Del Bosque, ante la disyuntiva: mantener o inventar

  • El seleccionador español ha mostrado hasta ahora su perfil más conservador. España es el único equipo de la Eurocopa que ha repetido alineación en los tres partidos disputados, aunque quizá Italia reclame algo nuevo.

La selección española sólo tiene una certeza ante Italia: jugará contra un muro. Más allá de todo eso, se abre un periodo de incertidumbre con una pregunta  clave: ¿qué plan tiene Vicente del Bosque?  El seleccionador español mostró hasta ahora su perfil más conservador y España es el único equipo de la Eurocopa que repitió alineación en los tres partidos disputados. Pero quizá una selección como Italia, y ya en octavos de final, reclame un plan especial.  

España se encontrará previsiblemente con un partido que le es conocido: un equipo que le entrega la posesión de balón, que sitúa dos líneas muy juntas próximas a su área y que deja descolgados dos o tres jugadores para armar contraataques. Un duelo cuyo resultado dependerá en buena medida de la efectividad que tengan ambos  equipos.   

La cuestión para España es ver qué prepara Del Bosque para mejorar sus ratios de efectividad. Es decir, para tener el máximo número de  ocasiones y minimizar las de su rival. Lo otro dependerá de la pericia de sus delanteros. España actuó hasta ahora con un esquema definido de un mediocentro, tres centrocampistas creativos y dos delanteros. Sólo en la última media hora ante Croacia probó algo diferente con la entrada de Bruno Soriano para situarse junto a Sergio Busquets y conformar un "doble pivote" en el centro del campo. Pero ello no evitó un gol  definitivo al contraataque.  

Fue una posibilidad que ensayó el jueves, aunque con Koke junto a Busquets, pero sólo fue una prueba. También hay quien especula con la opción de introducir a Lucas Vázquez, un extremo habilidoso y trabajador que ayuda en las dos partes del campo y que ofrece una buena variante en el uno contra uno. Y otra alternativa es situar a  Aritz Aduriz y Álvaro Morata en la delantera para reforzar el juego aéreo. Pero cómo saber las intenciones de Del Bosque, quien está escondiendo hasta el final cada decisión. Por ejemplo, cuando la prensa apostaba decididamente por cambios ante Croacia, éstos no llegaron y repitió alienación para sorpresa de todos. "Hiciera lo que hiciera, nunca íbamos a estar todos de acuerdo. Ya lo acepto como algo que va con el cargo. Si hago cambios y hubiéramos perdido habrían dicho que para qué tocamos lo que funciona. Como no los hicimos y perdimos, pues más de lo mismo. Pero vamos a ver, si es que no había que tocar nada", razonó Del Bosque en As.  

Además, esta vez no cabe la teoría del cansancio como necesidad para tocar cosas. Desde que jugó ante Croacia hasta el partido ante Italia habrán pasado seis días, tiempo suficiente para recuperar a los más fatigados. "España, por su forma de jugar, no es un equipo que tenga un gran desgaste físico. Sufrimos más cuando no tenemos el balón", explicó Del Bosque en la citada entrevista.  

Descartado el aspecto físico, toda modificación que haga Del Bosque tendrá que ver con la forma de preparar el asalto a la muralla italiana y la protección de los contragolpes, esa que erró clamorosamente ante Croacia. Pero también cabe pensar, por supuesto, en volver a ver al mismo equipo que jugó los anteriores tres  partidos. Pase lo que pase, Del Bosque quedará a expensas del resultado. La única diferencia es que el lunes no hay margen de error: el derrotado se marcha a casa. Y si es el español, probablemente también será el final de su etapa como seleccionador y de su carrera como entrenador.  

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