Balvin, un objeto de deseo en Valencia

  • El pívot comunicó al Unicaja que su prioridad es jugar en la NBA y, si no, en un club con mayores aspiraciones.

La notable temporada realizada por Ondrej Balvin en la temporada recién finalizada no ha dejado indiferentes a ojeadores y agentes del mundo del baloncesto. Distinto es que al pívot checo pretendan arrebatarle de la boca el goloso caramelo de la NBA, su principal objetivo, antes siquiera de haber empezado a salivar. El jugador, después de siete temporadas en la escuela que le ha supuesto San Pablo, se ve listo para dar el gran salto, como ya hizo la anterior campaña su amigo y modelo, Kristaps Porzingis.

Mientras Balvin no deja de realizar pruebas para diferentes franquicias estadounidenses -la pasada semana estuvo probando en Denver-, varios equipos de la ACB permanecen a la espera de su decisión final. En la carrera por la contratación del interior checo andan óptimamente posicionados el Valencia Básket y, hasta hace pocos días, el Unicaja. Al club malagueño ya le comunicó la pasada semana el representante de Balvin, no sin poca cortesía y amabilidad, que su primera intención, como es sabido, es intentar jugar en un club de la liga estadounidense. Además, le trasladó el agente a los dirigentes de Unicaja que, en caso de jugar en Europa, preferiría optar por un equipo grande.

Una vez que el Unicaja se ha decidido por Musli, por si quedara alguna incógnita, está tomando fuerza la opción del club valenciano, que sí cumple con los requisitos de dimensiones pretendidos por Balvin. Además, Pedro Martínez, entrenador del equipo taronja, anda rabiando por una sustitución de Justin Hamilton pero con fiabilidad y garantías. Con Dubljevic y Sikma en nómina, amén de la más que prevista salida de Trías, hay abiertas posibilidades para fortalecer el juego interior del Valencia Básket.

Comprobadas las circunstancias del Club Baloncesto Sevilla, que ya tiene más que asumida la marcha de Balvin, el fichaje del checo por el Valencia -por un equipo español, en general- vendría que ni pintado para las arcas debido al dinero correspondiente a los derechos de formación.

Si el cuadro taronja es el que lo acaba contratando, tendría que pagar una cantidad a los hispalenses como ya sucedió, dos temporadas atrás, con el traspaso de Satoransky al Barcelona.

En la planta noble de San Pablo estarían más que contentos con el particular. En cambio, si el jugador emigra a la NBA o a algún otro club extranjero, el club cajista no recibiría cantidad dineraria alguna por un jugador a quien tratarán de llevar al tanteo, ese mecanismo que asegura que los derechos de un profesional que abandona España puedan revertir de algún modo en el caso de no poder lograr su renovación.

Todo esto sucede mientras en el seno de la entidad sevillana andan contra el reloj por hallar a un socio inversor que asuma los gastos que su actual propietario asume de no demasiado buen grado desde hace dos temporadas. Con una fecha límite dispuesta para el próximo 20 de julio, día en que se celebrará la Junta Extraordinaria de Accionistas en la que se decidirá la disolución o no del club, la cuenta atrás no hace más que entorpecer la gestión de una hipotética futura plantilla.

Así lo advirtió Luis Casimiro en unas declaraciones en las que instaba a los responsables del club y de la propietaria a agilizar las gestiones ya en marcha. Aunque en el club no reina el pesimismo, la soga en el cuello empieza a apretar igual que el verano pasado.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios