Beatriz Manchón, piragüista

Beatriz Manchón: "Me he hartado de pegar palos al agua y ni sé cuál será mi futuro"

  • La palista palpó el hito de disfrutar de sus quintos Juegos y se quedó a las puertas · De la final del 96 al chasco de Londres, Manchón habla sin tapujos

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Se ha quedado con la gran espina clavada de no participar en sus quintos Juegos, algo que automáticamente habría convertido a Beatriz Manchón (Sevilla, 29-05-76) en la líder en solitario de ese podio olímpico sevillano en el que comparte el oro ex aequo con Fernando Climent y Luis Astolfi. Una operación en el hombro, la mala planificación federativa, la actitud egoísta de una compañera del K4, la regata clasificatoria en Polonia este año en un día de perros... Entre pitos y flautas, la piragüista está fuera de Londres, aunque el palmarés es indeleble: 16 medallas en Mundiales -tres oros-, 22 preseas en Europeos y seis diplomas en cuatro citas olímpicas, con el quinto puesto repetido varias veces.

-Cinco, un número que le persigue. De hecho, hubo quinto malo.

-El nivel deportivo era más que suficiente para hacer un gran papel en los Juegos, clasificarnos sin problemas, pero las cosas salieron mal desde el principio, con malas decisiones que empezaron el año pasado, desde operarme el hombro a dedicarme sólo a un barco (K4), pues no todas las compañeras estaban por la labor... Y lo hemos ido pagando con el crono en contra.

-¿Y por qué no está?

-Ya sólo nos quedaba una oportunidad, en la clasificatoria en Poznan, donde sólo se jugaba una plaza y se hizo en muy malas condiciones climatológicas. Nunca había competido en esas circunstancias. Se clasificó el K2 de Suecia. Nunca he visto una regata de velocidad en la que cayeran dos participantes de un K2...

-¿Pero no estaba preparando el K4 para los Juegos?

-La decisión del K4 en 2011 era porque sólo en el Mundial había posibilidades de clasificarlo. En el control europeo sólo competían barcos dobles e individuales.

-¿Le ha costado digerirlo?

-Hice mi trabajo lo mejor que pude, pero el deporte es así de injusto y no recoges siempre lo que siembras. El día siguiente a la clasificatoria olímpica hubo una Copa del Mundo con todos los países, incluidos los de la final del Mundial 2011, y sólo quedamos detrás de los dos barcos alemanes. Estamos al nivel de las mejores, pero eso ya da igual. Todas las que estaban en esa final iban a los Juegos menos nosotras y aun así sólo nos ganaron las alemanas. Es triste, hay muchas horas de dedicación.

-Pasando página o, mejor dicho, mirando capítulos anteriores: ¿se acuerda de su primera regata olímpica en Atlanta?

-Sííííí. Iba de marca, delante, era mucha responsabilidad. Y también de la final: K4 500. La salida fue una pesadilla, como un sueño en el que quieres correr y no puedes. El cepo no se bajó, yo remaba y no se movía. Me tranquilicé al ver que no se bajó ninguno, pero al principio pensé que la había liado. Cuando se bajó el cacharro, salimos muy bien, al 250 íbamos terceras y al final quedamos sextas, a dos décimas del bronce.

-¿Tiene fresca alguna historieta?

-En Atlanta fue muy simpático cuando nos bajaron a toda la delegación española porque la Reina y el Príncipe vinieron a vernos. Íbamos tarde y estaban los del COE un poco enfadados porque ya habían llegado; había una pequeña bulla para salir al patio y todos empujamos, cuando de repente se abre todo, paso y me encuentro a la Reina de frente, puse cara de póquer, un guardaespaldas me da un toque en el hombro y me hace señales. Y veo que el Príncipe lleva un rato con el brazo estirado para saludarme y yo vaya por Dios. Esa foto salió en los medios.

-¿Le costó adaptarse a China?

-Había estado allí ya por un viaje promoción de la Junta con Paquillo un par de años antes de los Juegos. Disfruté mucho y en 2008 igual. Allí casi no se habla inglés, pero en los Juegos se adapta todo, no noté los cambios de comida ni la famosa contaminación. Estábamos a las afueras, a una hora de Pekín.

-¿Qué ha sido lo peor y qué lo mejor de su vida olímpica?

-Lo peor, Sidney. Había problemas con la Federación, con las compañeras: una experiencia mala y se demostró en el resultado. Había un K4 roto, con muchos problemas. ¿Buenos momentos? Muchos. Los primeros Juegos, la inauguración en Atlanta... Con 20 añitos te pones tu traje, tus tacones, había una rampa metálica para entrar en el estadio, todos querían ser de los primeros para saludar a tu madre. Los voluntarios estaban abajo para frenarnos, podías caerte de boca. En ese momento pude cambiar de deporte: adelanté a Marta Domínguez con el bolso y los tacones por salir y saludar.

-¿Qué plus faltó para la medalla y poder alardear más aún?

