Ben Affleck, ingenioso agente de la CIA

  • Se estrena 'Argo', la historia real de una operación secreta en Irán.

La historia del cine está llena de proyectos que nunca se llevaron a cabo y no salieron del cajón. En 1980 se anunció uno de ellos. Una nueva firma cinematográfica, Studio Six, declaró que iba a debutar en este negocio con una superproducción de ciencia ficción, llena de monstruos y efectos especiales. Se sabe que un equipo de la productora se traslado a Irán, entonces -como ahora- en tensión con Estados Unidos por la crisis de los rehenes, para estudiar allí localizaciones para ambientar el planeta que salía en la historia. A partir de ahí, Studio Six se esfumó. Ni hubo film ni nada. A nadie le extrañó el tema, al fin y al cabo, esto pasa todos los días en un negocio tan movedizo como el del cine. Pero este proyecto fallido ocultaba una gran sorpresa.

La destapó en 2007 el periodista Joshua Berman, y luego la recogió Tim Weiner en su controvertido estudio sobre la CIA Legado de cenizas, lo que la popularizó a nivel mundial. El libro de Weiner es una dura requisitoria contra la agencia de espionaje, que entre muchas acusaciones recibe la de tener una escasa imaginación a la hora de afrontar sus encubiertas responsabilidades, pero en este caso no fue así. En realidad, el proyecto de Studio Six era una operación de de la CIA para liberar rehenes en Teherán, montada por un agente bastante ingenioso llamado Tony Méndez. Resulta que tras la toma de la embajada estadounidense en la capital iraní por las huestes del Ayatollah Jomeini seis miembros de su personal consiguieron refugiarse en la legación de Canadá. Como era cuestión de tiempo que los islamistas los localizasen, se pidió ayuda a la CIA, que confió la misión a uno de sus más extravagantes agentes, Tony Méndez, quien ideó un plan disparatado, pero que funcionó: crear una falsa productora e inventarse un rodaje en Irán para enviar un presunto equipo de localizaciones de exteriores y poder sacar a los diplomáticos. Méndez lo hizo a conciencia. Buscó ayuda de productores profesionales de Hollywood y registró la productora con todas las de la ley, por si alguien husmeaba viese que la tapadera era perfecta. Tuvo también el detalle de dar al proyecto nacionalidad canadiense, para tener las manos libres.

Con estos mimbres era cuestión de tiempo que Hollywood llevase esta sorprendente historia al cine, y lo ha hecho bajo la batuta de Ben Affleck, en la que es su tercera película como director, intentando cumplir las buenas sensaciones que dejó su debut en Adiós, pequeña, adiós, aunque su segunda obra, The Town, dejó algunas dudas. Aunque Argo, que es el título del film que se estrena hoy, que era el nombre en clave de la operación falsa película, fue bastante elogiada en su reciente paso por San Sebastián. Además, Affleck es uno de los productores junto al inquieto George Clooney y da vida al cerebro de la trama, Tony Méndez. Junto a él, el protagonista de la serie Breaking Bad Bryan Cranston y los veteranos Alan Arkin y John Goodman como los productores que ayudan al ingenioso agente.

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