Bosch, siempre futuro

  • El consejero no se ve fuera en un plazo medio e insiste en trabajar por un club que minimice el efecto de un resultado deportivo adverso. "Beñat puede ganar muchísimo más dinero en otros clubes", se sincera.

Nunca ha vivido al margen de la realidad, pero José Antonio Bosch es hoy un hombre más con los pies sobre el césped, diríase. A su visión, perenne, y futurista del Betis como empresa se ha visto obligado a inyectarle gotas de balón. Para algunos escasas, para él las justas. Pero siempre con un límite, que los resultados deportivos no marquen la política de la sociedad por muy inherentes que sean (he ahí lo aprendido) a su coyuntura. De éste y otros asuntos verdiblancos dialogó este lunes en el restaurante Vinacle, en la tertulia de Onda Cero.

"El Betis tiene buena salud en todos los ámbitos, pero me gustaría que tuviese vida institucional propia, fuera de los juzgados y que sean los accionistas quienes dirijan el Betis. Ahora mismo no puede ser así y no es que yo me quiera o no ir; el trabajo me resulta atractivo y mientras más conflicto haya, mejor, porque yo vivo del conflicto y no me agobia. Es incómodo lo mediático que es, pero, aunque aún no he resuelto lo del cobro porque al sistema judicial no le preocupa y el Betis no es el adecuado para pagarme, no voy a desertar porque en ello va mi crédito", asegura.

Bosch se muestra orgulloso de la labor realizada por el consejo, pero acuerda con Miguel Guillén en que existen fallos en la gestión. "Estabilizamos el club en lo económico, en los vestuarios de otros equipos se habla de que el Betis paga a sus futbolistas, somos de los tres o cuatro equipos de España que vende entradas por internet pudiéndose elegir la localidad, hemos cambiado la concepción de la cantera, de la residencia, en la que se enseñan valores a los niños, que antes jugaban a las cartas hasta las dos de la mañana; hemos introducido el fútbol femenino, cambiado la concepción de la salud y ahora arrancamos la obra de la ciudad deportiva...", es su balance positivo.

A sabiendas de que casi todas estas actuaciones no venden lo que un 3-5 en San Mamés, coincide con Miguel Guillén en que el club necesita fomentarlas mediáticamente. "Si lo que hacemos no lo transmitimos, es culpa nuestra, pero también observo una dinámica de darle caña al club en la que es intrascendente lo que haga", se queja.

Más a gusto se siente al hablar de esa visión futurista suya del Betis, al menos por la bicefalia entre club de fútbol y empresa. "Es un club de fútbol, pero también una empresa. Y me resisto a aceptar que, aunque la memoria no vaya más allá del último resultado deportivo, a que éste sea el medidor del futuro. En la toma de decisiones esto no puede pesar, sino los cien años del club y que va a durar otros cien más", resume el administrador judicial.

Sin entrar de lleno en asuntos deportivos, sí razonó las actuales negociaciones para la renovación de Beñat. "Es cierto que el Wolfsburgo ofreció más de 10 millones, pero en Bilbao, antes del partido, ya decidimos no traspasarlo por una serie de condicionantes; ya daba igual la cantidad. Desvelar aspectos de una negociación se la carga, de ahí que sólo pueda decir que Beñat es un profesional como la copa de un pino y que las conversaciones con sus agentes son fluidas", comenta, antes de añadir: "Tengo claro que un futbolista juega en el equipo que quiere jugar y Beñat lo hará en el Betis hasta que quiera. El fútbol español cada día encuentra más problemas para retener a sus buenos futbolistas. Creo que Beñat en otros equipos puede cobrar muchísimo más que en el Betis". Con todo, en enero sí podría salir. "Una empresa no puede descartar nada", apostilla.

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