puntada. La visión de juego de Mehmet Aurelio, que vive en muchos sitios y en todos se agradece su presencia, la alarga Sergio García para que Jonathan Pereira asista a su cita con el área pequeña y con el gol, esa asignatura que ha aprobado en tan sólo ocho partidos en el Betis.
Pero el conjunto ayer anaranjado, que tampoco ha puesto reparos a cometer cuanta falta le fue necesaria, se mostró incapaz de frenar una jugada que nació en la banda izquierda irunesa y que acabó en esa falta que no se sabe si es pero que siempre le pitan a Carlos García por su manía de sacar los brazos a paseo. Con más pinta de mínima obstrucción que de otra cosa, la esaborición del central bético acaba en un penalti que va a dar vida a un equipo que buscaba ya las tablas al borde del descanso y que va a salir rebrincado luego en pos del empate.
Como si de una prolongación del final de la primera parte se tratase, Damià, además con tarjeta amarilla, fue duramente castigado y por ahí tejieron los iruneses un par de jugadas que a punto estuvieron de emponzoñar lo que había sido una faena aseadísima hasta entonces.
Pero ahí surgió la figura de Víctor Fernández, quien movió el partido con un acierto que abortó paulatinamente el acoso del conjunto vasco. Si la entrada de Capi para ganar de nuevo el balón cuando Emana ya se había ido del juego fue decisiva, la de Rivas por Damià sirvió para que Melli rememorara tiempos de lateral derecho y abortase la sangría que se elaboraba por esa banda. Ya sólo en jugadas a balón parado temía Goitia que el balón rondase su puerta.
Porque el Betis, eso sí, ni en esos instantes de dudas le pierde la cara al partido. Este equipo compite. Quiere mucho y puede, aunque sea en lugares tan inhóspitos como éste.
Por eso, además, comienza de nuevo a rondar la puerta contraria en los estertores del pleito. No quiere sufrir más y se defiende como mejor sabe hacerlo y como lo ejecutan los equipos buenos, con el balón en sus pies. Así, acaba como empieza, ofreciendo una sensación no sólo de buen equipo, sino de equipo serio, que tiempo hacía que no se veía un Betis tan de verdad como éste que tiene ya a su gente ilusionada.
Ficha técnica:
1. Real Unión: Otermin; Descarga, Lacruz, Iglesias, Gurrutxaga (min 71, Salcedo); Sanz, Romo, Beobide (min 57, Sergio Francisco), Juan Domínguez (min 67, Maric), Durán; Brit.
3. Betis: Goitia; Damiá (min 71, Rivas), Melli, Carlos García, Nacho; Arzu, Mehmet Aurelio, Juanma, Emaná (min 61, Capi); Jonathan Pereira (min 85, Iriney) Sergio García.
Goles: 0-1, min 20: Emaná; 0-2, min 38 Jonathan Pereira; 1-2, min 45: Romo (p); 1-3, min 92: Capi.
Árbitro: Pino Zamorano. Ha amonestado a los locales Descarga, Durán, Gurrutxaga, Sanz y Romo, y a los visitantes Damiá y Carlos García.
Incidencias: Partido de la vigésimo octava jornada de la Liga Adelante disputado en el Stadium Gal ante cerca de 5.000 espectadores. Buen ambiente en el campo que rozó el lleno.
El Betis no quiere ser menos que su rival en nada. Su mimetismo con el irregular terreno de juego se hace patente desde el minuto uno. Ordenado y yendo a todas, los futbolistas de Víctor Fernández tardan poco en caer en la cuenta de que están ante un partido de verdad. Las cosa es para hombres y los verdiblancos se muestran más serios y ordenados que nunca.
En la zona de medios, el trabajo de Arzu y Mehmet Aurelio es constante. Los medios centro béticos necesitan el auxilio de Emana y lo encuentran, todo porque el 4-2-3-1 de Iñaki Alonso se asemeja más que nada a un 4-3-3 dada la posición de Eneko Romo, que forma un rombo perfecto por delante de Beobide y Aitor Sanz con tal de obstaculizar las maniobras béticas.
Pero el principal impedimento no va a ser el espigado y atlético Romo, sino los hoyos que minan el terreno de juego y que hacen de cada control del balón la más ardua de las tareas.
Sea como fuere, el Betis no la rifa. Se niega a un fútbol que no le va y se empeña en echarla al pasto. Llega poco al área rival porque el Unión aprieta y se juega en escasos metros. Pero el campo es pequeño y todo está muy a la mano. En cada balón se ve la portería y parece que todo es cuestión de que aflore la calidad. Ése es el adobo que le falta al fútbol práctico y ordenado de los jugadores verdiblancos.
Juanma y Emana lo intentan con rupturas veloces y verticales por los adentros y en la llegada más clara el camerunés se va a encontrar con el gol. La fantasía la pone Sergio García con un gran pase que lo pone de gol. Y Emana, potente en la llegada, se frena y le pone al balón unas gotas más de calidad con el exterior de su pie derecho.
