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Copa, no; Copa, sí
Copa, no; Copa, sí
El Betis no despierta hasta que Mel da entrada a Emana y Rubén Castro y se juega el pase con éxito en los penaltis. Ahora, el torneo sigue ahí, por fortuna, pero con un esfuerzo extra
Javier Mérida / GRANADA / Enviado Especial | Actualizado 09.09.2010 - 09:55
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Con la Copa no se juega. la Copa hay que jugarla y hay que ir a ganarla con todo. La competición lo merece y, además, el Betis dispone de un ramillete de gente joven ansiosa de minutos y más loca aún por competir. Daba gusto ver a Israel o Cañas desenvolverse por el Nuevo Los Cármenes para saber de qué va esto.
Pero los entrenadores, para lo bueno y para lo malo, son distintos. Saben que su pan está en la Liga y, a veces, desdeñan esta competición o, como hizo Mel, se limitan a deshojar la margarita: me interesa, no me interesa...
Ocurre que el Betis ayer contó las hojas con acierto y gozó de la fortuna necesaria en el recuento. Emana y Ruben Castro llegaron a tiempo de rescatar a un Betis sin pegada y lo dejaron de nuevo dentro del bombo. Claro que, amén de ése, el técnico madrileño se había marcado el objetivo de reservar a sus estrellas y, al final, ambas jugaron 70 minutos. Nada garantiza nada, pero la mejor manera de ganar en Elche es haberlo hecho en Granada, eso está claro. Como claro está que era mejor haber disputado 90 minutos de partido que 120. Pero...
Con todo, se vieron varios Betis. Asomó a la noche granadina como recreándose en el fresquito que empieza ya a caer en las mismas faldas de Sierra Nevada. Algo atolondrado, impreciso, sin hallar el balón por ningún lado y más dubitativo aún cuando fue su zaga la que hubo de llevarlo a buen puerto desde atrás. Isidoro, en una ocasión, y Cañas, muy endeblito ante Geijo, dieron pie a que el Granada se creciese en la tarea de presionar arriba e incomodara la génesis del fútbol verdiblanco. Porque Mel se había dejado mucha mecha en el banquillo y confeccionado un 4-1-4-1 que trató de sostener el roteño con Beñat a su derecha y Salva Sevilla junto a éste unos metros más arriba. Nuevamente, recayó en el dinámico jugador vasco, en este recién nacido de la anterior cita copera, la labor de poner pies en pared a un Granada muy vivo.
Ocurrió justamente a los doce minutos. Beñat cogió el balón en la zona de medios y se asoció con Cañas y Salva Sevilla para tocar la pelota durante más de medio minuto. No llegó a nada la jugada porque sin veneno arriba era imposible, pero al equipo le sirvió para serenarse y al Granada, para saber que, aunque tímido, había un enemigo enfrente.
Tanto fue así que decreció el ímpetu de los rojiblancos y el partido comenzó a jugarse como eligió el Betis, a un ritmo más suave, con el balón más alejado de su portería y, además, durante largos instantes en su poder.
El Granada se dedicó entonces a vivir de lo que le dejaba el Betis, que aunque no fuese demasiado le dio para un par de llegadas e incluso para hallar petróleo en una de ellas gracias a un penalti, tan inocente como dudoso, de Cañas sobre Carlos Calvo, un ex xerecista pretendido por el Betis que puso mucho de su parte en besar el césped del área defendida por Goitia.
Y sin con una esaboración para los verdiblancos se fueron los equipos al descanso, con otra se inició una segunda parte que iba a dar mucho jugo pero poco juego, ya que las interrupciones se apoderaron del partido. La primera, al minuto de juego, en un derribo de Fernando Vega a Dani Benítez que el habilidoso extremo mallorquín clavó en el segundo palo de un Goitia que se limitó a hacer la estatua.
Pero ahí se acabó el Granada. Mel, impelido por el KO que se avecinaba con el 2-0, apeló a Emana y Rubén Castro y la exitosa decisión iba a amigarse en pocos minutos con la absurda expulsión de un ex sevillista, Abel, que no hizo más que reflejar la impotencia que despachó su actuación. Y es que si con él en el campo, el Betis siempre gozó de un plus de aire, cuando dejó al Granada con diez provocó que el camerunés campase a sus anchas por la corona de su área.
Hizo daño Emana. A trancas y barrancas se fabricó una volea cerca del punto de penalti tras una internada de Fernando Vega. Poco después, ya con Caffa también en la cancha, dejó solo ante el portero a Rubén Castro para unas tablas que,entonces, daban más pie a una remontada que a la prórroga, de no ser por la impericia del debutante Roversio, quien se buscó una expulsión tan ilógica como la de Abel.
En esa igualdad que deparó el choque, hubo tiempo para una prórroga e incluso para unos penaltis que no son ninguna lotería, porque suele ganar quien tiene más calidad y en esta ocasión así ocurrió. El Betis hizo bingo por la calidad de sus lanzadores y Goitia, al menos, fue capaz de atajar uno.
