- Diario de Sevilla. Noticias de Sevilla y su Provincia
- Sevilla
- Sevilla
- "¿Cómo va a rehabilitar su casa la viuda que vive con 250 euros?"
"¿Cómo va a rehabilitar su casa la viuda que vive con 250 euros?"
Son y están
"¿Cómo va a rehabilitar su casa la viuda que vive con 250 euros?"
Desde hace 40 años da la cara por el porvenir de miles de sevillanos que habitan como él barrios mal construidos, peor equipados y siempre agraviados
| Actualizado 28.03.2010 - 05:03HUELE a azahar en La Candelaria. Y en Los Pajaritos. Y en Madre de Dios. Tres barrios que suman 17.000 habitantes. El azahar es el único equipamiento urbano del que estos 17.000 sevillanos pueden sentirse en igualdad de oportunidades con los de otros barrios donde no existen viviendas en penoso estado de conservación y ruinoso grado de habitabilidad que retrata su origen, hace más de medio siglo, por obra y gracia del Real Patronato de Casas Baratas. Protagonista de los afanes colectivos por alcanzar la igualdad de derechos y el bienestar social es Rafael Aguilar, que, junto a otras personas con plena conciencia de su calvario colectivo, han mantenido viva la llama de la dignidad crucificada al otro lado del Tamarguillo por la Sevilla de la real hermandad de la indiferencia.
Nació hace 61 años en Arahal. Hijo de guardia civil. Casado, con dos hijos (informático uno, licenciado en Historia del Arte que ejerce como trabajador social el otro), su esposa está prejubilada tras pertenecer a la plantilla de Hytasal. Ha vivido 35 años en la calle Polvero y ahora reside cerca, en los pisos de La Romería. "Me traje a mi suegro y era indispensable mudarse a un piso con ascensor".
Llegó a Sevilla en 1968 para hacer la mili, y se quedó con boda incluida. "En aquella época poca gente se independizaba de la familia antes de casarse, se pasaba del servicio militar al altar". Trabajó diez años en una empresa auxiliar de Astilleros. Cuando entró en crisis la construcción naval y acechaba la regulación de empleo, se preparó las oposiciones a funcionario judicial, y las sacó en 1984. Ha cumplido ya 25 años en esos cometidos, está asignado al Juzgado de Instrucción número 2, con sede en el Prado.
-¿Las reivindicaciones vecinales son aquí algo consustancial?
-Está documentado que en 1958 ya había reuniones y peticiones de iluminación en las calles, agua potable, acerado, aparcamientos para motos y bicicletas, demanda de dotación policial, etc. En 1960, siempre con el cura por delante para evitar la represión, acudieron al Real Patronato de Casas Baratas para reclamar que se remediaran carencias de primera necesidad. Se conservan octavillas de 1965, también promovidas por un cura, convocando a los vecinos a una reunión en el cine Mayte, ya desaparecido, para defender sus derechos. Años después llegaron dos personas que hicieron durante décadas una labor social enorme: Rufina Borrego e Isabel Garín. Para mí han sido un referente.
-¿Cuándo empezó a actuar?
-Pertenecí a la HOAC, que tomó impulso en 1972 desde la Iglesia de La Candelaria. Los curas han sido y son pieza clave en la consecución de beneficios sociales. En la parroquia se reunían de modo clandestino tanto los cristianos de base como comunistas extraordinarios: Agustín Villalobos, Rosario González, Manolo Pérez. Había encierros, asambleas de trabajadores del metal, charlas sobre feminismo,... Vinieron a hacer reportajes televisiones alemanas e inglesas. Ahora, en cambio, acuden los programas tipo Callejeros, buscando el lado más peyorativo y marginal de estos barrios. Los periódicos sí analizan con rigor.
-¿Y en la asociación?
-Fui el primer presidente de la Asociación de Vecinos Tres Barrios, he estado al frente en tres periodos: 1977-1980, 1984-1986 y 2004-2010, hasta hace un mes, cuando ha tomado el relevo Salvador Muñiz, otro de los históricos que participa en la rotación.
-¿Los jóvenes no se implican?
-Ahora empiezan a sumarse quienes tienen 40 años. La gente más concienciada sigue siendo la que llegó con 20 años y recién casada. Un proletariado fabril, que trabajaba en Astilleros, ISA, Cruzcampo o Hytasa. El primer bajón grande lo sufrió la zona con la crisis industrial de los 80, coincidió con el apogeo de la droga y la inmersión de jóvenes en la delincuencia.
