Agresividad consentida

  • Barrios Unidos y Calavera empatan en un choque violento

Se enfrentaban el primer y tercer clasificado en el centro deportivo de La Ranilla, y el partido estuvo a la altura de las circunstancias, aunque la excesiva dureza, consentida por un colegiado que increíblemente sólo mostró una amarilla, no dejó que sobre el césped se viera un mejor fútbol.

El Barrios Unidos, con el que probablemente sea el ataque más efectivo del grupo, no tiene necesidad de acudir a las artimañas que demasiadas veces se observan en su feudo, ya que las críticas por parte de los rivales son ya un clásico y dicha dureza también se les puede volver en su contra cuando les toque visitar ciertos campos que quizás no sean de su liga.

El partido en sí tuvo una primera parte animada. El Calavera se repuso sorpresivamente del tanto encajado al cuarto de hora, obra del delantero local Maya. Los hombres de José Antonio Arias se levantaron contra el dominio local, y de esta forma consiguieron darle la vuelta al marcador y marcharse con ventaja al descanso. Illian culminó una internada de Gerardo para hacer el empate, mientras que Óscar aprovechó un balón rebotado en las inmediaciones del área para hacer el 1-2 que señalaba el marcador al fin de la primera mitad.

Tras el descanso, asedio. El Calavera nunca pudo lanzar un contragolpe, fruto del empuje y de la dureza local. El colegiado, totalmente superado por la situación, tuvo que ver cómo los locales cogían el balón con las manos y se dirigían al punto de penalti hasta en tres ocasiones para forzarle a tomar una decisión favorable para ellos. Al final, Juan Antonio logró un empate que no se discute en el fondo, pero sí en unas formas demasiado alejadas de la deportividad.

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