Pero los entrenadores, para lo bueno y para lo malo, son distintos. Saben que su pan está en la Liga y, a veces, desdeñan esta competición o, como hizo Mel, se limitan a deshojar la margarita: me interesa, no me interesa...
Ocurre que el Betis ayer contó las hojas con acierto y gozó de la fortuna necesaria en el recuento. Emana y Ruben Castro llegaron a tiempo de rescatar a un Betis sin pegada y lo dejaron de nuevo dentro del bombo. Claro que, amén de ése, el técnico madrileño se había marcado el objetivo de reservar a sus estrellas y, al final, ambas jugaron 70 minutos. Nada garantiza nada, pero la mejor manera de ganar en Elche es haberlo hecho en Granada, eso está claro. Como claro está que era mejor haber disputado 90 minutos de partido que 120. Pero...
Con todo, se vieron varios Betis. Asomó a la noche granadina como recreándose en el fresquito que empieza ya a caer en las mismas faldas de Sierra Nevada. Algo atolondrado, impreciso, sin hallar el balón por ningún lado y más dubitativo aún cuando fue su zaga la que hubo de llevarlo a buen puerto desde atrás. Isidoro, en una ocasión, y Cañas, muy endeblito ante Geijo, dieron pie a que el Granada se creciese en la tarea de presionar arriba e incomodara la génesis del fútbol verdiblanco. Porque Mel se había dejado mucha mecha en el banquillo y confeccionado un 4-1-4-1 que trató de sostener el roteño con Beñat a su derecha y Salva Sevilla junto a éste unos metros más arriba. Nuevamente, recayó en el dinámico jugador vasco, en este recién nacido de la anterior cita copera, la labor de poner pies en pared a un Granada muy vivo.
Ocurrió justamente a los doce minutos. Beñat cogió el balón en la zona de medios y se asoció con Cañas y Salva Sevilla para tocar la pelota durante más de medio minuto. No llegó a nada la jugada porque sin veneno arriba era imposible, pero al equipo le sirvió para serenarse y al Granada, para saber que, aunque tímido, había un enemigo enfrente.
Tanto fue así que decreció el ímpetu de los rojiblancos y el partido comenzó a jugarse como eligió el Betis, a un ritmo más suave, con el balón más alejado de su portería y, además, durante largos instantes en su poder.
El Granada se dedicó entonces a vivir de lo que le dejaba el Betis, que aunque no fuese demasiado le dio para un par de llegadas e incluso para hallar petróleo en una de ellas gracias a un penalti, tan inocente como dudoso, de Cañas sobre Carlos Calvo, un ex xerecista pretendido por el Betis que puso mucho de su parte en besar el césped del área defendida por Goitia.
Y sin con una esaboración para los verdiblancos se fueron los equipos al descanso, con otra se inició una segunda parte que iba a dar mucho jugo pero poco juego, ya que las interrupciones se apoderaron del partido. La primera, al minuto de juego, en un derribo de Fernando Vega a Dani Benítez que el habilidoso extremo mallorquín clavó en el segundo palo de un Goitia que se limitó a hacer la estatua.
Pero ahí se acabó el Granada. Mel, impelido por el KO que se avecinaba con el 2-0, apeló a Emana y Rubén Castro y la exitosa decisión iba a amigarse en pocos minutos con la absurda expulsión de un ex sevillista, Abel, que no hizo más que reflejar la impotencia que despachó su actuación. Y es que si con él en el campo, el Betis siempre gozó de un plus de aire, cuando dejó al Granada con diez provocó que el camerunés campase a sus anchas por la corona de su área.
Hizo daño Emana. A trancas y barrancas se fabricó una volea cerca del punto de penalti tras una internada de Fernando Vega. Poco después, ya con Caffa también en la cancha, dejó solo ante el portero a Rubén Castro para unas tablas que,entonces, daban más pie a una remontada que a la prórroga, de no ser por la impericia del debutante Roversio, quien se buscó una expulsión tan ilógica como la de Abel.
En esa igualdad que deparó el choque, hubo tiempo para una prórroga e incluso para unos penaltis que no son ninguna lotería, porque suele ganar quien tiene más calidad y en esta ocasión así ocurrió. El Betis hizo bingo por la calidad de sus lanzadores y Goitia, al menos, fue capaz de atajar uno.
GALERÍA GRÁFICA
La plantilla del Betis 2011-2012
Foto de familia de todos los equipos del Real Betis. / Fotos: Diario de Sevilla
Fichajes
Los fichajes del Betis
El Betis incorpora en el mercado de invierno al central Paulao que se suma a los fichajes de principio de temporada: Mario, Chica, Matilla, Jefferson Montero, Fabricio, Amaya, Ustaritz y Santa Cruz. / J. C. Muñoz, A. Pizarro, J. C. Vázquez