-Tras los graves altercados en 2002, ¿qué ha mejorado?
-A toda la zona se la denomina Los Pajaritos, aunque el menor que murió era de La Candelaria y sucedió en Santa Teresa. Aquella convulsión dio pie a crear un centro juvenil e impartir talleres prelaborales para adolescentes. Y eran sobre todo las abuelas quienes inscribían a sus nietos para protegerlos. Acciones que han frenado la incorporación de más jóvenes a la droga y el delito. Un síntoma: durante años, abundaban las pintadas de ánimo a los miembros de las bandas, jaleaban como héroes a los de la Banda del Huevo y su fuga del centro de menores en Carmona. Pero muchos chavales han visto a qué conducían sus andanzas: a la cárcel. Y ahora las pintadas son muy distintas, del tipo "Jennifer quiere a Jonathan".
-¿Cómo vivieron el 'boom' inmobiliario?
-La población originaria que envejeció y no se marchó pasó a demandar los bajos, por la falta de ascensor. Pisos que en el año 2000 se vendían a 4 o 5 millones de las antiguas pesetas, llegaron a traspasarse por 22 millones. La locura ya pasó. Ahora, como mucho, se pide por ellos 65.000 euros.
-El Metro ha cambiado su vida?
-El coche ya no lo muevo de diario. A las 7:00 cojo el Metro y a las 7:07 estoy en el Prado. Ya creíamos que no lo íbamos a ver terminado, son muchos años de frustración. Aquí se empezó a construir en 1976 el primer tramo, a cielo abierto, y generó ilusión cuando nos asomábamos a ver las obras. En la parada 1 de Mayo construyeron dos accesos pero sólo se utiliza uno, el otro está cerrado. Nos dijeron en su día que habían pensado dar a uno el sentido de salida y al otro el de entrada, pero resulta extraño.
-Treinta años después del Ayuntamiento democrático, ustedes aún no tienen un centro cívico.
-Ni se sabe cuándo lo habrá, está previsto en un solar equidistante para dar servicio también a Santa Aurelia, San Fernando y La Romería. Pero la preocupación social aquí es otra. Hay muchos ancianos y personas que viven solas, con ingresos muy cortos. Difícilmente serían usuarios de un centro cívico los que llamamos pájaros de balcón: viudos o viudas que intentan distraerse asomados al balcón y que, por sus achaques, no pisan la calle porque les cuesta un mundo subir o bajar las escaleras. No exagero, hay quienes se llevan uno y dos años sin salir de su domicilio, la compra de los alimentos se la hacen otras personas. A veces piden desde el balcón que les traigan pan y lanzan una bolsa cogida a un cordel para que se lo pongan y después la alzan.
-¿Qué equipamientos les prometen para los próximos años?
-Lo más perentorio es construir una Unidad de Trabajo Social, un centro de estancia de día, y ascensores en los bloques de pisos que no sean demolidos.
-Es bajísimo el porcentaje de jóvenes que llega a la universidad.
-No es imposible, tengo un hijo con licenciatura. Hay factores en contra: los pisos son muy pequeños y poco idóneos para un ambiente de estudio. Los chavales se pasan más tiempo en las calles que en los hogares, y no se les inculca ni en la familia ni en los colegios la cultura del esfuerzo y la exigencia. En muchas familias, los apuros económicos son severos y eso induce que los hijos no prolonguen su periodo de estudios para meterse cuanto antes a trabajar de albañil o camarero.
-¿Sevilla es consciente de cómo malviven muchas personas en infraviviendas apuntaladas?
-No, es prioritario acelerar el desalojo y demolición en todos los bloques o casas bajas que son pésimos y peligrosos por riesgo de derrumbe de los techos. Regiones Devastadas no puede ser la única zona donde se construya de nueva planta. Véanse las penurias de los vecinos de las Casas de Santa Teresa, casi todos son ancianos. Como la Junta les otorgó la propiedad, ahora dicen las autoridades que legalmente su arreglo depende del vecindario. ¿Cómo van a rehabilitar sus hogares por sus propios medios las viudas que viven con pensiones de 250 o 400 euros al mes?.
-¿Qué piensan cuando ven que en otros lugares de Sevilla se invierte mucho y a toda prisa?
