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Una estampa y miles de escenas
San Gonzalo
Una estampa y miles de escenas
El Barrio León vivió su día más importante con la salida de la cofradía
Diego J. Geniz | Actualizado 13.04.2009 - 18:41
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Barrión León. Lunes Santo. Cada chalé es un escenario distinto. Cada porche se convierte en una liturgia diferente. Rituales diversos antes de que salga la cofradía. Los del número 17 degustan un banquete a base de frituras y productos cárnicos (ibéricos, por supuesto), entre los que tiene cabida hasta el chorizo dietético, que siempre hay que mirar por la Salud, que para eso es la Virgen del barrio. En otro, el piquislavi va por lo fino. Copas de cristal y mucho fruto seco, que el hambre habrá que saciarla andando. En otra casa, ya cercana a la parroquia, se dan los últimos retoques a las túnicas y capas. Todo un alarde de sastrería.
Mientras, en la plaza principal, como un domingo cualquiera, la chavalería inunda los aledaños de la iglesia. Se reencuentran las familias, los antiguos vecinos. Los hijos han crecido, los dobladillos de la túnica ha menguado.
Las gitanillas pregonan el agua fresca en las calles. Otra escena. La Policía remata este cartel costumbrista cuando requisa la maleta de una china llena de sillas plegables. La intervención provoca una estampida de todos los vendedores ambulantes.
La estampa se va dibujando como todos los Lunes Santo. Sólo falta que se ponga la cruz de guía en la calle. Tras una blanca hilera de capirotes llegan los de Garduño con el izquierdo por delante.
Brillos en la canastilla y en los ojos. Calor en el ambiente y en el alma. El Señor del Soberano Poder ante Caifás conmueve hasta el tuétano. Se calman los ánimos. Las sensaciones dan una tregua. Escasa. Cuando sale la Virgen de la Salud los costaleros entonan una melodía apenas percibida, pero que todos conocen. Un año más el barrio León pintó para Sevilla su mejor cuadro.
Mientras, en la plaza principal, como un domingo cualquiera, la chavalería inunda los aledaños de la iglesia. Se reencuentran las familias, los antiguos vecinos. Los hijos han crecido, los dobladillos de la túnica ha menguado.
Las gitanillas pregonan el agua fresca en las calles. Otra escena. La Policía remata este cartel costumbrista cuando requisa la maleta de una china llena de sillas plegables. La intervención provoca una estampida de todos los vendedores ambulantes.
La estampa se va dibujando como todos los Lunes Santo. Sólo falta que se ponga la cruz de guía en la calle. Tras una blanca hilera de capirotes llegan los de Garduño con el izquierdo por delante.
Brillos en la canastilla y en los ojos. Calor en el ambiente y en el alma. El Señor del Soberano Poder ante Caifás conmueve hasta el tuétano. Se calman los ánimos. Las sensaciones dan una tregua. Escasa. Cuando sale la Virgen de la Salud los costaleros entonan una melodía apenas percibida, pero que todos conocen. Un año más el barrio León pintó para Sevilla su mejor cuadro.
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Señor Victor, mi Hermandad mete en la campana a 2200 nazarenos en 60 minutos y eso no lo hace en Sevilla ninguna otra. Ah. . . por cierto, el paso del señor estuvo 20 minutos parado en Rioja porque la muchedumbre que ardía en fervor por disfrutar del Soberano no le dejaba andar. . . por si no se te ha ocurrido ver cual es la causa del retraso. Pocas hermandades son más sacrificadas en carrera oficial que San Gonzalo.
RETRASO?, pos eso es lo que hay, que todas se retrasan y no pasa nada. El articulo taco de flojo, con lo de la china se le ha ido la mitad del articulo
No es indignación, es saber escribir, y saber un poco de historia y poner a cada uno en su sitio. Indignación es ver cómo ha quedado la plaza de San Gonzalo después de la obra. La pobre Virgen sin manos y a un lado de la plaza, que ahora es todo cemento. Suerte que han dejado los naranjos. Indignación es ver cómo han dejado que se modificra el barrio, menos mal que ahora algunos tienen que echar abajo las barbaridades que hicieron.