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Más incógnita que nunca
Más incógnita que nunca
El Betis se enfrenta a un segundo año de purgatorio que se avecina durísimo.
Javier Mérida, sevilla | Actualizado 01.09.2010 - 21:43
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Aventurarse en los días que corren en verdiblanco en pronosticar qué ocurrirá con el primer equipo de la entidad cuando el 5 de junio según los calendarios finalice en primera instancia la competición en Segunda División no es recomendable. Lo más seguro sería pensar que el Betis no estará entre esos dos equipos que logren el ascenso de forma inmediata y que, quizá, deba pelear en el nuevo play off inventado que otorga posibilidades hasta al sexto clasificado en la liga regular.
Pero el Betis, la institución, es hoy una bola de nieve en franca caída que puede llevarse por delante al equipo y a todo lo que huela a verdiblanco que se ponga por delante.
Pepe Mel ya sabía algo de esto cuando se hizo cargo de la dirección de la plantilla, pero no podía sospechar la magnitud de los acontecimientos que se han ido desarrollando y que amenazan no sólo con pasar una grave factura anímica al equipo, sino con dejar la plantilla incompleta, que es como hoy la considera el técnico madrileño, que ha solicitado al menos un refuerzo por línea para competir con dignidad frente a conjuntos que ya le han perdido el escaso respeto que le profesaban al Betis y que, algunos, están en condiciones deportivas superiores. El año anterior, sin embargo, se llegó a tildar al Betis de ser el Madrid de Segunda.
Empero, la categoría no ha sido capaz de despegarse de ese sello de mediocridad que se le adosó ya el curso anterior y cualquier equipo que realice las cosas de manera medianamente correctas y sea capaz de unirse en pos del objetivo del ascenso es capaz de lograrlo por encima de otros que, a priori, puedan asomar más encopetados.
Le ocurrió al propio Betis en sentido negativo el curso pasado y puede aprovecharse hoy de no ser acusado desde el primer día como el gran favorito para el ascenso de categoría. La clave, como siempre en este equipo, estará en que el entrenador abuse de su papel de psicólogo y sea capaz de aislar a los futbolistas de un entorno que, en estos instantes, hasta amenaza con devorarlos.
Las bajas han sido notables y las altas también y movimientos debe haber alguno antes de que se cierre el mercado de fichajes, pero la nota predominante es que a este Betis se le ha puesto ya una cara de Segunda imposible de disimular. Han arribado futbolistas que han triunfado en esta categoría y se han marchado y marcharán otros, como Sergio García, Mehmet Aurelio, Emana, Ricardo, Nelson..., que, sin haber triunfado en este equipo, sí le daban un aire de grande perdido en esta especie de submundo futbolístico que es la llamada Liga Adelante.
No obstante, la pinta que tiene el equipo es mejor. Mel está logrando que los futbolistas se centren en hacer su profesión, aun en la incertidumbre más importante -la de los cobros a fin de mes-, y éstos le han respondido hasta la fecha. Ya en la presentación en Heliópolis frente al Atlético de Madrid, el Betis le quitó por muchos minutos el balón a su oponente y dejó minutos de buen fútbol. Al igual que en la media temporada de Víctor Fernández, el equipo quiere ser protagonista en los partidos, tener la posesión del balón y mirar hacia la portería rival. Mel solicita delanteros porque le gusta jugar con dos por el centro y la idea es tan loable como cualquiera que se sepa llevar a buen puerto.
El principal hándicap es que el equipo empezará la Liga sin tener la plantilla cerrada y con algún lesionado de vital importancia, principalmente Arzu, el mejor hombre del equipo y la piedra angular que el técnico había rescatado para el centro del campo, y Jonathan Pereira, un futbolista que ha demostrado que la categoría le viene como anillo al dedo a sus cualidades balompédicas.
El arranque será fundamental para generar ilusión en la cada día más escasa parroquia verdiblanca, pero lo que sí supondría un extra anímico para la plantilla y para todo el beticismo -plantilla incluida- sería la salida para siempre del club de los actuales administradores, Lopera en la sombra incluso. Y es que si el club apesta desde hace años, el desembarco de Luis Oliver ha provocado que el tufo se extienda hasta corroerlo todo. Tanto que a nadie extrañaría hasta que el Betis no acabase la Liga por quiebra.
