Córdoba concentra la tercera parte del empleo del mueble y la madera

  • El Consorcio Escuela de la Madera presenta un amplio estudio que demuestra que el 91% de las empresas del sector cuentan con menos de diez trabajadores.

El Consorcio Escuela de la Madera de Córdoba, perteneciente a la Consejería de Empleo de la Junta, presentó ayer el primer estudio que se realiza en Andalucía sobre la vinculación de las cualificaciones profesionales a la clasificación profesional en el sector de la madera y el mueble. Dicho estudio está financiado por el Servicio Andaluz de Empleo y el FSE a través de la orden de Acciones de Investigación e Innovación de la convocatoria 2010 y ha sido realizado por la Fundación Cirem. Entre los datos que se pueden extraer de este informe destaca que Córdoba concentra el 33% de los empleados del sector de la madera andaluz, compuesto en un 91,86% por microempresas de menos de 10 trabajadores, lo que muestra la atomización de la actividad.

Por su parte, el subsector de la fabricación de muebles representa el 63,25% de las empresas del sector y el 65,14% del empleo. En este apartado también destaca el peso de las pymes, ya que el 99,54% de las empresas son de menos de 50 trabajadores. También alude el informe al peso del empleo femenino en la actividad. Así, las mujeres representan el 18,3% del empleo en el sector de la madera y el mueble, concretamente el 15,1% en el sector de la madera y el 20% en el del mueble. En el apartado de las contrataciones, se observa una mayor tendencia en el sector en Andalucía a la contratación temporal frente a la media estatal (32,8% frente al 14,16%). La temporalidad se concentra de forma muy mayoritaria en el sector de la fabricación de muebles, con el 43,5% de los ocupados con contrato temporal, mientras que en la industria de la madera y el corcho apenas supera el 10%.

El documento se ha elaborado partiendo del análisis de la situación global del sector de la madera a nivel andaluz, así como del convenio colectivo estatal de la madera y de los convenios provinciales de Andalucía aplicables a la actividad. El estudio acredita que esa vinculación es todavía escasa, entre otras razones porque el desconocimiento sobre cualificaciones profesionales es bastante generalizado entre empresas y representantes de trabajadores. De hecho, en el convenio estatal del sector, las diferentes categorías que requieren formación sólo están asociadas a titulaciones, no a competencias. Sin embargo, la predisposición para el cambio parece que existe en el sector en Córdoba, aunque empresarios y sindicatos apunten sus respectivos matices y temores. Así, los empresarios muestran su acuerdo siempre que "el proceso no suponga un encasillamiento en el puesto de trabajo, frente a las tendencias actuales hacia la polivalencia e integración de tareas". Insisten asimismo en que debe asegurarse la veracidad de la certificación y que esta sea realizada por una institución reconocida y fiable para el sector. Finalmente, inciden en que no debe suponer aumentos de la conflictividad laboral y salarial y señalan que debe relacionarse con un aumento de la productividad en la empresa.

Por su parte, los sindicatos subrayan que el proceso de vinculación de cualificaciones profesionales y clasificación profesional debe servir para el reconocimiento y valoración de la fuerza de trabajo, y debe ir asociado a la mejora de la retribución cuando suponga una subida de la categoría profesional. Finalmente, consideran que el proceso no debe aumentar las diferencias salariales en las empresas.

El estudio observa también que la realidad del tejido productivo andaluz, compuesto principalmente por micropymes, hace que en las empresas se diferencian poco las tareas que realizan las diferentes categorías, además hay que tener en cuenta que las cualificaciones hacen referencia a aquellas competencias que tienen un uso efectivo para el trabajo que se está desarrollando y no al conjunto de conocimientos ó habilidades del trabajador.

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