Cien años del fútbol de la 'gambeta'

A lo largo de la historia, pocos torneos deben haber superado tantas dificultades como las que atravesó la Copa América Centenario, pero todos esos inconvenientes pasarán al olvido cuando Estados Unidos y Colombia den hoy el saque inicial (03:30 en España) y el balón comience a rodar en el Levi's Stadium de Santa Clara. Costa Rica-Paraguay se jugará a las 23:00.

Jaqueada durante mucho tiempo por el FIFAGate, que afectó a dirigentes de casi todas las selecciones involucradas, con detenciones que descabezaron tanto a la Conmebol como la Concacaf, la Copa América estuvo en duda durante varios meses, pero finalmente llegó el día de su inicio.

En una sede inédita, a miles de kilómetros de su hábitat natural y ante un público para el que hasta ahora pasa inadvertido, el torneo que celebra los 100 años de la fundación de la Conmebol todavía tiene que superar no obstante algunos obstáculos.

"Yo no me animaría siquiera a llamarla Copa América", afirmó el técnico uruguayo Óscar Tabárez. "Yo, que he tenido la suerte de estar en otras Copas Américas, me va a parecer distinto", añadió.

La disputa casi en paralelo de la Eurocopa de Francia 2016 parece ser una competencia desleal si se piensa en el aficionado neutral. Los poderosos países europeos, dueños de las ligas más competitivas del mundo, acaparan la mayor atención.

A las selecciones americanas, en cambio, les queda el consuelo de tener durante tres semanas a las estrellas propias que el resto del año contemplan sólo por televisión. Pero ni siquiera de eso pueden disfrutar en plenitud. Nombres como los brasileños Neymar, Douglas Costa, Kaká y Rafinha, el costarricense Keylor Navas, el chileno Matías Fernández, los paraguayos Ortigoza y Santa Cruz, el uruguayo Cristian Rodríguez y el boliviano Chumacero, entre otros, brillarán por su ausencia en el torneo.

Hasta la famosa MSN, la histórica delantera del Barcelona con Messi, Luis Suárez y Neymar, que podría ser el emblema de la Copa, llega tocada: el brasileño optó por estar en los Juegos Olímpicos en su país, el argentino llegará con un golpe en las costillas y tras declarar en Barcelona y el uruguayo se perderá los primeros partidos.

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