Pero el Betis, la institución, es hoy una bola de nieve en franca caída que puede llevarse por delante al equipo y a todo lo que huela a verdiblanco que se ponga por delante.
Pepe Mel ya sabía algo de esto cuando se hizo cargo de la dirección de la plantilla, pero no podía sospechar la magnitud de los acontecimientos que se han ido desarrollando y que amenazan no sólo con pasar una grave factura anímica al equipo, sino con dejar la plantilla incompleta, que es como hoy la considera el técnico madrileño, que ha solicitado al menos un refuerzo por línea para competir con dignidad frente a conjuntos que ya le han perdido el escaso respeto que le profesaban al Betis y que, algunos, están en condiciones deportivas superiores. El año anterior, sin embargo, se llegó a tildar al Betis de ser el Madrid de Segunda.
Empero, la categoría no ha sido capaz de despegarse de ese sello de mediocridad que se le adosó ya el curso anterior y cualquier equipo que realice las cosas de manera medianamente correctas y sea capaz de unirse en pos del objetivo del ascenso es capaz de lograrlo por encima de otros que, a priori, puedan asomar más encopetados.
Le ocurrió al propio Betis en sentido negativo el curso pasado y puede aprovecharse hoy de no ser acusado desde el primer día como el gran favorito para el ascenso de categoría. La clave, como siempre en este equipo, estará en que el entrenador abuse de su papel de psicólogo y sea capaz de aislar a los futbolistas de un entorno que, en estos instantes, hasta amenaza con devorarlos.
Las bajas han sido notables y las altas también y movimientos debe haber alguno antes de que se cierre el mercado de fichajes, pero la nota predominante es que a este Betis se le ha puesto ya una cara de Segunda imposible de disimular. Han arribado futbolistas que han triunfado en esta categoría y se han marchado y marcharán otros, como Sergio García, Mehmet Aurelio, Emana, Ricardo, Nelson..., que, sin haber triunfado en este equipo, sí le daban un aire de grande perdido en esta especie de submundo futbolístico que es la llamada Liga Adelante.
No obstante, la pinta que tiene el equipo es mejor. Mel está logrando que los futbolistas se centren en hacer su profesión, aun en la incertidumbre más importante -la de los cobros a fin de mes-, y éstos le han respondido hasta la fecha. Ya en la presentación en Heliópolis frente al Atlético de Madrid, el Betis le quitó por muchos minutos el balón a su oponente y dejó minutos de buen fútbol. Al igual que en la media temporada de Víctor Fernández, el equipo quiere ser protagonista en los partidos, tener la posesión del balón y mirar hacia la portería rival. Mel solicita delanteros porque le gusta jugar con dos por el centro y la idea es tan loable como cualquiera que se sepa llevar a buen puerto.
El principal hándicap es que el equipo empezará la Liga sin tener la plantilla cerrada y con algún lesionado de vital importancia, principalmente Arzu, el mejor hombre del equipo y la piedra angular que el técnico había rescatado para el centro del campo, y Jonathan Pereira, un futbolista que ha demostrado que la categoría le viene como anillo al dedo a sus cualidades balompédicas.
El arranque será fundamental para generar ilusión en la cada día más escasa parroquia verdiblanca, pero lo que sí supondría un extra anímico para la plantilla y para todo el beticismo -plantilla incluida- sería la salida para siempre del club de los actuales administradores, Lopera en la sombra incluso. Y es que si el club apesta desde hace años, el desembarco de Luis Oliver ha provocado que el tufo se extienda hasta corroerlo todo. Tanto que a nadie extrañaría hasta que el Betis no acabase la Liga por quiebra.
GALERÍA GRÁFICA
La plantilla del Betis 2011-2012
Foto de familia de todos los equipos del Real Betis. / Fotos: Diario de Sevilla
Fichajes
Los fichajes del Betis
El Betis incorpora en el mercado de invierno al central Paulao que se suma a los fichajes de principio de temporada: Mario, Chica, Matilla, Jefferson Montero, Fabricio, Amaya, Ustaritz y Santa Cruz. / J. C. Muñoz, A. Pizarro, J. C. Vázquez








