La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Repugnancia

Tras el comunicado de ETA, Otegi ha acusado a los estados español y francés de "renunciar a su responsabilidad" y les ha pedido que no "pongan obstáculos al desarme". Añadiendo: "Tenemos la satisfacción de poder decir que desde la izquierda independentista, por medio de mi persona y de otras personas, hemos insistido en los últimos meses y en las últimas semanas en que estábamos trabajando y seguimos trabajando para que la paz se consolide en ese país". Esto otorga una "cierta autoridad moral" a EH Bildu para reclamar que todos los agentes "estén a la altura del momento histórico y del reto que se nos presenta" porque "existe un plan concreto en fechas determinadas para que ETA deje de ser una organización armada y pase a ser una organización absolutamente desarmada".

Empezando por la tan manoseada, manipuladora e impropiamente utilizada palabra paz hay que decir, acudiendo a sus tres acepciones, que en España no hubo lucha armada en un país o entre países al que se ponga fin mediante acuerdos, sino terrorismo atentando contra una democracia. Y si la palabra paz se usa en el sentido de "relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos", hay que aclarar que eso nunca se alcanzará si el precio es -como se pretende- la humillación de las víctimas, igualándolas a sus verdugos, y el olvido de los crímenes. Porque no hay paz sin justicia.

Es fundamental por imperativo ético y rigor histórico no olvidar que la Ley de Amnistía de 15 de octubre de 1977 incluyó a los etarras con delitos de sangre y que el 9 de diciembre Francisco Aldanondo, el último preso etarra, fue puesto en libertad. Para celebrarlo, ETA, que había asesinado a once personas ese mismo año 77, asesinó en 1978 a 64 personas, en 1979 a 84 y en 1980 a 93, iniciando tras la Ley de Amnistía y en democracia su más bestial escalada asesina. Olvidar esto supone pagar esa supuesta paz al precio de la mentira y la injusticia.

Sobre lo de la autoridad moral de Otegi o de EH Bildu creo que no es necesario añadir nada. Simplemente que repugna oírlo. Tanto como asquea oír que Otegi llame "organización armada" a una banda terrorista. Pero la mayoría de los medios de comunicación le siguen, sorprendentemente, el juego. Como bien ha dicho Rosa Díez: "¿Por qué los medios entrevistan a Otegi para hablar de la farsa/comunicado de ETA y no dan la palabra a Covite o a las víctimas? Vergonzoso". Estoy de acuerdo.

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