Los tiempos del partido, que anduvieron un tanto en disputa, van a pertenecer ya al Betis, quien masca el choque a la vez que el balón y apenas ofrece resquicios a la sorpresa. Es mejor y lo sabe. Se siente seguro, y extrañamente a gusto inmerso en un litigio feo que daba la sensación de que no le iba nada, y abusa de ello en espera de que se le presente otra oportunidad para machacar.
No es un equipo intenso el de Víctor Fernández, pero sí muy constante. Visita el área con regularidad y, aunque chuta poco a puerta, la sincronía de Arzu y Mehmet Aurelio le permite siempre sumar un hombre más en ataque. Cuando no se descuelga el nazareno lo hace el brasileño. Y en una jugada de tiralíneas en la frontal pergeña el turco el gol que le va a dar más valor al meticuloso trabajo que los verdiblancos han ido elaborando puntada a puntada. La visión de juego de Mehmet Aurelio, que vive en muchos sitios y en todos se agradece su presencia, la alarga Sergio García para que Jonathan Pereira asista a su cita con el área pequeña y con el gol, esa asignatura que ha aprobado en tan sólo ocho partidos en el Betis.
Pero el conjunto ayer anaranjado, que tampoco ha puesto reparos a cometer cuanta falta le fue necesaria, se mostró incapaz de frenar una jugada que nació en la banda izquierda irunesa y que acabó en esa falta que no se sabe si es pero que siempre le pitan a Carlos García por su manía de sacar los brazos a paseo. Con más pinta de mínima obstrucción que de otra cosa, la esaborición del central bético acaba en un penalti que va a dar vida a un equipo que buscaba ya las tablas al borde del descanso y que va a salir rebrincado luego en pos del empate.
Como si de una prolongación del final de la primera parte se tratase, Damià, además con tarjeta amarilla, fue duramente castigado y por ahí tejieron los iruneses un par de jugadas que a punto estuvieron de emponzoñar lo que había sido una faena aseadísima hasta entonces.
Pero ahí surgió la figura de Víctor Fernández, quien movió el partido con un acierto que abortó paulatinamente el acoso del conjunto vasco. Si la entrada de Capi para ganar de nuevo el balón cuando Emana ya se había ido del juego fue decisiva, la de Rivas por Damià sirvió para que Melli rememorara tiempos de lateral derecho y abortase la sangría que se elaboraba por esa banda. Ya sólo en jugadas a balón parado temía Goitia que el balón rondase su puerta.
Porque el Betis, eso sí, ni en esos instantes de dudas le pierde la cara al partido. Este equipo compite. Quiere mucho y puede, aunque sea en lugares tan inhóspitos como éste.
Por eso, además, comienza de nuevo a rondar la puerta contraria en los estertores del pleito. No quiere sufrir más y se defiende como mejor sabe hacerlo y como lo ejecutan los equipos buenos, con el balón en sus pies. Así, acaba como empieza, ofreciendo una sensación no sólo de buen equipo, sino de equipo serio, que tiempo hacía que no se veía un Betis tan de verdad como éste que tiene ya a su gente ilusionada.
Ficha técnica:
1. Real Unión: Otermin; Descarga, Lacruz, Iglesias, Gurrutxaga (min 71, Salcedo); Sanz, Romo, Beobide (min 57, Sergio Francisco), Juan Domínguez (min 67, Maric), Durán; Brit.
3. Betis: Goitia; Damiá (min 71, Rivas), Melli, Carlos García, Nacho; Arzu, Mehmet Aurelio, Juanma, Emaná (min 61, Capi); Jonathan Pereira (min 85, Iriney) Sergio García.
Goles: 0-1, min 20: Emaná; 0-2, min 38 Jonathan Pereira; 1-2, min 45: Romo (p); 1-3, min 92: Capi.
Árbitro: Pino Zamorano. Ha amonestado a los locales Descarga, Durán, Gurrutxaga, Sanz y Romo, y a los visitantes Damiá y Carlos García.
Incidencias: Partido de la vigésimo octava jornada de la Liga Adelante disputado en el Stadium Gal ante cerca de 5.000 espectadores. Buen ambiente en el campo que rozó el lleno.
GALERÍA GRÁFICA
La plantilla del Betis 2011-2012
Foto de familia de todos los equipos del Real Betis. / Fotos: Diario de Sevilla
Fichajes
Los fichajes del Betis
El Betis incorpora en el mercado de invierno al central Paulao que se suma a los fichajes de principio de temporada: Mario, Chica, Matilla, Jefferson Montero, Fabricio, Amaya, Ustaritz y Santa Cruz. / J. C. Muñoz, A. Pizarro, J. C. Vázquez








