Cómicos en el país de los canallas

  • Cátedra celebra los 50 años de Els Joglars con la edición de cuatro de sus obras.

El retablo de las maravillas - En un lugar de Manhattan - Controversia del toro y el torero - La cena. Els Joglars. Cátedra, 2011. 330 / 224 págs. 10,40 euros.

Desde aquel consejo de guerra militar que sufrieron sus integrantes a finales de los 70 hasta el "boicot" que denunció Boadella no hace mucho por parte de las instituciones catalanas, la agudeza con la que la compañía Els Joglars ha reflejado la estulticia de la sociedad contemporánea se ha encontrado con la resistencia beligerante y dogmática de quienes creían que sus verdades no podían ser puestas en entredicho. Pero ese coraje para mantener la independencia, esa concepción del teatro "como lucha contra todo lo que condicione la libertad de pensamiento", en palabras de la especialista Milagros Sánchez Arnosi, ha consolidado a la compañía, capaz de celebrar el infrecuente milagro de mantenerse medio siglo en activo, en el olimpo de esos nombres incuestionables de la escena española. La editorial Cátedra, que ya había publicado en 2006 la trilogía compuesta por Ubú President, La increíble historia del Dr. Floit & Mr. Pla y Daaalí, incorpora a su catálogo, con motivo de los 50 años de carrera del grupo, algunas de sus obras recientes: en un volumen aparecen El retablo de las maravillas y En un lugar de Manhattan y en otro tomo ven la luz Controversia del toro y el torero y La cena, ejemplos de esa dramaturgia que ha hecho de las contradicciones de la realidad su objeto de (irónico) estudio.

El retablo de las maravillas, que se estrenó el 9 de enero de 2004 en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, parte de los entremeses de Cervantes para diseccionar sin piedad un entorno donde la impostura ha triunfado sobre la autenticidad. La mercantilización de la fe y del arte, la comercialización de la alta cocina o la insustancialidad de los políticos son algunos de los asuntos que interpreta la mirada malévola de Els Joglars. Para Boadella, los "grandes timadores" de nuestro país van "desde galeristas de arte, pasando por restauradores minimales, políticos de cualquier tendencia y militancia, hasta la Iglesia: ninguno se salva de ejercer el timo masivo", sostiene Sánchez Arnosi, responsable de la edición de las dos publicaciones. El mismo cartel de la producción -que muestra a un burro enchaquetado- sugiere "lo estúpido e hipócrita de una sociedad que actúa bajo el efecto de los complejos: no estar al día, miedo a que piensen que eres un desfasado..., para acabar sacralizando la burrada por temor a una descalificación o a hacer el ridículo", argumenta la investigadora en el prólogo del texto.

En un lugar de Manhattan continuaba reivindicando "unos valores que han desaparecido, los que propugnaba Cervantes", explicaba Boadella sobre su creación a los periodistas. El empeño de una directora de montar una obra basada en Don Quijote donde tanto el protagonista como Sancho Panza serían mujeres sirve para desplegar una sátira sobre el "porcentaje de memos viviendo del cuento" que hacen negocio con los centenarios.

Controversia del toro y del torero aportó algunas singularidades al método de trabajo de Els Joglars: llevaba a la escena algunas ideas que Boadella ya había tratado en el pregón taurino que pronunció en Sevilla en 2006, y, con sólo dos personajes -el torero y el ayudante de su juventud, identificado por cierto "deterioro mental" con el morlaco- se trata de la primera pieza que se sale del carácter coral que tienen los espectáculos de la compañía. El montaje defiende la condición de ritual de la tauromaquia y se opone a quienes igualan el sufrimiento del toro al del hombre. "El imbécil de Walt Disney hizo mucho daño a la humanidad dando voz a una pandilla de patos y ratas histéricas. Desde entonces cualquier necio se cree que los animales reflexionan", maldice el diestro en el diálogo con su compañero.

En La cena, por último, Els Joglars vuelve a arremeter contra la imposición de un pensamiento único y arroja una visión inesperada de la protección al medio ambiente. Los "defensores de la política verde" son, como subraya Sánchez Arnosi, "profetas de una nueva religión" a los ojos de Boadella y sus intérpretes.

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