Ascensos triunfales por duplicado

  • Laura y Ana González Rosa. Jugadoras mellizas de los equipos femeninos del Sevilla Fútbol Club

Termina la temporada más exitosa en el Sevilla en cuanto a fútbol femenino se refiere. El primer equipo ha consumado su ascenso a la Superliga y el filial, a la Segunda División. Las mellizas sevillanas Laura y Ana han sido partícipes de estos triunfos en el primer y segundo equipo, respectivamente.

A la temprana edad de 17 años, estas hermanas ya se desenvuelven en la élite del balompié femenino. Curiosamente, es Ana, que juega en el segundo equipo sevillista, la que fue llamada en primer lugar por la selección andaluza y es titular indiscutible. Su hermana Laura lo explica así: "Mi posición está muy bien cubierta y, sin embargo, mi hermana es la mejor en su puesto". Mirando a medio o largo plazo la posibilidad de ser internacionales, tienen los pies en el suelo y ven jugar con España como "un sueño difícil de cumplir ahora mismo, más aún viendo el alto nivel de la selección española femenina".

Ambas cuentan con un perfil de corte defensivo pero tienen peculiaridades. Laura es fija en el centro del campo. "Soy la que aporta equilibrio al equipo. Si tuviera que compararme con alguien sería con Medel", afirma la sevillista. Por su parte, Ana, cuyas principales virtudes son la fuerza y la contundencia, destaca por su polivalencia. Puede desempeñar las labores de lateral, central y mediocentro defensivo.

La meteórica progresión de las mellizas ha terminado de confirmarse este año. De hecho, Ana participó de forma decisiva en el triunfo (3-5) ante El Naranjo en Córdoba con un triplete que terminó siendo clave para el ascenso. A pesar de su retrasada demarcación en el campo, Ana hace gala a menudo de su pegada.

Estas jóvenes jugadoras piensan que la fuerte unión existente entre las distintas plantillas femeninas del Sevilla es el fundamento de este doble ascenso. "Nos conocemos todas, desde la estrella del equipo A hasta la última niña del fútbol base provincial", resalta Laura. "Además, vamos a vernos las unas a las otras constantemente", apostilla Ana.

Aparte de la intensidad y velocidad del juego, lógica por el físico de los jugadores, Laura y Ana ven en las relaciones interpersonales una gran divergencia entre el fútbol masculino y el femenino: "El apoyo mutuo dentro del vestuario femenino no lo hay en el masculino, donde existen más disputas personales". No obstante, entre las hermanas González Rosa también existe pique, aunque sea sano. Aseguran que prefieren no actuar juntas en el mismo equipo cuando juegan a nivel aficionado pues les gusta ser adversarias. La peculiaridad de ser mellizas la llevan bien. A modo de anécdota, Ana cuenta que las han confundido en el terreno de juego e incluso han llegado a llamarlas "eh tú, la que sea...".

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