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Juez, jurado y ejecutor

  • Recopiladas por Panini en un nuevo volumen, dos de las mejores historias protagonizadas por El Castigador

Detalle de una imagen de la obra. Detalle de una imagen de la obra.

Detalle de una imagen de la obra.

¿Sabéis quién es Frank Castle? Su nombre tal vez, en principio, no os suene. Él solo fue uno de tantos veteranos de la Guerra de Vietnam. Pero tuvo la mala suerte de que su camino y el de su familia (mujer e hijos) se cruzara con una vendetta criminal, terminando todos muertos y con un Frank desquiciado, roto por dentro para siempre y que clamaría venganza contra todo aquel que cometa un crimen, sea del tipo que sea.

El papel de vigilante, en este caso en un universo superheroico, nació, como en este caso, de aquellos hombres que tuvieron que soportar la peores condiciones en medio del vergonzoso conflicto bélico que terminó con el american dream: Dormir en agujeros, en medio del barro, sin comida, acosados por el enemigo… Supervivientes que regresaron, incomprendidos por sus propios vecinos, un ejército vencido, cabizbajo… (Por cierto, no os perdáis la magnífica miniserie Punisher: The Platoon, escrita por Garth Ennis y dibujada por Goran Parlov que nos traslada a la contienda bélica).

Uno de los personajes más conocidos que entran en ese perfil es el de John Rambo, protagonista de la magnífica novela Primera sangre, escrita por David Morell, que tuvo una buena adaptación a la gran pantalla y unas secuelas de las que más vale olvidarse…

Y si hablamos del subgénero del "aparentemente" hombre normal que es golpeado por la desgracia en forma de violadores y/o asesinos es muy común tanto en la literatura como en el cine norteamericano, la saga Death Wish (El Justiciero de la ciudad) es buena muestra de ello, protagonizada por Charles "Cara de piedra" Bronson (al que, por cierto, ahora toma el relevo, en forma de remake, Bruce Willis). Así nace lo que se bautizó como "vigilante".

Pero regresemos a las viñetas. Este antihéroe, El Castigador, había sido presentado en las páginas de Spiderman (de hecho, es clásica la portada en la que lo tiene en el punto de mira de su rifle) y que siempre ha estado en esa zona gris de la vida, regresa en este tomo que reúne dos historias narradas por un dúo de lujo, el guionista Steve Grant y, al dibujo, nada más y nada menos que Mike Zeck.

El primero se había ocupado de varias colecciones en Marvel desde que diera el salto del mundo del fanzine al de los cómic-books. Pero su primer gran proyecto lo catapultó, y todo gracias a meter de lleno el harbolied, una rama del relato negro, que se caracteriza por lo extremo de su violencia, lo expeditivo de sus métodos y, sobre todo, una total carencia de valores morales en la mayoría de las historias, que viene a ser protagonizadas por detectives que nada tiene que ver con Sam Spade (el Mike Hammer de Mickey Spillane es un buen ejemplo) o directamente por personajes que están al otro lado de la ley (Jim Thompson, James Hadley Chase y Donald Westlake fueron sus "padres").

Mike Zeck, por su lado, había conocido en Marvel las miles del éxito al ilustrar el gran y primer evento que reunió a la mayoría de sus personajes, las Secret Wars. Y esta no sería la única, ya que además de las de ElCastigador, dibujó una de las historias más potentes de Spiderman, junto al guionista J.M. DeMatteis, La última cacería de Kraven.

Pues bien, en la primera "aventura", nos encontramos a El Castigador sin su uniforme característico, ese gran cráneo que, recortado en las oscuridad, congela a los criminales, que saben que su muerte está más que próxima: Frank Castle ha sido apresado y encerrado en la Isla de Ryker, una cárcel en la que, como si de una personal galería se tratara, tiene que compartir el espacio con todos esos matones, violadores, chulos, narcotraficantes y asesinos que aún no ha podido borrar de su imaginaria lista de tareas.

Pero no os preocupéis, porque claro está, la bomba no tarda en explotar y la violencia llegará con dureza. Y será cuando Castle se encuentre con Puzzle, uno de sus mayores enemigos, al que marcó y desfiguró el rostro para siempre. Pero la venganza de este loco tendrá que esperar, ya que hay un plan en marcha para ejecutar la mayor fuga que se ha visto en este lugar.

Sin querer adelantaros ningún acontecimiento, solo os diré que Castle termina libre, trabajando para una misteriosa y poderosa organización llamada el Trust, un grupo secreto que parece querer lo mismo que El Castigador, limpiar las calles.

Pero en esta magnífica historia nada es lo que parece, y El Castigador las pasará canutas si quiere salir de una pieza.

El éxito acompañó al tándem creativo formado por Grant Y Zeck, y pocos años después regresaron con Retorno a la Gran Nada, una novela gráfica que comparte la dureza de la anterior, en la que el pasado en Vietnam viene a golpear de lleno a Castle, que se enfrentará a una organización de tráfico de drogas, y volverá a cruzarse en su camino con algunas caras conocidas de su etapa militar.

El tomo viene rematado por una impresionante galería de portadas, portafolios, páginas a lápiz… Lo que lo convierte, con estos extras, en una obra imprescindible en vuestra biblioteca Marvel.

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