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Ahora sí, el paso adelante

  • Reto Acabado el debate por las causas del empate ante el Barça, el Sevilla se fija como objetivo repetir en Montjuïc lo que hizo en Huelva Importante La visita a Estambul no anima a reservar más que a los sancionados Daniel y Keita

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Lo que debería haber sido una semana tranquila por una victoria que se resistía fuera de casa y que el Sevilla logró en Huelva y otra de prestigio ante un aspirante a la Liga como el Barcelona se convirtió en otros siete días de castigo psicológico para Jiménez y muchas dudas en el sevillismo. El empate de Xavi después de un aluvión de ocasiones sobre Valdés tuvo un efecto muy dañino en el crédito -sobre todo de puertas afuera- ya de por sí en tenguerengue del entrenador de Arahal, condenado a la lupa de los más exigentes en cada uno de sus movimientos bajo la luz y taquígrafos del banquillo, la intimidad del vestuario o el anzuelo que para cualquier boca supone una rueda de prensa. Hasta el punto de que el propio presidente, José María del Nido, volvía a tirar de sus medios oficiales para defender a capa y espada a su técnico, esta vez en una tertulia habitualmente conformada por forofos más o menos ilustrados.

Equipo y entrenador, enfrascados como están en apurar sus opciones para cumplir los objetivos, tratan de enfundarse el impermeable, pero algo cala. La ocasión para recortar puntos, si no inmejorable, al menos es buena por cuanto el Espanyol no anda precisamente fino en los últimos tiempos, más bien a la baja y en especial en el escenario que hoy visitan los blancos, de donde han volado los seis últimos puntos disputados y donde el equipo de Ernesto Valverde no gana desde el día de Reyes, un mes largo desde entonces.

Pero tan mullido era el colchón de puntos sobre el que descansaban los periquitos que tan negativa racha lo más que le ha ocasionado ha sido perder una plaza de Champions. Con seis puntos por encima del Sevilla, el Espanyol ocupa todavía el quinto puesto, el primero que da derecho a la UEFA, un señuelo que es el que debe guiar ahora mismo al equipo de Jiménez a la espera de poder aspirar a algo más que en realidad se hace esencial para poder mantener cierto caché de vestuario. Claro, que toda la culpa no la tiene el que ahora dirige la plantilla blanca, a la que encontró sacudida por demasiadas cosas negativas y en duodécima posición. Seguramente ha tenido errores, alguno de ellos graves, pero conviene esperar para no caer en el error de no repartir culpas equitativamente y antes de tiempo. Como bien suele decirse, ni antes de cazar el oso ni tampoco antes de que se escape.

Ha sido la semana de un debate sobre ese paso atrás en la segunda parte ante el Barça en el que no se ponen de acuerdo ni los mismos futbolistas. Si unos, como Daniel y Luis Fabiano, defendían la inocencia de su entrenador asegurando que recibieron la consigna de ir a por el 2-0, otros, como Kanoute, soplaba en la candela diciendo que le había molestado "un poquito" el cambio de que fue objeto. Sea como fuere, unos y otros y por supuesto Jiménez, tienen la ocasión de cerrar las discusiones con un buen golpe de autoridad ante un rival directo.

Cierto es que empieza a despistar ya el soniquete que ya se escucha de lejos: el himno de la Champions. El lunes mismo, con la sangre o la gloria fresquita si ha habido herida o victoria en Montjuïc, el Sevilla emprende viaje a una de las citas de la temporada en el estadio del Fenerbahçe. Ha quedado claro que la situación no está para guardar mucho en la trastienda, pero la magnitud de lo que la entidad se juega en Estambul pone a Jiménez contra la espada y la pared. Cualquiera de sus decisiones, tanto si pone todo lo que tiene como si se guarda algo, puede interpretarse de la peor forma y con eso tendrá que lidiar el de Arahal, aparte de con las bajas de Daniel y Keita, aunque en este caso son ausencias que le aclaran el panorama mirándolo por ese lado. No desde luego a la hora de elegir un hombre para el lateral derecho, en el que durante la semana ha probado incluso a Adriano. El brasileño amaneció con algo de fiebre, pero Jiménez confía en que aguante. Igual que con Crespo, que es el ideal en la mente del técnico para ese puesto pero que no está todavía para muchos trotes. Mosquera sería una tercera opción.

Con unos o con otros, lo cierto es que empiezan a quedar pocos golpes para entrar en el green que es la zona europea de los seis primeros puestos y la cosa no está para bromas. La expedición sevillista, con Capel y Luis Fabiano como mejores puntas de lanza, prepara junto a la Diagonal barcelonesa lo que debe ser, descaradamente, un paso adelante.

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