-Da rabia cuando te pegas todo el ciclo olímpico con medalla o siendo cuarta, y llega el año de los Juegos y... quinta. No sé por qué. A veces piensas que es un tema de inversión, de medios, pero las diferencias eran muy pocas y siempre se falló en año olímpico.

-¿Quién es tu admirado rival?

-Siempre hemos estado muy parejas con Polonia. En Sevilla, cuando gané el oro, ellas fueron segundas. Una gran rival es Aneta Pastuszka, que al casarse se cambió el apellido. Fue medallista el año pasado. También tengo grandes amistades como la finlandesa Anne Rikala, a quien invitamos cuando fue el 150 aniversario del Labradores (2009). Irá a Londres y la animaré desde casa.

-¿A quién le encantó conocer en unos Juegos?

-A muchos. Tengo mi típica foto con Nadal en Pekín, con Induráin y con Bruguera en el 96, con Arantxa, con Conchita...

-¿Y Urdangarín?

-Bueno, tuvimos nuestras movidas con los de balonmano porque fuimos juntos a Atlanta y hubo guerra de almohadas. Los piragüistas son bastante brutos, de ellos surgió la idea de meter las almohadas en calcetines y luego lanzarlos. Es parecido a un balón de balonmano, pero contra ellos estábamos en desventaja. Es lo bonito, gente sana, buen ambiente.

-¿Le compensó el sacrificio?

-Claro. En el último Europeo me pegué una paliza en tres días y lo disfruté a tope. No lo paso bien con los follones federativos y es uno de los motivos por los que mi marido quiere que cuelgue las palas. Pero la competición y la preparación compensan. El piragüismo me ha dado cosas grandísimas. El reconocimiento en Sevilla es un ejemplo.

-¿Le dieron alguna vez un trofeo como mejor deportista en la historia de Sevilla?

-No, sólo del año. Pero tengo una glorieta -da acceso al CEAR de la Cartuja- y es muy bonito. Son cosas que hay que valorar. ¿Me ha compensado? No puedo decir que tenga cuatro chalés, ocho coches y que no vaya a pegarle un palo al agua. De hecho, me he hartado de pegar palos al agua y ni me he hecho millonaria ni sé cómo plantearme el futuro. Ahora me quedo sin beca. Sólo me ha ayudado el Sevilla FC y por ellos he tenido los medios para entrenar sin depender de una Federación endeudada.

-Entonces, 2012 es el adiós definitivo de Bea Manchón...

-No sé. En 2013 no me dedicaré como ahora: siempre dije que el piragüismo llegaría hasta que fuera un vicio que pagara mi marido. Tengo una hija, debo aportar algo a mi familia y con el piragüismo no lo haría. Es indefendible que dedique seis horas al día a algo que no da nada a mi casa. No dejaré el deporte porque me puede dar algo, necesito actividad. Pero no digo que me retiro porque no tengo otro proyecto al que dedicarme.

-Rebobine, ¿sería piragüista?

-Deportista, seguro. ¿Piragüista? Me ha dado muchas cosas buenas y también situaciones, años y gentuza que borraría de mi vida de un plumazo.

-¿Nunca olvidará a...?

-En el Labradores ha habido gente que nunca olvidaré. Mi ídolo es Paco Barea. Cuando yo empezaba lo veía en Barcelona 92. Es muy sensato y amable, un modelo. Y me ayudó mucho. El club se ha portado fenomenal conmigo, ha sido mi cuna deportiva y seré toda mi vida del Labradores.

-¿Se dijo a sí misma alguna vez que no podía más?

-Estuve a punto de dejarlo cuando tuve los problemas con aquel entrenador -Suso Morlán- en 2005. Me dijeron que replegara velas y me disculpara públicamente, pero antes hubiera dejado el piragüismo, tengo unos principios. Cuando esta persona salió en la prensa diciendo "Beatriz Manchón está acabada, no irá a los Juegos", pensé tras tener a mi hija en 2007: ¿Me veo bien, fuerte y puedo? Sí. Pues lo tendrá difícil. Ya veremos si voy o no a los Juegos. Y fui.

-¿Continúa el entrenador ahí?

-Con las damas, no. Fue salir él y empezar otra vez los resultados. Se encargó de destruir el equipo femenino después de una trayectoria de medallas. Intentó el grupo de chicas resurgir en Pekín, pero también se habían cargado a los técnicos. Ha sido todo una chapuza. En la clasificación para Londres, a cinco semanas del Mundial, una de las compañeras -Teresa Portela- se quedó en su casa y para entrenar el K4 dos veces a la semana tuvimos que irnos allí, a Galicia, porque el resto del tiempo ella preparaba el K1 y la Federación no tuvo narices de decir nada. Nuestro barco fue cuarto en el Mundial anterior y era fácil entrar entre las nueve primeras. Pero no fue así.

-¿Y a Portela no se le podía haber sacado del K4?

-Sí, pero la Federación no se atrevía. Y aquí estamos. Va ella sola.

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