crónica del miércoles santo

Un gran Miércoles para el desquite

Carlos Navarro Antolín | Actualizado 13.04.2009 - 19:36
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POR fin vimos la Piedad de las rosas rojas. A esa hora en que los cubos de azahar llegan a San Antonio Abad procedentes de Santa Eufemia y Lora del Río como heraldos de la Madrugada. La cotidianidad de la Semana Santa está marcada por una simultaneidad que vincula estampas y liga significados con resultados de gran belleza. La Piedad siempre la hemos asociado al lirio y a la banda del sol. Pero las rosas rojas le sientan verdaderamente bien. Debió ser una de las novedades de 2008, pero el agua lo frustró. Pudimos intuir entonces la estampa desde la calle Adriano bajo una manta de agua, soñando con verla un año después con la misma estética. Y así ha sido. Por eso la jornada de ayer tuvo un notable valor de desquite. Sobre el paño de pureza, cuatro claveles rojos completaban el exorno por Almansa. Muy interesante resultó la interpretación de Virgen de los Negritos a la Caridad al enfilar la calle San Pablo. Es una marcha que se escucha poco y cuyo arranque inconfundible y alegre recuerda a Semanas Santas de hace bastantes años. Como lo son las altísimas horquillas que lleva la cofradía de la Sed para salvar los obstáculos que encuentra por el itinerario. Algunos responsables políticos recordaron antes de Semana Santa que las cofradías y los cables del tranvía habían convivido históricamente sin mayores problemas gracias al uso de estas horquillas.

primer balance

El paso de palio del Carmen Doloroso fue la gran novedad de la jornada. A su cortejo le sobran las representaciones previas. Demasiados trajes de paisano, demasiadas varas y demasiada rienda suelta a la vanidad. Esto de las representaciones de estilo civil es como la soldaditis, que afecta a cada vez más cofradías y bandas de música. Llega a resultar irrisorio, sobre todo por la estética capilar de algunos de los representantes. Para distraer la atención de lo primordial, que es el paso, siempre hay tiempo. El palio en sí está inacabado, como es lógico. Habrá que esperar más años para emitir un juicio general. Por lo pronto, los faldones parecen muy mejorables, pues recuerdan a las Semanas Santas de otros lares. La combinación de colores, que se plasma hasta en las borlas de las maniguetas, gustará a unos. Pero nada a otros. El cardenal Amigo tuvo el gran detalle de presidir el paso de la Virgen del Carmen Doloroso desde el Banco de España hasta la Catedral. Esta hermandad debe mucho a este purpurado, que quiso avalar con su presencia un hito para la historia de la corporación. Quede para el recuerdo que las primeras marchas que se le interpretaron a este palio en la carrera oficial fueron Rocío, Pasa la Macarena y Madre Hiniesta.

La primera mitad de la Semana Santa ha transcurrido sin incidentes. Por eso el primer balance no puede ser más que estrictamente cofradiero. La impresión en cuanto al número de público es que se ha ido de menos a más. Ayer debieron a llegar a Sevilla muchos visitantes, animados por las buenas previsiones meteorológicas. Y se notó en la calle. Incluso más que el Domingo de Ramos. Muchos nazarenos siguen sin ser conscientes de la importancia de saber vestir el hábito. Se siguen apreciando conductas absolutamente inadecuadas: nazarenos descubiertos por la calle, comiendo a mesa y mantel en restaurantes o hasta participando en botellonas. Las hermandades no pueden tener agentes de la autoridad para vigilar a sus nazarenos. Por eso se hace necesaria la concienciación. Vestirse de nazareno no es lucir un disfraz. El nazareno que así se comporta daña seriamente la imagen de su cofradía y la de toda la Semana Santa. Mención aparte merecen los atuendos. Claro que poco se puede concienciar y dar ejemplo al cuerpo de nazarenos cuando hasta componentes de las presidencias lucen túnicas gastadas o enseñan los puños de las camisas.

sin crisis en las flores

No parece que a las cofradías les haya afectado mucho la coyuntura actual de crisis económica y financiera. Se han visto estos cuatro primeros días muchos exornos originales, como el de flores de Israel de la Virgen de las Aguas, y muchas rosas, como las blancas que lució ayer la misma Virgen del Carmen Doloroso en las esquinas, combinadas con claveles blancos en las jarras. El Cristo de la Sed llevó un monte a base únicamente de claveles rojos. Esta flor es aliada de muchos canastos dorados, como es el caso de este paso.

La Semana Santa significa tanto que no debe reducirse nunca a comentarios sobre el reloj o al tiempo de paso en la carrera oficial. Se corre el riesgo de asimilar la celebración a una carrera ciclista o a gestiones de burócratas cofradieros que negocian minutos de tal forma que, efectivamente, cabría hablar de desfiles procesionales. Asumido este planteamiento, a nadie escapa que hermandades como los Panaderos arrastran un problema que les afecta seriamente. En jornadas como la de ayer, con más de 40 minutos de retraso acumulado desde media tarde, la última cofradía de la nómina termina de ponerse en la calle al completo pasadas las diez de la noche. A nadie escapa que el público cofradiero del comienzo de la noche es selecto, pero según pasan las horas aumenta el riesgo de que el escenario urbano cambie sustancialmente. Los horarios tienen su importancia cuando provocan esas consecuencias. Hay horas de la noche en que una cofradía no hace nada por la calle. Se desvirtúa el sentido de una estación de penitencia. Urge reducir el riesgo de que cofradías como los Panaderos tengan que salir y entrar a deshoras.

La contemplación de una Dolorosa tan bella bajo el palio de la Estrella de toda la vida resultó de gran interés y belleza. Fue un fusión muy atinada, amén de permitir a la Sevilla cofradiera poder contemplar nuevamente una pieza del bordado que es historia de la propia Semana Santa.

Las rosas rojas de la Piedad baratillera marcan el fin de la primera mitad de una gran Semana Santa dentro de todo lo mejorable -o recuperable- que tiene la celebración. El desquite era vital para nueve cofradías que tuvieron que beber el pasado año del amargo cáliz de la lluvia.
7 comentarios
  • 7 Juan José 17.04.2009, 10:52

    ¡¡¡¡¡VIVA MI CRISTO DE "EL BUEN FIN"!!!!! Y LA OBRA SOCIAL QUE HACE TAN BONITA CON LOS NIÑOS.

  • 6 mamen 15.04.2009, 21:47

    No generalizemos vale?. . soy hermana de san bernardo y no todos los nazarenos son asi. . y hablo de adultos no de niños, que por ejemplo el mio con 7 años hizo su estacion de penitencia entera. . . y algunos hicimos nuestra estacion como mandan los canones. . asi que diga usted''algunos'' no ''los nazarenos de san bernardo'' gracias.

  • 5 Sevillano 14.04.2009, 00:36

    Para Giraldillo: qué sabrás tú si la hermandad toma medidas o no para eliminar a esos (contados) nazarenos que, aunque lleven su túnica, no la representan por su comportamiento. Ahora sólo dime en qué hermandades (exceptuando las de silencio y negro) no ocurre lo mismo. En pocas, te lo aseguro. Fíjate en Macarena, Esperanza Triana, Gitanos,. . . por nombrar algunas.

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