-En 2005 se presentó el plan de regeneración para La Candelaria, y en 2010 todavía no se ha hecho nada. La paradoja es que la movilización ante eso genera reacciones encontradas. Cuando, desde la Plataforma Tres Barrios, organizamos hace dos años una manifestación, algunas personas nos criticaban desde los balcones diciendo: "No critiquéis al PSOE, que nos están arreglando las aceras". Pero cómo no pensar que con 20 de los millones del sobrecoste en el edificio de la Encarnación se rehabilitaban las 1.108 viviendas en mal estado en toda esta zona.
Nació hace 61 años en Arahal. Hijo de guardia civil. Casado, con dos hijos (informático uno, licenciado en Historia del Arte que ejerce como trabajador social el otro), su esposa está prejubilada tras pertenecer a la plantilla de Hytasal. Ha vivido 35 años en la calle Polvero y ahora reside cerca, en los pisos de La Romería. "Me traje a mi suegro y era indispensable mudarse a un piso con ascensor".
Llegó a Sevilla en 1968 para hacer la mili, y se quedó con boda incluida. "En aquella época poca gente se independizaba de la familia antes de casarse, se pasaba del servicio militar al altar". Trabajó diez años en una empresa auxiliar de Astilleros. Cuando entró en crisis la construcción naval y acechaba la regulación de empleo, se preparó las oposiciones a funcionario judicial, y las sacó en 1984. Ha cumplido ya 25 años en esos cometidos, está asignado al Juzgado de Instrucción número 2, con sede en el Prado.
-¿Las reivindicaciones vecinales son aquí algo consustancial?
-Está documentado que en 1958 ya había reuniones y peticiones de iluminación en las calles, agua potable, acerado, aparcamientos para motos y bicicletas, demanda de dotación policial, etc. En 1960, siempre con el cura por delante para evitar la represión, acudieron al Real Patronato de Casas Baratas para reclamar que se remediaran carencias de primera necesidad. Se conservan octavillas de 1965, también promovidas por un cura, convocando a los vecinos a una reunión en el cine Mayte, ya desaparecido, para defender sus derechos. Años después llegaron dos personas que hicieron durante décadas una labor social enorme: Rufina Borrego e Isabel Garín. Para mí han sido un referente.
-¿Cuándo empezó a actuar?
-Pertenecí a la HOAC, que tomó impulso en 1972 desde la Iglesia de La Candelaria. Los curas han sido y son pieza clave en la consecución de beneficios sociales. En la parroquia se reunían de modo clandestino tanto los cristianos de base como comunistas extraordinarios: Agustín Villalobos, Rosario González, Manolo Pérez. Había encierros, asambleas de trabajadores del metal, charlas sobre feminismo,... Vinieron a hacer reportajes televisiones alemanas e inglesas. Ahora, en cambio, acuden los programas tipo Callejeros, buscando el lado más peyorativo y marginal de estos barrios. Los periódicos sí analizan con rigor.
-¿Y en la asociación?
-Fui el primer presidente de la Asociación de Vecinos Tres Barrios, he estado al frente en tres periodos: 1977-1980, 1984-1986 y 2004-2010, hasta hace un mes, cuando ha tomado el relevo Salvador Muñiz, otro de los históricos que participa en la rotación.
-¿Los jóvenes no se implican?
-Ahora empiezan a sumarse quienes tienen 40 años. La gente más concienciada sigue siendo la que llegó con 20 años y recién casada. Un proletariado fabril, que trabajaba en Astilleros, ISA, Cruzcampo o Hytasa. El primer bajón grande lo sufrió la zona con la crisis industrial de los 80, coincidió con el apogeo de la droga y la inmersión de jóvenes en la delincuencia.
-Tras los graves altercados en 2002, ¿qué ha mejorado?
-A toda la zona se la denomina Los Pajaritos, aunque el menor que murió era de La Candelaria y sucedió en Santa Teresa. Aquella convulsión dio pie a crear un centro juvenil e impartir talleres prelaborales para adolescentes. Y eran sobre todo las abuelas quienes inscribían a sus nietos para protegerlos. Acciones que han frenado la incorporación de más jóvenes a la droga y el delito. Un síntoma: durante años, abundaban las pintadas de ánimo a los miembros de las bandas, jaleaban como héroes a los de la Banda del Huevo y su fuga del centro de menores en Carmona. Pero muchos chavales han visto a qué conducían sus andanzas: a la cárcel. Y ahora las pintadas son muy distintas, del tipo "Jennifer quiere a Jonathan".
-¿Cómo vivieron el 'boom' inmobiliario?
