Libros y vidas

  • 'Una biblioteca de verano'. Mary Ann Clark Bremer. Trad. Hugo Bachelli. Editorial Periférica. Cáceres, 2012. 88 páginas. 14,75 euros.

La editorial Periférica parece empeñada en dar a conocer obras que tratan sobre el amor de los libros de un modo nada pretencioso y por ello mismo aleccionador, vinculado no a la especulación intelectual sino a los recuerdos y experiencias personales de sus autores. Obras menos ensayísticas que narrativas o abiertamente narrativas, pero apegadas al mundo, a las cosas, a la vida que no cesa. En este perfil encajarían el relato autobiográfico Los libros son tímidos de Giulia Alberico, sencillo y conmovedor homenaje de la hija de una maestra de escuela a las lecturas de su adolescencia, o La biblioteca ambulante de Christopher Morley, una estupenda novela que rebosa por igual encanto y sabiduría. Una biblioteca de verano de Mary Ann Clark Bremer (1928-1996) es un relato de formato casi minimalista que desprende, pese a los modestos mimbres con que está tejido, la fuerza de las vivencias verdaderas.

Instalada en la casa que su tío Marcel le ha dejado en herencia, una joven norteamericana se prepara para vivir el "primer verano después de la guerra". Aún conmocionada por la muerte de sus padres a manos de los alemanes, la muchacha ha decidido volver al pueblo francés que frecuentó de niña, cuando visitaba a un hombre excepcional -su querido tío- que le inculcó el hábito de la lectura. Recibe entonces el encargo de ejercer de bibliotecaria y de ese modo contacta con los vecinos, descubre el secreto de Marcel y conoce a una persona que será decisiva en su vida. Al parecer el relato forma parte de una serie de memorias que la autora publicó con seudónimo, pero eso es lo de menos. La prosa de Clark Bremer se caracteriza por la sobriedad, el lirismo y una profunda capacidad de empatía, pero la atención a los detalles es sólo el punto de partida desde el que ofrece una hermosa reflexión sobre el poder consolador de la literatura, cualidad a menudo menospreciada que tiene que ver con el arte pero va más allá del arte, sin la que este, desprovisto de humanidad, no sería más que ornamento.

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