Polaris world | CAJASOL · la crónica

Bennett da luz en la oscuridad

  • Figura Cinco triples del base en el cuarto decisivo rompen un choque igualado en Murcia Alivio El equipo hispalense deja el descenso a dos victorias a falta de cuatro jornadas

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Dicen los jugadores que cuando ganan los periodistas escriben sólo halagos y cuando pierden reciben palos por todos lados. Puede que tengan razón, pero es que en nada se pareció el partido ante Estudiantes o frente a Pamesa a éste en el que estaba en juego, otra vez, la permanencia. Será por la llamada de atención del presidente Ollero, será porque Comas ha sacado el látigo unido a la psicología, será porque los jugadores tiran a veces de orgullo y calidad, o será por lo que sea, pero el Cajasol respiró aliviado en Murcia. Ganó, se situó a dos triunfos del descenso a falta de cuatro jornadas, suma los dos triunfos ante el Polaris World -que no está nada mal al seguir en la pelea los murcianos- y recibe el próximo fin de semana al CB Granada con la obligación de sacar el choque adelante y casi sellar la salvación.

Hubo un protagonista estelar, un hombre que dio luz en la oscuridad, fue el faro que siguió la escuadra al completo para seguir el tenebroso camino que había tomado el Cajasol desde hace muchas jornadas. Elmer Bennett fue el héroe. Y no estaba jugando en absoluto un buen partido. Chris Thomas, como ante el Pamesa Shammond Williams y Albert Oliver, había podido con él. Pero él, perro viejo, veterano, sabio, tiene claro que los encuentros se ganan en el cuarto final si hay igualdad en el marcador. Hasta ese equilibrio se llegó gracias a Kakiouzis, con una actuación excelente y que se ha echado de menos casi toda la campaña -salvo excepciones; verbigracia: Palau-, y Miso, timorato, perdido, fallón en los últimos tiempos.

El Polaris, con Roe, Morate y Fijo con ganas de arrearle a su ex equipo, tenía en la palma de la mano dejar de sufrir este curso. Sólo tenía que ganar, colocarse con 13 triunfos y que se peguen los demás. Y pudo hacerlo porque mandó durante muchos minutos, aunque Bennett no se lo permitió cuando la toma de decisiones pesan más que a principios o mediados de la contienda.

Cinco triples (uno, dos, tres, cuatro y cinco) se marcó el base estadounidense en los 10 minutos finales. ¿Y Thomas? ¿Dónde estaba entonces? Desesperado. Con 60-59 para los locales dio inicio el periodo final. El hasta entonces gris Bennett metió su primera canasta de tres en el minuto 33: 63-64. Y se animó.

Está cascado por los achaques, el cansancio y por tener que liderar un equipo que debería tener otras (algunas) referencias. Pero se vio cómodo. Vio cómo respondían a las exigencias Kakiouzis, Miso y el grupo atrás apretando los dientes. Hussein, técnico local, pidió tiempo nada más anotar el primero del repóquer. Pero la mente de Bennett ya estaba preparada para machacar al contrario. Cinco puntos de Kakiouzis, más otros siete del oponente, antecedieron al segundo de la mañana: 70-71.

Hasta entonces cualquier cosa podía pasar, porque Hunter acertó tras aprovechar dos rebotes ofensivos. Hubo un amago de retorno a la defensa individual, pero Comas volvió a ordenar zona. Bennett materializó el tercer triple en el minuto 37: 72-74. El castigado Betts le secundó con dos tiros libres -grata y quimérica noticia-. Hussein gastó su segundo parón del último cuarto, aunque se topó con otro revés: la tercera canasta de tres de Miso en el partido para el 72-79.

Hunter continuaba erre que erre, pero el Cajasol estaba imparable con el cuarto de Bennett, un triple imposible con el defensor en la cara -antes del cuarto parcial llevaba 0/4 el base-, y Kakiouzis, esta vez muy implicado, redondeó la fiesta con un tapón y canasta al contragolpe en el minuto 39: 74-84.

El colofón a todo fue el quinto y definitivo triple de Bennett, marca de la casa, un hábito en él, encestar desde ocho metros para que la parroquia murciana se levantara y le diera una ovación. Así se cerró el partido y así vio la luz un Cajasol que miraba con recelo y muerto de miedo la parte de abajo de la tabla.

Hay muchas conclusiones que sacar de este encuentro de la trigésima jornada. En primer lugar, que cuando el Cajasol quiere, puede, aunque no era necesario este sufrimiento tan angustioso que está haciendo pasar. En segundo, que la defensa gana los partidos y no eran de recibo los 200 puntos que se llevó en los dos anteriores choques. En tercero, que Kakiouzis y Miso están recuperados para la causa, si Dios quiere. Y el cuarto, que ante el Granada debe sellar la salvación.

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