-La población originaria que envejeció y no se marchó pasó a demandar los bajos, por la falta de ascensor. Pisos que en el año 2000 se vendían a 4 o 5 millones de las antiguas pesetas, llegaron a traspasarse por 22 millones. La locura ya pasó. Ahora, como mucho, se pide por ellos 65.000 euros.
-El Metro ha cambiado su vida?
-El coche ya no lo muevo de diario. A las 7:00 cojo el Metro y a las 7:07 estoy en el Prado. Ya creíamos que no lo íbamos a ver terminado, son muchos años de frustración. Aquí se empezó a construir en 1976 el primer tramo, a cielo abierto, y generó ilusión cuando nos asomábamos a ver las obras. En la parada 1 de Mayo construyeron dos accesos pero sólo se utiliza uno, el otro está cerrado. Nos dijeron en su día que habían pensado dar a uno el sentido de salida y al otro el de entrada, pero resulta extraño.
-Treinta años después del Ayuntamiento democrático, ustedes aún no tienen un centro cívico.
-Ni se sabe cuándo lo habrá, está previsto en un solar equidistante para dar servicio también a Santa Aurelia, San Fernando y La Romería. Pero la preocupación social aquí es otra. Hay muchos ancianos y personas que viven solas, con ingresos muy cortos. Difícilmente serían usuarios de un centro cívico los que llamamos pájaros de balcón: viudos o viudas que intentan distraerse asomados al balcón y que, por sus achaques, no pisan la calle porque les cuesta un mundo subir o bajar las escaleras. No exagero, hay quienes se llevan uno y dos años sin salir de su domicilio, la compra de los alimentos se la hacen otras personas. A veces piden desde el balcón que les traigan pan y lanzan una bolsa cogida a un cordel para que se lo pongan y después la alzan.
-¿Qué equipamientos les prometen para los próximos años?
-Lo más perentorio es construir una Unidad de Trabajo Social, un centro de estancia de día, y ascensores en los bloques de pisos que no sean demolidos.
-Es bajísimo el porcentaje de jóvenes que llega a la universidad.
-No es imposible, tengo un hijo con licenciatura. Hay factores en contra: los pisos son muy pequeños y poco idóneos para un ambiente de estudio. Los chavales se pasan más tiempo en las calles que en los hogares, y no se les inculca ni en la familia ni en los colegios la cultura del esfuerzo y la exigencia. En muchas familias, los apuros económicos son severos y eso induce que los hijos no prolonguen su periodo de estudios para meterse cuanto antes a trabajar de albañil o camarero.
-¿Sevilla es consciente de cómo malviven muchas personas en infraviviendas apuntaladas?
-No, es prioritario acelerar el desalojo y demolición en todos los bloques o casas bajas que son pésimos y peligrosos por riesgo de derrumbe de los techos. Regiones Devastadas no puede ser la única zona donde se construya de nueva planta. Véanse las penurias de los vecinos de las Casas de Santa Teresa, casi todos son ancianos. Como la Junta les otorgó la propiedad, ahora dicen las autoridades que legalmente su arreglo depende del vecindario. ¿Cómo van a rehabilitar sus hogares por sus propios medios las viudas que viven con pensiones de 250 o 400 euros al mes?.
-¿Qué piensan cuando ven que en otros lugares de Sevilla se invierte mucho y a toda prisa?
-En 2005 se presentó el plan de regeneración para La Candelaria, y en 2010 todavía no se ha hecho nada. La paradoja es que la movilización ante eso genera reacciones encontradas. Cuando, desde la Plataforma Tres Barrios, organizamos hace dos años una manifestación, algunas personas nos criticaban desde los balcones diciendo: "No critiquéis al PSOE, que nos están arreglando las aceras". Pero cómo no pensar que con 20 de los millones del sobrecoste en el edificio de la Encarnación se rehabilitaban las 1.108 viviendas en mal estado en toda esta zona.
I Premio Manuel Clavero
Retorno del cardenal de la concordia
Monseñor Amigo recibe el reconocimiento a sus casi tres décadas de gobierno de diálogo en la Iglesia sevillana
A fondo: El caso Marta del Castillo
Todo sobre el juicio: gráfico interactivo con las versiones, cronología del caso y seguimiento del juicio
Encuesta
¿Estaría de acuerdo con la paralización de las obras de la Torre Cajasol?
Nuevo Blog
Paseando por Sevilla
Descubre la realidad sevillana en vídeo a través de sus calles, costumbres y protagonistas














