Atasco total ante la zona

  • El conjunto de Magnano no supo atacar en el tercer cuarto y los minutos finales la defensa dispuesta por Aíto García Reneses, pese a empatar el partido a 81 puntos a falta de poco más de tres minutos

Otro final de infarto mal jugado a causa de las precipitaciones condenaron al Cajasol ante el líder de la ACB, el Joventut, que se llevó un trabajado triunfo por el que pagó un peaje que puede ser muy caro: la lesión de Ricky Rubio.

El Caja comenzó dormido en defensa y en ataque. Tardó cuatro minutos en hacer la primera canasta (un triple de Ignerski), pero los problemas se acrecentaban en su propia zona, donde los verdinegros no encontraban apenas oposición para anotar desde dentro y desde fuera, tanto que incluso Hernández-Sonseca fue capaz de meter un lanzamiento de tres. Demasiadas facilidades para un equipo que necesita muy poco para irse en el marcador, por lo que Magnano no dudó en solicitar el primer tiempo muerto.

La reprimenda del argentino hizo reaccionar a los suyos, que lograron un parcial de 8-2 (11-14) que de inmediato obligó a mover ficha a Aíto, que dio entrada a un tal Ricky Rubio, que lo primero que hizo fue meter un triple con Miles encima. No estuvo mal como carta de presentación. La Penya volvió a tomar pronto el mando del juego gracias a una efectividad máxima desde la línea de 6,25 metros que impedía a los locales dar caza a su rival en el marcado, aunque al menos no lo perdía de vista, que no era poco.

Tras 20 años de historia, el Cajasol tiene ya sus señas de identidad bien definidas, una idiosincrasia propia que hace esperar de él cualquier cosa. No hay que remontar tanto la vista atrás para saber que es capaz de lo mejor y de lo peor sin una explicación lógica. Lo mismo apaliza al Barcelona que pierde por 22 con el ViveMenorca, por lo que, ante el Joventut, la incógnita estaba en saber qué cara mostraría.

Ésta se evidenció en el segundo cuarto, y fue la más positiva, la de ese Caja que compite contra cualquiera y que sabe a lo que juega. Ni con toda su artillería en cancha los de Badalona frenaron a los sevillanos, que se impusieron en el intercambio de golpes y en el correcalles que se convirtió el partido para llegar al descanso cinco arriba, algo que ni el más optimista habría vaticinado en la previa. La segunda falta de Miles lo llevó pronto al banquillo y Bustamante, primero, y Ellis, después, llevaron con acierto la manija de un equipo cuya intensidad defensiva creció en un segundo cuarto para enmarcar, al tiempo que Betts y Bueno se daban cuenta de su mayor envergadura en la pintura para sacar provecho bajo el aro.

Pese a todo, el Joventut cuenta con hombres tan decisivos como desequilibrantes, y Ricky Rubio y Mallet, fundamentalmente, mantuvieron vivo a un conjunto que quizá no esperaba tanta resistencia, y que es capaz de solventar cualquier adversidad metiendo una velocidad más a su juego. Eso fue lo que hizo a vueltas de vestuarios, cuando Aíto apostó por jugar con sus dos estrellas nacionales a la vez y una zona que acabó por desquiciar a los de Magnano. El Cajasol perdió la concentración y se atascó en ataque, permitiendo a los verdinegros correr con facilidad al contragolpe, es decir, jugar en su salsa. Aíto apostó, y le salió cara, ya que los dos se bastaron darle la vuelta al marcador. Y es que cuando éste se mueve en distancias cortas, al Caja le tiembla la mano a medida que se acerca el final. Ya no encontraba las posiciones cómodas de antes y, poco a poco, fue perdiendo el control del encuentro, aunque su fe en la victoria seguía intacta.

Eso, el apoyo de la afición y la lesión de Ricky al final del tercer cuarto, mantuvo con opciones al Caja, que nunca le perdió la cara al choque. Los de Magnano mejoraron en defensa y recuperaron la desventaja hasta igualar a 81 con un triple de Carroll a poco más de tres minutos. Otro cara a cruz en la recta final, como en Valladolid, pero en esta ocasión los que presionaban desde las gradas eran sevillanos. Por desgracia, en el cara o cruz decisivo, salió cruz. Por dos veces el balón rodeó al aro visitante para acabar fuera y Ellis perdió una posesión vital. Los verdinegros aprovecharon los regalos, y Hernández-Sonseca y Rudy sentenciaron.

El Caja no supo jugarle al líder de la Liga ACB cuando estaba contra las cuerdas, y la precipitación se hizo dueña de los sevillanos, que, pese hacer un gran encuentro, volvieron a perder. Y ya van ocho veces en once partidos.

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