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Hogar, amargo hogar

  • Panini presenta la edición definitiva de este clásico moderno, firmado por los autores Tom King y Gabriel Hernández Walta

Una imagen de la obra. Una imagen de la obra.

Una imagen de la obra.

El mercado estadounidense del comic-book se puede asemejar a una interminable carrera sin meta, cuyo único y principal objetivo, al tratarse de una industria, es la de vender cuantos más tebeos mejor, y así aparecer en los top sellers más prestigiosos: Miniseries; Sagas que cambian el status quo de sus protagonistas (y el mismo universo viñetil) para, en la siguiente, retroceder y dejarlo todo como estaba, más o menos; colecciones que destacan por su interés pero que, por su bajas ventas, son condenadas a no continuar y quedar en el limbo; la apabullante influencia de los productos cinematográficos en su versión en papel…

Pero, de vez en cuando, muy de tarde en tarde, una perla negra aparece entre todo este marasmo de colecciones y títulos, una extraña joya que queda en la Historia de los Cómics como una obra única y de referencia. Ese es el caso de la particular "visión" que el guionista Tom King y el dibujante Gabriel Hernández Walta dieron del vengador sintezoide.

A la tranquila localidad estadounidense de Arlington va a llegar una nueva familia que se instala en la calle Hickory Branch. Son una pareja con sus hijos gemelos, chica y chico. Todo esto no se saldría de la normalidad si no fuera porque son los Vision. Creados por el cabeza de familia: Virginia, la madre que cuida del hogar y sus hijos, la perfecta anfitriona; Viv, la hija, vital y con ganas de conocer todo lo que le rodea, ese nuevo mundo que se abre ante ella (y su programación). Y finalmente, Vin, el chico de la casa, un entusiasta del baloncesto y el béisbol, con una especial predilección por los textos clásicos.

Hasta aquí todo parece normal pero, claro está, la llegada de este particular grupo alterará la paz del vecindario, naciendo la desconfianza y el temor entre sus habitantes, que ven a los Vision como algo anormal, ajeno a lo que hasta ahora era la vida en aquel lugar.

Si a esto sumamos un violento hecho que desencadenará el drama, nos encontramos ante un argumento en el que se nos presenta la obsesión del protagonista, La Visión, por tener una familia, así que la crea a partir de su propia programación, sin tener en cuenta lo que ha sufrido a lo largo de su existencia. Desde que su "padre" Ultron le dio la vida, y tras convertirse en un héroe y miembro de Los Vengadores, ha pasado por infinidad de situaciones traumáticas (pérdida de sus hijos, ruptura de su matrimonio, desprogramación…).

Todo esto está dentro de sus creaciones, la tristeza y depresión se va instalando dentro de la desesperada Virginia, que hará lo que pueda para que el secreto que permanece enterrado en el jardín no llegue al conocimiento de su esposo y, mucho menos, del grupo de héroes en el que trabaja.

Mientras, Viv y Vin van a sufrir en sus sintozoides carnes la xenofobia entre sus compañeros de clase, para los que su misma existencia es un duro golpe contra la normalidad.

La reacción de los jóvenes les van a traer más de un grave problema, por lo que al final, su padre, con la lógica que le caracteriza, decidirá que es mejor que regresen a la casa familiar y allí continúen con su educación.

Pero los secretos poco tardan en ser descubiertos, y la premonición que se nos plantea al principio de la historia parece que se va a convertir en la más terrible y sangrienta realidad.

Y es que los deseos más grandes a veces se pueden transformar en las mayores pesadillas.

Tom King, ex agente de la CIA reconvertido en escritor y guionista de comics nos plantea aquí un deformado retrato de la "perfecta" familia americana, con las sombras que se ocultan tras una fingida sonrisa y una bandeja de galletas. Y lo narra todo desde la equivocada lógica de un ser artificial, que sin pretenderlo, toma el camino equivocado y siguiendo los preceptos de su programación, mancillada por infinidad de traumas, lo van a llevar, obstinado, a defender a sus creaciones, a su familia.

Pero como el propio King expresa, nada de esto podría haber sido posible sin el arte del español Gabriel Hernández Walta, un genio de las viñetas al que todos conocemos en nuestro país por el tándem que formó con el guionista malagueño El Torres, del que surgieron dos obras maestras del terror como son El Velo y El bosque de los suicidas.

Este "trio de oro" se completa con la colorista con la que todos quieren trabajar, Jordie Bellaire.

La carrera americana de Walta ha ido ascendiendo, llegando a su cúspide (por el momento) con esta maravilla, que ahora Panini Comics recoge en un integral que no solo incluye las doce entregas del cómic, sino que las acompaña con las portadas originales de Mike del Mundo y Marco D´Alfonso, multitud de pin ups de grandes nombres del medio, textos firmados por sus autores, así como el guion original de la obra y, en paralelo, la creación, paso a paso, del arte final, de la página.

Un imprescindible y voluminoso tomo, una obra que ha recibido multitud de galardones, entre ellas la más prestigiosa, el Premio Eisner.

Si este mes has de comprar un solo cómic, no lo dudes, que sea éste. Nuff Said!

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