Carlos Machado: El palista total

  • El jugador del Cajasur cumple el sueño de los Juegos tras proclamarse por primera vez campeón de Liga con su equipo y ganar su octavo título nacional · Machado tratará de superar la criba de la primera jornada

Cuando el próximo sábado Carlos Machado salte a la pista del ExCel Arena de Londres se cumplirá uno de los mayores sueños del que ya es, sencillamente, uno de los mejores deportistas cordobeses de la historia. Pero ese debut olímpico también servirá para que el deporte haga justicia con un hombre que persiguió su meta durante años, compitiendo sin desfallecer, peleando por ser cada día mejor y por llegar más lejos, haciendo bueno el lema que hace más de cien años ideó el Barón Pierre de Coubertain.

Carlos será olímpico recién cumplidos los 32 años, una edad que para muchos deportistas significa el inicio del declive, pero que para los palistas representa la madurez, la llegada al punto culminante de sus carreras. Nada más lejos de la realidad, porque Machado llegará a Londres tras completar un año mágico con el Cajasur Priego, su club de toda la vida, con una semana mágica en la que la vio culminadas las dos grandes metas de su carrera: el título liguero y el pasaporte olímpico.

Porque hasta este año, Carlos (Priego, 18 de junio de 1990) era un rey sin corona, un héroe individual al que le faltaba refrendar su dominio en el tenis de mesa español durante la última década. El menor de la saga de los Machado representa por sí solo la historia del Cajasur, un club familiar que fue creciendo hasta llegar a la elite y que compitió contra los grandes en inferioridad de condiciones. Donde otros ponían dinero, en Priego ponían trabajo y más horas de entrenamiento, las suficientes para que Carlos se convirtiera en el primer jugador que se proclamaba campeón de España en todas las categorías. Machado fue un niño prodigio que fue almacenando títulos hasta pelear en un mundo de hombres. Octacampeón de España (2002, 2004, 2006, 2008, 2009, 2010, 2011 y 2012, a sólo un título del récord histórico de Josep María Palés y Roberto Casares), cinco veces campeón de España con su equipo (la última este año), internacional en múltiples ocasiones, mundialista, consolidado como el número uno nacional... Sólo faltaba la Liga y los Juegos. Mejor dicho, a la Liga le faltaba un ganador como Carlos, pero el Cajasur tuvo la mala suerte de coincidir en el tiempo con la tiránica hegemonía de La General (Cajagranada en los últimos años), que siempre cortó las alas amparado en un presupuesto que quintuplicaba el de los cordobeses.

A base de decepciones, a Carlos le entraron las dudas. Hace varios años llegó a plantearse muy seriamente la opción de marcharse de España (tuvo ofertas de Francia e Italia) para crecer como jugador y jugar la Liga de Campeones. Tenía la curiosidad de saber si sería capaz de jugar contra los mejores, y Priego se le empezaba a quedar pequeño. Al final los sentimientos pudieron más que la cabeza y decidió quedarse en casa, en el equipo de su vida, para ayudarle a dar el paso que le hacía falta para ser grande.

Llegó la temporada 09-10 y todo empezó a cambiar. La medalla de bronce individual en los Juegos Mediterráneos de Pescara fue sólo un anticipo de lo que estaba por venir en un curso que aguardaba la primera e histórica participación del Cajasur Priego en la Champions League, entre los 16 mejores equipos de Europa. Compitiendo contra los grandes del continente, el nivel de Machado subió semana por semana, reflejándose tanto en su dominio en la competición doméstica como en su ascenso en el ranking mundial. Primero rompió la barrera del Top 100 y luego fue creciendo hasta alcanzar el puesto 57, aunque ahora ha bajado hasta el 80. Esa temporada se convirtió en el primer jugador nacido en España que alcanzaba la final de un torneo ProTour (en Rabat), y también tuvo noches de gloria en los triunfos del Cajasur ante el Roskkilde y el Pontoise en la Champions. Carlos estaba disfrutando del mejor momento de su carrera deportiva y al filo de la treintena se sentía al fin realizado como jugador.

Pero le faltaba algo. Las derrotas en la Liga ante el Sanse (2010) y el Borges (2011) agrandaron ese estigma de perdedor, por mucho que su hegemonía individual fuera incontestable. Todos los fantasmas se esfumaron en una semana mágica de mayo. El día 13 Carlos rubricó su clasificación para los Juegos de Londres al proclamarse subcampeón del Preolímpico Mundial disputado en Doha (Qatar), y el 19 cumplió el sueño de ganar al fin la liga con su Cajasur.

Por eso todo lo que venga a partir de ahora será un regalo, y Carlos sabe que nada será fácil. "He estado en Austria entrenándome con la mayoría de europeos que van a participar en Londres y yo era de los más flojos. Estaban Samsonov, Timo Boll... Ha sido una concentración muy buena, pero también te das cuenta del nivel tan alto que habrá en los Juegos", reconoce el prieguense quien no esconde que "ya he cumplido mi objetivo, pero ahora quiero hacer algo grande".

Para que sus planes salgan adelante, Carlos sabe que tendrá que "jugar bien y aprovechar las oportunidades", como sucedió en el Preolímpico de Qatar. "Allí estuve a punto de quedarme fuera, pero en los momentos clave estuve bien de cabeza. Tengo que aprovechar el momento, por si surge la oportunidad de hacer algo grande".

Y no será nada fácil. El torneo olímpico de tenis de mesa reúne a 64 jugadores y avanza por rondas con eliminación directa. Machado es de los clasificados con peor ranking, por lo que tendrá que partir desde la previa, mientras que los 16 cabezas de serie no entrarán en liza hasta la tercera ronda. Así, el regalo de participar en los Juegos puede envenenarse con una eliminación prematura que convierta el paso por Londres en un visto y no visto. "Sé que le ha pasado a mucha gente, y Juanito ya me lo ha avisado. Es lo bueno y lo malo que tienen los Juegos", señala Carlos, sabedor de que "lo bueno es que estás en un grupo selecto con los mejores jugadores del mundo, pero también te puedes quedar fuera a las primeras de cambio". "Muchas cosas en la vida son así", dice un hombre que conoce las dos caras del deporte, "tanto que puedes llegar a preguntarte si había valido la pena luchar tanto para esto".

Pero la respuesta siempre es afirmativa. "Hacer el desfile con la selección española, estar entre los mejores deportistas del mundo y representar a tu país en unos Juegos es lo más importante que le puede pasar a un deportista", se sincera Carlos, que dentro de una semana verá cumplido el sueño de toda una vida.

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