Bilbao se queda sin título

  • El Lokomotiv Kuban, campeón, jugará la Euroliga

El Bilbao Básket, muy superado por la situación durante buena parte del encuentro, cayó sin paliativos ante el Lokomotiv Kuban ruso por 64-75 en la final de la Eurocup y se quedó a las puertas de la gloria, de su primer título y de la próxima Euroliga, premio para el campeón.

El conjunto que dirige Fotis Katsikaris no estuvo a la altura de la cita. Y, quizás lo que más le duela, a la altura del comportamiento de una afición que lo acompañó en masa. La victoria del Lokomotiv fue inapelable, a pesar de unos buenos minutos bilbaínos entre el final del primer cuarto y el segundo, y de un intento de reacción que al menos adecentó algo que iba para paliza cuando el equipo ruso se puso con 20 puntos de ventaja (45-65), a 5.45 minutos del final, jugando a placer de la mano de Calathes (10 puntos, siete rebotes y siete asistencias) el mejor jugador de la competición, bien apoyado por Hendrix y Maric.

Un triple de Vasileiadis en su primer lanzamiento no ha impedido que el Lokomotiv diese el primer arreón al marcador con 3-10. Se mantuvo el equipo ruso con cómodas ventajas hasta que los vascos apretaron en defensa para acabar el primer parcial por delante (17-16). Pero el Lokomotiv enganchó un 6-21 de parcial, 2-15 desde el 26-22, que puso contra la cuerdas a un rival que no encontraba respuestas en ataque y permitías demasiadas canastas cerca de su aro. Al descanso, sin embargo, aún estaba todo por decidir (30-38).

No cambiaron las cosas a la vuelta de los vestuarios, con el Lokomotiv muy seguro al ritmo de Calathes y con Brown y Hendrix machacando el aro. Al Bilbao le pasaron en ese cuarto cosas casi increíbles, como que Vasieliadis fallase dos tiros libres en un momento determinante o que a Raúl López se le escapase el balón de las manos al lanzar un triple para cerrar el tercer cuarto.

El Lokomotiv cada vez se afianzaba más y aprovechó el desconcierto del cuadro vizcaíno para romper el encuentro (45-65).

Luego, llegó la reacción final. Pero ya no había tiempo y, cosa rara en un equipo siempre valiente y siempre al límite, tampoco demasiada fe en ella porque los fallos tontos acabaron con la poca vida que le quedaba. El Lokomotiv es el cuarto equipo campeón de la competición y Rusia empata así a España como líder en ese aspecto en el historial del torneo.

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